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La joya olvidada del siglo XVI que puede renacer como un exclusivo hotel en Zaragoza

El edificio, con más de 400 años de historia, ha sido objeto de diversos proyectos que no llegaron a materializarse por falta de financiación

Imágenes históricas del Palacio de Fuenclara de Zaragoza.

Gran Archivo de Zaragoza Antigua

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Esta es la historia de una gran casa residencial de estilo renacentista convertida en palacio. Ubicado en pleno corazón de Zaragoza y con más de 400 años de historia, el Palacio de Fuenclara busca una segunda oportunidad, alguien que reabra sus puertas y ponga a punto unas instalaciones que llevan décadas abandonadas, acumulando polvo y en un estado ruinoso. Ahora, parece, hay interés.

No es tarea sencilla porque el paso de los años ha convertido a este Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento desde marzo de 2002, en una joya arquitectónica muy costosa de recuperar. Precisamente, este es el principal motivo por el que lleva tantos lustros cerrado, la inversión que sería necesaria para hacer habitable y rentable este edificio, en pie desde la segunda mitad del siglo XVI. Como ha adelantado este diario, la opción que está sobre la mesa de la alcaldesa, Natalia Chueca, pasa por convertir Fuenclara en un selecto hotel.

El interés por darle una nueva vida ha sido constante desde hace años. Desde que el ayuntamiento adquirió la propiedad en 2003, en el marco de una macrooperación urbanística en la que estuvo involucrado el Arzobispado, han sido muchas las ideas que se han barajado, pero que se han quedado en eso, en ideas. Algunas más acertadas que otras, el motivo por el que no han salido adelante ha sido siempre el mismo: el dinero.

COMERCIOS DE ZARAGOZA CATALOGADOS COMO DE INTERES HISTORICO ARTISTICO - ANTIGUA LIBRERIA LIBROS DE CALLE FUENCLARA 2

Fachada de la antigua librería del Palacio de Fuenclara. / MIGUEL ANGEL GRACIA / EPA

Las primeras referencias que se tienen de este palacete renacentista son del siglo XVI, cuando era propiedad de la familia Agustín, que tenía relación con el Vicecanciller del Consejo de Aragón. Pero no fue hasta el siglo XVII cuando comenzó a conocerse como el Palacio de los Condes de Fuenclara, cuando un miembro de la familia Agustín se casó con un Conde de Fuenclara.

En 1845, según consta en los documentos del ayuntamiento, fue adquirido por doña Candelaria Dronda Ascarraga. Al morir, el hermano de esta heredó el palacio, que legó al arzobispo de Zaragoza. En 1892 se fundó allí el Círculo Católico de Obreros y se restauró el Salón Fuenclara como escenario teatral y espacio de mítines políticos. 

Con tantos años de historia ha sido reformado en varias ocasiones. A principios del siglo XX se construyó en su interior el salón Fuenclara, que acabó convirtiéndose en el Cine Arlequín. También se adaptó una parte de los bajos del edificio para montar la llamada Librería Libros. A día de hoy todavía puede es visible el cartel de la librería en su fachada, cuya señalética también está protegida.

A principios del siglo XXI, se restauró el exterior y se consolidó el edificio, se recuperó la fachada del inmueble renacentista y se reparó su cubierta. Se hizo para evitar la ruina total de un equipamiento que bien podría haber albergado el Museo de la Semana Santa, un centro LGTBI (como propuso CHA) o haberse convertido en la sede de la Fundación CAI, que llegó a mostrar su interés por asumir la reforma del edificio a cambio de la cesión del espacio. Eso sucedió en 2017 y por aquel entonces se hablaba de una inversión de, al menos, 4 millones de euros.

PALACIO FUENCLARA

Palacio de Fuenclara. / Laura Trives / EPA

Visto el coste que tenía el proyecto, el Gobierno del PP en Zaragoza se planteó recurrir a los fondos europeos para rehabilitar el edificio en el marco del Plan de Recuperación de Edificios Públicos. El proyecto planteaba incorporar tecnologías de digitalización, sensorización, Internet de las cosas (IoT) y Big Data pero también quedó en papel mojado.

Ahora se abre una nueva oportunidad con el sector hotelero en un momento en el que los hoteles boutique se están poniendo de moda gracias a ese turista que busca una experiencia particular en un hotel con cualidades arquitectónicas únicas.

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