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La historia del 'pueblo' que permanece escondido en un barrio de Zaragoza

La zona de la antigua barriada Escudero, junto a la avenida Cataluña, sigue manteniendo su esencia tras más de un siglo de desarrollos en su entorno

Una de las casas bajas en el barrio La Jota de Zaragoza.

Una de las casas bajas en el barrio La Jota de Zaragoza. / Jaime Galindo

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Los promotores inmobiliarios llevan unos meses buscando suelo disponible en Zaragoza para construir viviendas unifamiliares. ¿El problema? Apenas hay disponible, lo que les lleva a invertir en el área metropolitana de la capital aragonesa. En cambio, esto no siempre ha sido así. En el siglo XX, hubo tres desarrollos pensados para esta tipología: Montecanal y una parte de Vïa Hispanidad, en la propia ciudad, y La Cartuja, en los barrios rurales de la misma.

Pero también hubo otras zonas que, por diferentes casuísticas, desarrollaron un modelo de casas bajas que aún hoy sobrevivie en el tiempo, aunque en convivencia con los bloques de pisos que se reprodujeron como setas en la ciudad en el último tercio del siglo pasado.

Uno de esos espacios, que se asemeja más a un pueblo que a un barrio urbano, se encuentra en el corazón de La Jota. De hecho, su existencia viene precedida de una cambiante historia que inició en torno al año 1900, en el vértice que forman las calles Pedro Lázaro, Once de julio y Ruiseñor. Fue ahí donde, en el entorno de la carretera de Barcelona (hoy avenida Cataluña), se ubicó la urbanización Escudero, una de las tres barriadas que componen el núcleo fundacional de La Jota, junto a Costa y la calle Santa Fe.

"Sobre todo, había vaquerías, casas de labradores, un depósito de animales... De hecho, la calle Once de Julio se llama así porque ese día, pero en 1923, los vecinos intentaron parar sin éxito el desbordamiento del río Gállego, que venía desde San Juan de Mozarrifar e inundó todo el barrio", explica el presidente de la asociación vecinal de La Jota, Juan Antonio Andrés, quien subraya que en Escudero se celebraron fiestas populares, como si de un pueblo se tratase, con rondallas y merendolas hasta la Guerra Civil.

Daman y los americanos

El siguiente impulso que recibió la zona llegó en la década de los 50, cuando la avenida Cataluña comenzaba a tener un peso industrial importante. Una de las empresas ubicadas en el entorno, Obras y Construcciones Daman, impulsó la construcción de decenas de casas bajas más en las parcelas cercanas a Escudero. Una tipología de vivienda pensada para la gente de los pueblos que venía a trabajar y que, curiosamente, "tuvo muy poco éxito" en la época del éxodo rural, según asegura Andrés.

Vista aérea de la urbanización Daman, en La Jota primigenia, en 1955.

Vista aérea de la urbanización Daman, en La Jota primigenia, en 1955. / G. A. Z. A.

"Quienes llegaban a la ciudad preferían vivir en pisos, no querían replicar la casa que tenían en el pueblo", señala el representante vecinal. Pero ese estancamiento duró poco. Concretamente, hasta la llegada de los americanos a la base militar. "Alguno pasó por aquí y estas casas bajas, con parcela, se asemejaba más a su modo de vida en Estados Unidos que un piso. Todavía hay alguno que llegó entonces y conserva la vivienda", expresa Andrés. Eso, unido a la construcción de otro lote más pequeño de parcelas en los 60, delimitaron lo que es hoy el corazón de La Jota.

Su permanencia en el tiempo, eso sí, no se explcia sin las luchas vecinales. En los 70, hubo un proyecto para derribar todas las casas y conectar Balbino Orensanz con avenida Cataluña, llenándolo de bloques de pisos. Pero los vecinos se levantaron, recogieron firmas y llegaron a reunirse con el recién electo alcalde Ramón Sainz de Varanda. La iniciativa se paralizó.

Desde entonces, lo que era la barriada Escudero ha visto crecer Zaragoza por la margen izquierda a un ritmo vertiginoso. Apenas queda nada de aquella primigenia La Jota, salvo, precisamente, sus casas bajas. Y es eso lo que los vecinos demandan, que sigan existiendo. "Más allá de que es necesaria algo más de limpieza, creemos que el ayuntamiento debería proteger más la zona e impedir determinadas actuaciones urbanísticas", concluye Andrés.

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