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"Dejan la atención a las víctimas en manos de las parroquias": La oposición carga contra el acuerdo del PP de Zaragoza con la Iglesia para sustituir los puntos violetas

Colectivos vecinales y sociales consideran alarmante el "grave retroceso ideológico" al derivar la atención a la Iglesia, cuestionando su historial en la protección de la mujer.

Presentación de los nuevos puntos seguros contra la violencia machista en parroquias, esta semana en Zaragoza.

Presentación de los nuevos puntos seguros contra la violencia machista en parroquias, esta semana en Zaragoza. / Ayuntamiento de Zaragoza

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David Chic

David Chic

Zaragoza

Hasta cinco parroquias de Zaragoza se convertirán en puntos seguros para las mujeres víctimas de violencia machista. El nombre, que elude cualquier mención a los puntos violeta que se asocia al Ministerio de Igualdad, sigue la estela de la posición de Vox, sin embargo, están pensados para ampliar la red de recursos destinados a detectar y asesorar a mujeres maltratadas por hombres.

Tras la presentación de estos espacios, en la que participaron la alcaldesa de la capital aragonesa, Natalia Chueca, y el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, se han multiplicado las críticas a la medida, que se ve como una concesión a los postulados de la ultraderecha y como un retroceso en los servicios de apoyo a las víctimas. Desde la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ) han afirmado que resulta "preocupante que la respuesta institucional frente a la violencia machista se sitúe en espacios religiosos en lugar de reforzar los recursos públicos, comunitarios y feministas".

Para CCOO en Aragón esta situación "es una auténtica tomadura de pelo". Sobre todo al recordar que la ciudad no ha avanzado en la protección policial de las víctimas. "Es incomprensible que hablen de puntos seguros y acuerdos externos cuando ni siquiera han sido capaces de poner en marcha internamente la estructura policial que debería sostener el sistema Viogén en Zaragoza”, ha declarado el secretario general de la sección sindical en el consistorio, Juan Tamarit.

Una opinión han manifestado desde el PSOE en la capital aragonesa. A su parecer, en Zaragoza, "lamentablemente, se han dado pasos atrás en esta lucha con la entrada de la ultraderecha en el ayuntamiento y las cesiones del PP". Al respecto, la portavoz Lola Ranera ha recordado que Chueca ya cedió ante los postulados de Vox para cambiar los llamado Puntos Violeta por Espacios Seguros y en siete años "no se ha aprobado ni una declaración institucional contra la violencia machista".

En todo caso, ante la nueva red lanzada a las parroquias, la socialista ha considerado que cualquier medida que tenga como único fin combatir la violencia machista "siempre será bienvenida porque todo es poco para acabar con esta lacra social". Si bien, ha considerado que la atención a las mujeres víctimas de violencia machista debe garantizarse de forma prioritaria y llegar a toda la ciudadanía desde los servicios públicos, los auténticos garantes de la igualdad de derechos, ha abundado.

También han mostrado su rechazo a esta iniciativa desde Zaragoza en Común. "La violencia machista se combate con servicios públicos, no con tutelaje religioso reaccionario", ha expresado su portavoz Elena Tomás. Además, ha ironizado con la trayectoria histórica de la institución católica. "Una institución señalada por el Defensor del Pueblo por hasta 440.000 víctimas de abusos sexuales en España desde 1940, va a encargarse ahora de la violencia machista en Zaragoza", ha expresado.

Desde los colectivos vecinales han incidido en que esta medida supone un “grave retroceso ideológico e institucional” en la lucha feminista y en la atención a las mujeres que sufren violencia. La federación de barrios considera alarmante que el ayuntamiento del PP, después de eliminar la denominación de puntos violetas y convertirlos en unos puntos seguros con una atención para ambos sexos, “reconozca la existencia de la violencia machista” y derive la atención a la Iglesia.

La FABZ también ha hecho hincapié en cómo durante décadas muchas mujeres encontraron en determinados ámbitos religiosos “mensajes de resignación, silencio y perdón” hacia sus agresores. “La Iglesia ha sostenido históricamente una visión de la mujer subordinada, con menos derechos y limitada en su autonomía y libertad”, han indicado las entidades en un comunicado. "La FABZ defiende que la lucha contra la violencia machista debe abordarse desde políticas públicas, laicas, feministas y con recursos profesionales especializados, no desde instituciones religiosas", rematan. 

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