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Ricardo Usón, el arquitecto que diseñó la plaza del Pilar: "Se está abusando del espacio y está degenerando. Esos macroconciertos..."

El espacio central de la vida social zaragozana cumple 35 años desde su última reforma. En esta entrevista, Usón habla también del edificio de Correos, Fuenclara y La Romareda

EL PERIÓDICO conversa con el arquitecto Ricardo Usón

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Este 8 de mayo se han cumplido 35 años de la inauguración de la reforma de la plaza del Pilar. Como autor de su diseño le pregunto, ¿cómo ha envejecido su obra?

Como todo tiene su sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, ¿no? Creo que es un espacio que ha funcionado muy bien, que es atractivo para el visitante y para el ciudadano. Pero también le veo un cierto declive en los últimos tiempos porque se está dando un abuso del espacio para según qué cosas y un cierto maltrato a los elementos. El ayuntamiento quiso gastarse dinero en la reforma porque se entendía que la plaza era la tarjeta de visita de la ciudad, pero no se está cuidando bien. Y si te compras un Mercedes es para cuidarlo.

El Ayuntamiento de Zaragoza trabaja en un plan director para la rehabilitación de la plaza mientras prosiguen los trámites para conseguir declarar el entorno como Patrimonio de la Humanidad, un encargo que usted ya recibió hace seis años.

Sí, a mí me hizo un encargo el alcalde Azcón en el año 2020 para iniciar los trámites pero con la pandemia todo se quedó congelado. Lo que sí hicimos fue un plan de mejora de la escena urbana que consistía en actuaciones sencillas, como quitar las pegatinas a las torres de iluminación y sacarles la roña acumulada en estos 35 años. Pero volviendo al símil del Mercedes: si decido gastarme el dinero en un coche, lo que no puedo hacer después es usarlo para llevar herramientas y sacos de cemento. Es decir, si me compro un Mercedes no es para usarlo como furgoneta. Y ese es el problema que tiene la plaza hoy en día: el Mercedes está hecho polvo. Las fuentes, por ejemplo, están machacadas porque ponen macroescenarios encima, pistas de patinaje, toboganes… Y luego no se gastan lo suficiente en mantenimiento. La Fuente de Goya lleva ya tres años vallada.

¿Qué sabe de los planes de futuro del consistorio con la plaza?

No tengo más que oídas, pero sospecho que va encaminado a profundizar en el concepto de parque de atracciones.

Una de las actuaciones incluidas en ese plan del Gobierno municipal fue la demolición del edificio del Cubo que albergaba la anterior Oficina de Turismo.

Sí y yo no estuve de acuerdo. Si te gastas el dinero en construir una cosa y luego la tiras para mí es un despilfarro. ¿Por qué se puso el Cubo? Para dividir el espacio de la plaza con el anexo que queda frente a la Delegación de Gobierno que iba a ser el arranque del paseo Independencia. Cuando se abandonó ese proyecto, este espacio quedó como un apéndice extraño y el Cubo servía para separar ambos espacios. 

Ricardo Usón, en un momento de la entrevista con este diario.

Ricardo Usón, en un momento de la entrevista con este diario. / RUBEN RUIZ

Hablando de derribos, ¿qué opina de la demolición de la oficina de Correos de Anselmo Clavé?

Soy académico de la Real Academia de San Luis y somos defensores de todo lo que sea la conservación de los valores de la ciudad. Ese edificio es un edificio muy importante aunque a la gente le pudiera pasar desapercibido. Es uno de los buenos edificios que se hicieron en el siglo XX en Zaragoza y no entiendo por qué se tiene que demoler ni la oficina de Correos ni la Estación del Portillo. Sería una sala polivalente magnífica y en Correos podrías meter equipamiento. Sería además lo más ecológico. Demoliendo gastas energía y construyendo gastas energía. Si optas por la conservación, gastas menos. No tiene ni pies ni cabeza lo que han planteado.

La ecología está presente hoy más que hace 35 años en el urbanismo y, precisamente, una de las críticas que se le hace hoy a su plaza del Pilar es que le falta verde, que es una plaza muy dura…

Puedo entenderlo, pero cada cosa tiene su lugar. A todos nos gustan los parques bonitos y cerca del Pilar tienes la plaza de San Pedro Nolasco, que también es mía. Tiene árboles, tiene fuente, los niños juegan en el centro, funciona bien. Pero no se puede comparar con el Pilar. Si yo me voy a la piazza Navona de Roma o al mismo Vaticano, a Trafalgar Square… Cada plaza tiene su idiosincrasia. Se podría haber puesto un jardín, sí, pero entonces se perderían todas las perspectivas. Y otra cosa: si yo quiero tener una plaza en la que en un determinado momento quepan 40.000 o 50.000 personas, pues es lo que se requiere.

Pero no meter a toda esa gente cada fin de semana, que es lo que usted critica.

El proyecto de la plaza del Pilar y de la unión con la plaza de La Seo es un proyecto anclado en la propia historia de la ciudad y se está degenerando. Se está abusando de ella. No puedes meter allí una discoteca. La plaza se diseñó para usarla, pero hay cosas que no pueden ser. Esos macroconciertos… Las piedras que se han caído de las torres del Pilar son por eso, a nadie le cabe duda. Y luego están las macroinstalaciones como el belén en Navidad. Una cosa es poner un belén y otra un parque temático que conlleva el movimiento de centenares de metros cúbicos de tierra. El día que caiga una tormenta veremos si no acaba todo ese barro en la cripta del Pilar.

Usted y sus antecesores, como arquitectos municipales, han moldeado el urbanismo y las formas de la ciudad. Pero en la actualidad el ayuntamiento opta cada vez más por externalizar los diseños y contratar la redacción de los proyectos fuera. ¿Eso no le resta personalidad a las ciudades?

Desde luego. Estoy completamente de acuerdo, con un matiz: yo no creo que el ayuntamiento tenga que tener 100 arquitectos. Tiene que tener equipos lo más pequeños posibles porque cuestan una fortuna, y lo que se contrate fuera tienen que ser apoyos. Pero el diseño tiene que partir de ti, tienes que tener la sartén por el mando. ¿Por qué cada vez se contrata más fuera? Porque si pagas para que te lo hagan te van a diseñar lo que tú quieres, pero si lo encargas a alguien interno igual te dice que tu idea no es tan buena como crees. Antes, los políticos no se metían en los diseños, ni se les ocurría. Podían dar su opinión, pero ya. Ahora como pagan pues les hacen lo que les da la gana y así va a pasar con el Coso, que se la van a cargar. Quedará mejor pero dejarán de pasar coches e igual ese de la tienda de en frente cierra porque ya no viene gente.

En los últimos días se ha conocido que el Gobierno municipal abre la puerta a convertir Fuenclara en un hotel. Usted, como arquitecto municipal que fue, conoce el edificio. ¿Qué le parece la idea?

El palacio de Fuenclara está en un estado pésimo. Urge la rehabilitación. Por dentro está en un estado de ruina completa y es un edificio maravilloso. Tiene una escalera impresionante y tiene alfarjes del siglo XV. Es decir, es un edificio notable. Los usos posibles pueden ser muchos y es tan grande que se puede dedicar a muchas cosas al mismo tiempo.

Si la decisión dependiera de usted, ¿qué haría en Fuenclara?

A ver, en el edificio hay que meter 10 millones de euros y claro lo que pretende el ayuntamiento es no tener que gastarse 10 millones para reabrir el edificio, aunque está metiendo más de 10 en la ciudad del cine esa (Giesa), en fin. Pero bueno, al final tienes que gastarte 10 millones, una pasta. A lo mejor no es mala idea que el ayuntamiento pusiera una parte para la consolidación del edificio y después buscara partners privados para meter oficinas administrativas, la sede de una fundación, un colegio profesional... Y así creas ahí un centro con varias cosas que tú lo gestionas, cobras unos alquileres y lo amortizas.

Un momento de la entrevista con Ricardo Usón.

Un momento de la entrevista con Ricardo Usón. / RUBEN RUIZ

Otro de los edificios que usted conocía bien era la vieja Romareda. ¿Qué opina del proyecto del nuevo estadio?

A ver… Creo que fue en el año 2000 cuando hice una visita para comprobar el estado del campo . En aquel momento se planteó la duda de si merecía la pena arreglar el estadio y ampliarlo o hacerlo nuevo en otro sitio, así que se encargó un estudio. La conclusión fue que, aunque se podía arreglar, no merecía la pena. Lo mejor era hacer un estadio nuevo en otro sitio y que pudiera tener una capacidad de 45.000 o 50.000 espectadores en el medio plazo.

Y de ahí surgió el primer proyecto: llevarse al campo a Valdespartera.

El alcalde Atarés diseñó una operación que a mí me pareció perfecta. Aprovechar el solar de La Romareda y venderlo en una zona que está inundada de equipamientos. Tienes la universidad, hospitales, colegios, el parque… Así la ciudad recuperaba su dinero y podía financiar el estadio. Pero cambió el gobierno y a Belloch no le gustó la idea porque hubo mucha contestación porque el ayuntamiento quería sacar dinero con la venta del suelo. Decían que la administración quería especular. Pero eso es absurdo, la administración somos todos y si nos podemos ahorrar un dinero, mejor. Otra cosa es que fuera un barrio en el que hiciera falta un colegio y vendieras el solar para viviendas. Pero en este caso..., ¿sabes cuántos colegios hay en la zona de La Romareda? Fue una cosa absurda.

Usted opina entonces que lo mejor hubiera sido entonces sacar el estadio de su ubicación actual.

Hombre claro. El emplazamiento actual tiene muchas limitaciones. Cuando se celebren grandes eventos ahí no cabe el anillo de seguridad. Y está en frente de un hospital, si hay masificaciones y se tapona todo a ver cómo llega el abuelo al que le esté dando un infarto de miocardio. Y la última ha sido la de que cómo el estadio que se está haciendo no puede crecer más pues ahora no se pueden jugar finales de Copa. ¿Y para eso te gastas 150 millones? Después de la crisis, nos encargaron de forma interna un estudio para ver si con poco dinero se podía arreglar el estadio porque estaba hecho unos zorros, ya que el Real Zaragoza nunca ha destinado dinero a mantenimiento. La idea era ampliar un poco el aforo y apañar el campo para ver si podía aguantar 15 o 20 años más. Costaba creo unos 30 millones y el plan era ese: poder aguantar para esperar a que la ciudad tuviera dinero y en un futuro construir un estadio al estilo del Allianz Arena acompañado además de una ciudad deportiva, un área recreativa… Es una pena.

¿Qué le chirría en la ciudad? ¿Qué hubiera hecho usted diferente?  

Chirriar me chirrían muchas cosas, pero no sé qué decirte. ¿A quién le cuelgo el San Benito? Pero mira, para mí una pena fue la Expo.

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