Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El ruido gana terreno en Zaragoza en las zonas de la ciudad más afectadas: "Donde no se puede dormir no se puede vivir"

El colectivo vecinal Stop Ruido critica la gestión municipal de la contaminación acústica en Zaragoza, señalando un aumento del problema y el incumplimiento de normativas

Stop Ruido señala a las terrazas como una de las principales fuentes de contaminación acústica.

Stop Ruido señala a las terrazas como una de las principales fuentes de contaminación acústica. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Este miércoles se celebra el Día Internacional de Concienciación contra el Ruido, una jornada que trata de visibilizar un problema que, en la capital aragonesa, afecta a casi 8 de cada 10 vecinos de la ciudad según datos de una investigación realizada hace cuatro años por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). En Zaragoza, mientras el consistorio sigue trabajando en un plan específico de lucha contra la contaminación acústica, asociaciones vecinales como Stop Ruido insisten en que es la propia administración la que huye de la normativa existente y alertan sobre un problema que, en vez de reducirse, no para de crecer.

"No solo se está extendiendo porque son más las calles afectadas, sino también por el volumen, que es mayor", alerta Miguel Morte, presidente Stop Ruido, una entidad que ha trazado su propio mapa sobre las calles en las que las afecciones por la contaminación acústica son mayores incluyendo no solo el tráfico, como es el caso del documento elaborado recientemente por el Ayuntamiento de Zaragoza, sino también el ocio.

Así, las calles y zonas más afectadas por el ruido abarcan un gran eje que cruza de norte a sur la ciudad prácticamente desde el Arrabal hasta el parque José Antonio Labordeta. A ese gran eje hay que añadir todo el entorno del Casco Histórico entre La Magdalena y el Portillo, pasando por El Tubo y la calle del Temple, la plaza de Los Sitios y sus alrededores y también la plaza San Francisco y las calles de la City, así como otros lugares céntricos como las manzanas que rodean León XIII.

El mapa del ruido

Uno de los problemas, focalizan siempre de Stop Ruidos, son los veladores y las terrazas de la hostelería. "No pedimos que se quiten pero que no crezcan. Habría que eliminar algunas mesas. El ruido va a más", afirman. Una dinámica en la que también culpan al consistorio. "El número de eventos en la calle cada vez es mayor. Se han enchufado de forma enfermiza a organizar todo tipo de actos que casi siempre conllevan la emisión de ruido. En la plaza del Pilar muchísimos días se saltan los límites de ruido permitidos alegando que se trata de actividades de interés cultural para la ciudad. Y con eso nos quedamos los ciudadanos. Están convirtiendo las calles en un producto de consumo para el beneficio de unos pocos mientras se vulneran nuestros derechos ciudadanos", asegura Morte.

"No hay duda de que el ruido nos crea problemas graves de salud, viola y arruina nuestros domicilios, expulsa a la ciudadanía de sus casas, cierra el comercio tradicional de cercanía, y es un importante problema medioambiental. Donde no se puede dormir no se puede vivir. Cuando el ruido impide la concentración en el trabajo, en el estudio, o el descanso, los problemas traspasan la salud y pasan a incidir también en otras esferas de la vida de las personas y de la economía", critican desde la entidad.

Desde Stop Ruidos critican también que el ayuntamiento, en su Mapa Estratégico del Ruido, deje de lado el ruido procedente del ocio y solo se centre en el sonido procedente del tráfico de coches y aviones y la industria. "Según nuestras propias mediciones, en Zaragoza habría unas 250.000 personas afectadas por el ruido de día y otras 200.000 por la noche si tenemos en cuenta tanto el tráfico como el ocio y esto no es lo que reflejan los números del consistorio", apunta Morte.

Ese Mapa Estratégico del Ruido, que se aprobó el año pasado con más de una década de retraso e incumpliendo, por tanto, la normativa europea en materia de protección contra la contaminación acústica, todavía debe desembocar en la elaboración de una estrategia específica con medidas concretas para tratar de reducir los niveles de ruido procedentes de esas fuentes de emisión.

Reducir los niveles de ruido

Según ese mapa, las zonas más afectadas por este tipo de contaminación acústica son las zonas próximas al aeropuerto, las circunvalaciones y las principales avenidas de la ciudad. "Pero eso no es suficiente, se están dejando de lado muchísimas cuestiones", critican desde Stop Ruido una y otra vez.

"No estamos en venta y el que paga no puede hacer lo que quiera. Nuestras calles son un servicio público, nuestra ciudad, nuestros derechos, no son una mercancía a disposición del mejor postor, no somos meros consumidores consumidos por el saldo de nuestra cuenta, valemos mucho más y pedimos el control del ruido como un derecho de ciudadanía, para una ciudad vivible e integradora", han denunciado en un comunicado.

"Las recientes protestas de la hostelería del El Tubo de Zaragoza son un buen ejemplo. El ruido y gamberrismo es ignorado, tolerado y fomentado tanto por el ayuntamiento como por los bares, cuando les genera beneficios. Pero si espanta su clientela, entonces reclaman, voz en grito, la intervención del ayuntamiento, que raudo y veloz va en su ayuda, lo que nunca sucede si la reclamación viene de los ciudadanos del entorno", insisten.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents