Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un influencer de más de 300.000 seguidores prueba el bocadillo del Calamar Bravo de Zaragoza: "Que me quiten lo bailado"

Este creador de contenido de más de 300.000 seguidores ha acudido a la capital aragonesa a probar sus platos más típicos, entre ellos este clásico bocata

Fachada del Calamar Bravo, famoso bar zaragozano de la calle Cinco de Marzo

Fachada del Calamar Bravo, famoso bar zaragozano de la calle Cinco de Marzo / Laura Trives

Zaragoza

Hay negocios que son dignos de ser reconocidos como la insignia de una ciudad, claro ejemplo de ello es el Calamar Bravo de Zaragoza. En activo desde el año 1967, ha estado sirviendo a aragoneses y aragonesas por décadas, algo que le hace uno de los bares de renombre en la calle Cinco de Marzo, una perpendicular a pocos pasos del paseo Independencia, arteria principal del centro de la capital aragonesa. Este tipo de establecimientos son también el principal atractivo para aquellos creadores de contenido que muestran esta otra cara de los ciudades, donde una rica gastronomía es sinónimo de expectación por parte de sus 'followers'.

En estos últimos días, el influencer gastronómico 'De Tapas con Rufo', una eminencia en este sector de instagrammers españoles con más de 340.000 seguidores, ha estado por Zaragoza y no podía fallar a esta cita. Frente a su experiencia en Madrid capital, con bares míticos para los madrileños como El Brillante o La Campana, Rufo se aventuró a probar el clásico Calamar Bravo, "el bocadillo de calamares más famoso de España" lejos de esta gran ciudad.

Y parece que en esta ocasión sí le convenció. Empezó destacando sus salsas, seña de identidad de este bocata: una cremosa mayonesa con un poquito de ajo y la brava "supersecreta". Detectó en los calamares un ligero rebozado por el que también sobresalen estos bocadillos, además de un pan "superblandito" que le recordaba a los vendidos en la Plaza Mayor de la capital española. Su precio es de 7,50 euros.

Tras un primer bocado que no deja indiferente a nadie por lo cargado de salsa que va, uno de los puntos por lo que es tan famoso, el protagonismo de sus complementos, bromea con que "más tarde se va a arrepentir", probablemente por el tamaño de esta comida que apenas le cabe en las dos manos. "Pero que me quiten lo bailao'", remata el influencer, mientras le incaba el diente de nuevo a esta clásica combinación.

Disparidad de opiniones

'De tapas con Rufo' no se atrevió a dar un veredicto sobre la calidad del bocata, quien si lo hicieron fueron sus seguidores, creándose una guerra particular por la calidad que tienen o tenían estos bocadillos del centro de Zaragoza. Un usario comenta: "Pan gomoso, pota barata en vez de calamares y supongo que seguirán cobrando en efectivo , hace más de 10 años que perdió su esencia", mientras que otros muchos dudan sobre la calidad de los calamares, echando de menos lo que "algún día fue" este negocio.

Para los más optimistas y menos críticos son "un manjar" y sacan pecho por su tierra aragonesa que sigue apostando por mantener el Calamar Bravo por uno de los puntos de referencia en la capital aragonesa.

Sea con nostalgia, con espíritu crítico o con devoción absoluta, lo cierto es que el Calamar Bravo sigue logrando algo al alcance de muy pocos bares: generar conversación décadas después de abrir sus puertas. Entre defensores fieles y detractores exigentes, este clásico zaragozano continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva de la ciudad. Porque más allá del debate sobre si mantiene intacta su esencia, hay algo indiscutible: sigue siendo una parada obligada para quien quiera probar uno de los bocados más icónicos de Zaragoza.

Tracking Pixel Contents