Casa Antonio, un clásico de Zaragoza que deja atrás su menú del día para centrarse en tapas y raciones: “Los chipirones son nuestra especialidad”
El establecimiento, fundado en 1950, se reinventa con una oferta gastronómica renovada sin perder su esencia
En imágenes | Casa Antonio, un clásico de Zaragoza que deja atrás su menú del día para centrarse en raciones y tapas / Pablo Ibáñez

Pocos bares pueden presumir de haber acompañado a Zaragoza durante más de siete décadas y, al mismo tiempo, atreverse a abrir una nueva etapa sin renunciar a su alma. Eso es lo que ha hecho Casa Antonio, un clásico de la gastronomía zaragozana que se reinventa con una oferta gastronómica renovada en la que las tapas y raciones de calidad toman el relevo de su histórico menú del día.
Fundado en 1950, hace ahora más de 75 años, este bar restaurante forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Frecuentado durante décadas por deportistas, políticos de todos las siglas y varias generaciones de clientes, Casa Antonio ha sido testigo de la evolución de la capital aragonesa sin perder su carácter de taberna de toda la vida.
Ahora, el establecimiento, situado en la calle Eduardo Dato, ha iniciado una nueva etapa de la mano de Omar Elasri, su propietario desde el pasado mes de septiembre, con una propuesta que mantiene su esencia intacta. "Queríamos conservar lo que hace especial a este sitio, porque es un local con mucha historia", explica. Todo ello sin perder de vista la excelente relación calidad-precio, una de sus grandes señas de identidad.

El mítico bar de la calle Eduardo Dato, en el centro de Zaragoza, Casa Antonio. / Pablo Ibáñez
Un restaurante lleno de historia
Los orígenes de Casa Antonio se remontan al año 1950 cuando se funda esta casa de comidas por Antonio, su primer propietario. Tras su fallecimiento, fueron sus hijos Roberto y Armando quienes tomaron las riendas del negocio, hasta su jubilación. Entonces, el bar fue traspasado a uno de sus clientes, Pedro Hernández, quien en un ejercicio de nostalgia decidió hacerse con el local para evitar su cierre.
Aunque no tenía experiencia previa en hostelería, Pedro mantuvo el restaurante abierto hasta que finalmente se planteó bajar la persiana de forma definitiva. Fue entonces cuando apareció Omar, amigo suyo, para evitar que el negocio desapareciera. “Me daba mucha pena que un local con tanta historia se perdiera”, recuerda. “Cada vez quedan menos locales con solera y la gente les tiene mucho cariño”, afirma.

Raciones y tapas componen la oferta del renovado bar Casa Antonio. / Pablo Ibáñez
Nueva oferta gastronómica enfocada en el picoteo
Desde que se hiciera con el negocio en septiembre, Omar Elasri ha impulsado la transformación del restaurante, fundamentalmente de su oferta gastronómica, conocida hasta ahora por su menú del día. “La apuesta por la comida casera y de calidad se mantiene”, subraya. También conserva su decoración, que rinde homenaje a los inicio del establecimiento con fotografías antiguas de la familia que lo fundó.
La gran novedad está en la carta. En esta nueva etapa, Casa Antonio apuesta por las tapas en pan de cristal y las raciones. “Los chipirones son nuestra especialidad”, destaca Omar. Junto a estos sobresalen propuestas como las alcachofas con lascas de jamón, las madejas o el carpaccio de solomillo de vaca relleno de foie.

El emblemático restaurante mantiene su esencia de taberna de barrio. / Pablo Ibáñez
La oferta se completa con una amplia variedad de ensaladas, entre ellas la de ventresca o la de perdiz escabechada, además de tostadas, huevos rotos, tablas, carnes a la parrilla como el lagarto o las costillas de ternasco, y pescados con el pulpo y la sepia a la plancha entre los grandes protagonistas.
Elasri asegura que el cliente busca, ante todo, “producto de calidad a buen precio”. “Es difícil mantener ese equilibrio, pero la gente lo agradece, tanto en la comida como en los vinos”, apunta. En este sentido, el restaurante cuenta con una carta reducida pero variada, con referencias de denominaciones de origen aragonesas, además de otras opciones de La Rioja y Ribera del Duero.
La receta del éxito
Según el hostelero, el local cuenta con algunos clientes de toda la vida pero también viene mucha gente nueva. “No tenemos redes sociales, pero nos funciona el boca a boca”, confiesa. Sin ir más lejos, la pasada semana recibieron la visita de Pilar Alegría, quien degustó algunas de sus especialidades.
Tras estos primeros meses de rodaje, el hostelero se muestra satisfecho de la buena marcha del negocio. “Sinceramente, estoy contento. Pensaba que nos iba a costar un poco más”, reconoce.

De sus paredes cuelgan retazos de su historia de más de siete décadas. / Pablo Ibáñez
La fórmula, explica, es sencilla: cocina básica pero con buena materia prima y precios ajustados. Una receta clásica, alejada de modas virales, que sigue conquistando a un público cada vez más amplio. De momento, la respuesta está siendo buena. Durante estos días del puente de San Jorge, el local cuenta con muchas reservas y, de normal, se recomienda reservar los fines de semana.
Casa Antonio abre todos los días de la semana de 11.30 a 16.00 y de 19.30 a 23.30, excepto los domingos por la tarde, que permanece cerrado. Para reservar, el teléfono es el 976 22 94 72.
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