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Del último superviviente de la 43 División republicana a las protagonistas del éxodo rural: Zaragoza homenajea a sus vecinos centenarios

El ayuntamiento ha celebrado un acto para reconocer a los 205 ciudadanos que nacieron en 1926 y están empadronados en la capital aragonesa

Vídeo | Zaragoza homenajea a sus vecinos centenarios

Javier Río

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Jesús Garcés Barquer tenía solo 12 años cuando formó parte de la 43 División republicana. Oriundo de Bielsa, es el único superviviente de quienes, como él, tuvieron que abandonar el valle de Pineta cruzando por la noche a Francia. El pasado martes cumplió 100 años y es uno de los 62 centenarios que han sido homenajeados en el Ayuntamiento de Zaragoza, de los 205 que hay empadronados en la actualidad en la capital aragonesa. Entre ellos hay historias de todo tipo, desde las penurias de la posguerra al éxodo rural a la gran ciudad.

"De ahora me sorprende todo, la ciudad está progresando y los pueblos también, pero lo que pasó en mi zona durante la guerra...", narra Garcés, que recuerda como huyó a Francia de preadolescente "con toda la miseria del mundo". "Nos quitaron los animales, nos quemaron la casa, tuvimos que cruzar un puerto de más de 2.000 metros... Lo que pasamos fue horroroso, pero aquí estoy", añade. Este belsetán centenario admite que, pese a que regresó pronto a España, no le hubiese importado quedarse en Francia: "Nos trataron muy mal, porque veníamos de la zona roja. Y en Francia los republicanos nos ayudaron, aunque la derecha francesa no mucho".

Sinfoniana García de Pablo y Felisa Segura Crespo también nacieron en 1926. Ambas llevan décadas residiendo, por distintas circunstancias, en Zaragoza. Sinfoniana procede de un pequeño pueblo de la provincia de Soria, aunque con 19 años ya se instaló en la capital aragonesa. El pasado 8 de febrero hizo los 100 años. "Ha cambiado todo una barbaridad. Antes conocía todas las calles, pero ahora ya me pierdo. Zaragoza era mucho más pequeña y ha prosperado en todo", expresa esta vecina de Delicias, que ha pasado por varios barrios hasta instalarse en su actual hogar.

Varias de las homenajeadas en el acto del Ayuntamiento de Zaragoza.

Varias de las homenajeadas en el acto del Ayuntamiento de Zaragoza. / Javier Río

Felisa, por su parte, nació en Aguilón un 29 de septiembre de 1926. Hace 50 años, a causa de una enfermedad de su marido, se desplazó al barrio de Las Fuentes, donde sigue viviendo con su hijo. Y su análisis sobre la ciudad es el mismo. "Ha cambiado muchísimo de cuando era chica, pero la mejoría se nota en todo", dice.

Con todo, la premisa de que siempre hay que escuchar a los más mayores sigue cumpliéndose con cada nuevo testimonio. Más si cabe si son centenarios. A Jaime Brun solo le quedan diez días para serlo y, tras toda una vida en Caspe, se vio obligado a emigrar, ya de anciano, a la capital a causa del ictus que sufrió su mujer, que tuvo que ser ingresada en una residencia.

"A los ancianos habría que apoyarlos más, sobre todo en las residencias. Mi mujer estuvo ocho años y eso no es vida. Había una sala con 30 enfermos y solo dos personas para cuidarlos. Y el que se puede valer por si mismo está bien, pero el que no puede, casi vale más morirse", critica. En cuanto a la ciudad, su voz es similar a la de sus homólogos: "No tiene comparación con lo de antes. Está creciendo a punta pala (sic) por todos lados, no veo más que edificios nuevos".

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