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Cuando las procesiones del Pilar y la Seo acababan a palos: el Cabildo de Zaragoza muestra los secretos de la unión de catedrales

La capital aragonesa conmemora los 350 años de la bula papal que permite que la ciudad tenga dos templos del mismo rango en activo, lo que le confiere "una doble riqueza histórica, artística y documental" al contar con dos valiosos archivos históricos y musicales

Cuando las procesiones del Pilar y la Seo acababan a palos: el Cabildo de Zaragoza muestra los secretos de la unión de catedrales

Laura Trives

David Chic

David Chic

Zaragoza

Las procesiones en Zaragoza de hace 400 años no eran lo que son ahora. Una podía salir de la catedral de San Salvador y tener que darse la vuelta porque los fieles del Pilar impedían a palos que atravesara las calles del centro. O salir desde la colegiata de santa María la Mayor y del Pilar escoltada por los arcabuceros reales para que pudiera completar su recorrido en días señalados como el Corpus y encontrarse tanto a clérigos como a fieles rivales apostados en un recodo para no permitir el avance de los pasos. Un enfrentamiento violento entre los seguidores de los dos templos que solo se calmó, en parte, tras un complejo proceso que implicó cinco pleitos paralelos que alcanzaron importantes dimensiones diplomáticas salpicando a la corona y al papado.

Así lo recuerda el canónigo archivero bibliotecario del Cabildo de Zaragoza, Isidoro Miguel García, que lleva 35 años trabajando en la organización de los documentos en las dos catedrales de la capital aragonesa. "Los dos templos vivieron 500 años de pleitos para determinar la preeminencia de cada uno de ellos hasta que Roma decidió que no se podían seguir permitiendo esos escándalos", recuerda.

Este mes se cumplen los 350 años de la unión de los cabildos de La Seo y del Pilar poniendo las dos catedrales en plano de igualdad en la misma ciudad, una situación única en el mundo. De hecho, se da la particularidad que el 12 de octubre, que era la fecha de consagración de La Seo se convirtió en la fiesta del Pilar, entrelazando todavía más el destino de las dos construcciones. "Aunque lo pueda parecer la bula que se emitió en 1676 no acabó con los conflictos y todavía se tuvo que regular en 1731 la unión de rentas y de haciendas", detalla García.

A pesar de que sobre el papel la paz estaba sellada con lacre, como han podido comprobar este martes las personas que se han acercado a los archivos de los dos templos a conocer la documentación que acredita las uniones con motivo de los actos organizados para la conmemoración, las pasiones siguieron varios siglos encendidas. El historiador de la Universidad de Zaragoza Daniel Ochoa ha destacado cómo han evolucionado "las disputas entre el clero" del XVII y el XVIII. "Era una cosa muy normal en una sociedad plagada de violencia, tanto entre los eclesiásticos como entre instituciones del reino, algo que se trasladaba a la sociedad popular, con un enfrentamiento que se vivía literalmente como un Madrid contra el Barcelona", explica.

Todos querían pertenecer a la iglesia más poderosa de la ciudad. "Era una cuestión de identidad y también de devoción, pero sobre todo era una cuestión también de propaganda, con los dos templos realizando una gran labor de propaganda literaria y artística para convencer al pueblo", indica Ochoa.

La bula papal en el archivo de La Seo.

La bula papal en el archivo de La Seo. / Laura Trives

A pesar de la firma de las bulas, en la práctica los recelos y diferencias se han mantenido hasta entrado el siglo XX. "La historiografía en esos años decía que la disputa entre el Pilar y La Seo era una disputa entre una monarquía absolutista, identificada con el Pilar, y un reino de Aragón foralista más identificado con La Seo, que era donde juraban los reyes", indica sobre un debate que todavía se mantiene vigente.

De forma paralela, como demuestran los planos que todavía se conservan en los archivos, la unión de cabildos supuso un cambio radical en la concepción artística de la basílica del Pilar, entonces todavía un templo medieval. El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Javier Ibáñez, señala que aunque la antigüedad del templo era un valor en sí mismo "no podía acoger los nuevos cultos" que se requerían al ser elevado a la categoría de catedral

En la visita han mostrado los planos que se conservan de la planta actual, a pesar de que el plano inicial de Francisco de Herrera desapareció durante la guerra civil. "El Pilar que tenemos a día de hoy nació de aquellas bulas, integrando en su interior la santa capilla del antiguo templo medieval en el mismo sitio en el que se encontraba, pues se consideraba la primera iglesia de la cristiandad construida por Santiago", constata.

Además, indica que la lectura del enfrentamiento entre el pueblo por la preeminencia de las dos catedrales debe leerse en términos de conciliación. "Nos cuesta entender aquel problema de preeminencias, pero lo realmente extraordinario no son aquellas disputas, que era lo normal, lo realmente extraordinario, y lo que estamos celebrando, es que la gente se uniera en una solución muy aragonesa basada en el diálogo y el pacto", establece Ibáñez.

Desde el punto de vista de la investigación histórica, el canónigo archivero destaca la riqueza material que ha supuesto para la ciudad unir los dos mandos catedralicios. Esto supone tener bajo un único mando dos archivos, dos bibliotecas catedralicias y dos archivos musicales. Un espacio que todavía guarda secretos escondidos, como señala Daniel Ochoa, que reconoce que sobre el proceso de unión "todavía existe mucha documentación riquísima que permanece inédita", sobre todo libros de actas y cartas entre Zaragoza, Madrid y Roma para cerrar detalles.

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