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En concurso de acreedores y sin pagar la nómina a sus trabajadores: la difícil situación de una entidad financiada por el Ayuntamiento de Zaragoza

Hace dos años que el consistorio inició un proceso de liquidación que culminará con su disolución en las próximas semanas. Hay cinco trabajadores en vilo que llevan dos meses sin cobrar y tiene fondos europeos adjudicados que tendrá que devolver

Pantalla audiovisual en la fachada del edificio de Etopia.

Pantalla audiovisual en la fachada del edificio de Etopia. / Jaime Galindo

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Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Natalia Chueca no titubeó a la hora de anunciar que quería liquidar la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento que históricamente se había encargado de la programación de Etopia. La noticia saltó en febrero en de 2024, cuando desde el Gobierno del PP argumentaron que esta entidad no tenía "capacidad económica para llevar a cabo la programación cultural que había previsto" para ese año. Fue el principio del fin y, ahora, la fundación ha entrado en concurso de acreedores. Es el último paso para liquidarla y darle carpetazo de forma definitiva.

Según ha podido saber este periódico, el pasado 24 de marzo, el equipo de abogados que desde hace más de un año asumió la gestión de la fundación tras la marcha de su gerente, Daniel Sarasa (ahora en la Delegación del Gobierno en Aragón), presentó la solicitud ante el Juzgado de lo Mercantil, que fue aceptada el pasado jueves (7 de mayo), de manera que la disolución queda en manos de este juzgado o del administrador concursal que se ponga al frente.

La Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento tiene actualmente a cinco personas empleadas que llevan dos meses sin cobrar -la última nómina que recibieron fue la de febrero- y que llevan dos años acudiendo a su oficina envueltos en la incertidumbre y el desconcierto, puesto que desde que Sarasa abandonara el cargo hace casi dos años, nadie ha dirigido a este equipo, que iba dejando pasar nuevos proyectos. Lo único que sabían era que el proceso de liquidación estaba en marcha y que su puesto de trabajo tenía fecha de caducidad.

Ere de la plantilla

En febrero les comunicaron que se iba a recurrir a un ere de la plantilla, pero la negociación nunca llegó a iniciarse, y el 5 de mayo les trasladaron desde el equipo de abogados que finalmente se iba a optar por el concurso de acreedores. Según aseguran fuentes del patronato provisional creado para liquidar la fundación, todos ellos cobrarán sus nóminas pendientes y tendrán cobertura en el Fogasa. Otra cosa es cuándo recibirán sus salarios. Por ahora ya llevan dos meses de retraso.

La fundación fue creada por el propio ayuntamiento de la capital aragonesa hace una década para gestionar parte de las actividades que se han venido desarrollando en Etopia. A partir de su nacimiento, se fueron introduciendo nuevos patronos y socios privados, hasta 2024, cuando el consistorio aprobó en el pleno con los votos a favor de PP y Vox salirse del patronato y dejar de financiarlo. Un gesto que para la oposición era un claro ejemplo de "censura cultural".

A partir de entonces comenzó su liquidación. La Universidad de Zaragoza, Ibercaja y el concejal de Economía, Carlos Gimeno, a título personal (según ha defendido siempre) se mantuvieron como patronos provisionales. Según fuentes cercanas, durante este tiempo se negoció con Ibercivis, una fundación nacional privada sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es el desarrollo de proyectos de ciencia ciudadana en España, para que absorbiera Zaragoza Ciudad del Conocimiento, pero el resultado no fue satisfactorio y el Ministerio de Educación rechazó esta idea.

La fundación zaragozana, ya en liquidación, tenía siete proyectos en marcha financiados por Europa que han sido cancelados. Una consultora externa se ha encargado de evaluar la viabilidad de suspenderlos y devolver la financiación. Solo dos han podido ejecutarse al 100%. Durante estos meses, según ha podido saber este diario, se han rechazado proyectos al encontrarse la fundación privada en proceso de liquidación, por lo que se entiende que podría haber sido viable económicamente.

Desde el Gobierno de Natalia Chueca han defendido desde el primer momento que su intención pasa por convertir Etopia en «un distrito tecnológico y de innovación urbana sostenible con el que se potencie el emprendimiento y el talento». Este es el motivo esgrimido para disolver una fundación financiada principalmente por fondos públicos, la mayoría europeos captados para impulsar diversos proyectos, y aportados por el consistorio zaragozano.

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