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El edificio de la calle Estébanes, en El Tubo de Zaragoza, desaparecerá muy pronto bajo la piqueta, fachada incluida

La justicia desestimó el último recurso de Apudepa para frenar la demolición. La asociación cuenta con un informe pericial que asegura que el derribo se puede evitar para rehabilitar el edificio

El edificio de la calle Estébanes va a ser derribado próximamente

PABLO IBÁÑEZ

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

El edificio de la calle Estébanes de Zaragoza, a la altura de los números 12-14, será pasto de la tristemente ilustre piqueta zaragozana en las próximas semanas. Fuentes vecinales indican que los operarios les han informado que será la semana que viene cuando comience la demolición de la carcasa del edificio, lo único que queda en pie a estas alturas después de varios meses de trabajo. Se tirará todo, incluida la fachada, ya que, a pesar de estar protegida, los técnicos municipales han determinado que no se puede salvar. No hay opción posible para mantener este inmueble cuyo origen se sitúa en el siglo XV y que durante años se estuvo deteriorando sin que su propietario se hiciera cargo del inmueble y sin que se le sancionara por ello, pese a las multas y requerimientos, porque no se dio con su paradero.

La historia de este edificio es un capítulo más escrito en el libro de estilo de las formas y modos del urbanismo en Zaragoza. Desde el año 2017 llevaba el edificio acumulando expedientes municipales por el mal estado de conservación del inmueble, catalogado como de interés ambiental tipo B, según indica el consistorio, ya que el grado de protección no aparece en la ficha de Patrimonio. Pero nadie respondió a los requerimientos hasta que una parte del edificio cedió el 31 de octubre del año pasado y el ayuntamiento tuvo que actuar de manera subsidiaria. Ahí sí que la propiedad se manifestó y dijo que adelante, que podían proceder, cuando su autorización ya no era necesaria, puesto que se trata de una ejecución de emergencia. El ayuntamiento le pasará la factura de las obras de derribo, eso sí, siempre que no se declare insolvente.

Estado actual del edificio que se está demoliendo en la calle Estébanes

SERVICIO ESPECIAL

Tras el suceso de octubre, las primeras inspecciones de los técnicos municipales sirvieron para decretar la sentencia de muerte para el edificio. Su estado de conservación y el riesgo que suponía para los viandantes y el resto de edificaciones de la zona, en el corazón del Tubo, no permitían otra cosa que no fuera tirarlo manteniendo, eso sí, las fachadas y la caja de escaleras, además de algunos elementos den el interior iban a conservarse. Pero finalmente no será así.

La explicación de Urbanismo

Según explican desde Urbanismo, "cuando se comenzó con el derribo", es cierto que "se manifestó que había interés municipal en preservar la fachada, además de elementos en interior, que se han desmontado y guardado". "Sin embargo, los tres arquitectos municipales, la Gerencia de Urbanismo y los técnicos del servicio de Inspección Urbanística, analizando el desarrollo y la estabilidad del inmueble, una vez llegados a la zona más cercana a la fachada, han concluido de forma unánime que no podía garantizarse la seguridad y la estabilidad de la fachada porque era muy débil.

"Por tanto, dado que la seguridad integral sobre las personas y bienes es el principal valor e interés público a salvaguardar, más aun cuando hablamos de una de las zonas más turísticas y transitadas de la ciudad, se procederá a su derribo", afirman estas mismas fuentes oficiales. Este mismo miércoles ya estaban talando los árboles que crecían junto a la medianera del inmueble para poder llegar hasta él.

Argumentan además que la categoría de protección de la que gozaba el edificio era "menor", lo que supone que "decae cuando hay un riesgo para la seguridad de las personas". El ayuntamiento actúa amparado además por una sentencia judicial reciente y firme que desestima los recursos de la entidad en defensa del patrimonio Apudepa, que pedía revocar la declaración de ruina inminente del edificio de la calle Estébanes. La asociación cuenta además con un informe pericial elaborado por un arquitecto que contradice la opinión de los funcionarios municipales.

Estado del interior del edificio en marzo, cuando ya habían comenzado los derribos.

Estado del interior del edificio en marzo, cuando ya habían comenzado los derribos. / ALBERTO SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Desde Apudepa han solicitado una y otra vez, con poco éxito, la paralización del derribo debido al "alto valor" patrimonial del edificio de la calle Estébanes. Apudepa acusa además al ayuntamiento de "ser cómplice" de la degradación del estado del edificio ya que opinan que tendría que haber actuado antes para garantizar la estabilidad del inmueble ante la inacción de los propietarios. A estas críticas se sumaron también formaciones como Zaragoza en Común, que denunciaron el Gobierno municipal "favorece intereses especulativos".

Apudepa cuenta además un informe pericial elaborado por el arquitecto Alberto Sánchez Sánchez que concluye que, "a pesar del aparente estado de deterioro que presenta el inmueble objeto del estudio, el técnico redactor del presente informe considera que el edificio conserva a día de hoy importantes elementos histórico-artísticos que pueden sin duda recuperarse, siendo perfectamente viable la rehabilitación del inmueble sin necesidad de proceder a su demolición completa".

Pilares ochavados del tardogótico.

Pilares ochavados del tardogótico. / ALBERTO SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Este informe, al que ha tenido acceso este diario, también documenta los elementos de valor del interior del edificio y su estado a fecha de marzo de este mismo año. Entre otras cosas son visibles unos pilares ochavados que dan cuenta de la procedencia tardogótica del inmueble. También quedaban baldosas del siglo XIX y carpinterías y puertas de los siglos XVII y XIX. "En Apudepa en estos últimos 30 años estamos viviendo el momento más destructor del patrimonio histórico de la ciudad", lamentan dese la entidad.

Una de las puertas del siglo XIX que quedaba dentro del edificio en marzo.

Una de las puertas del siglo XIX que quedaba dentro del edificio en marzo. / ALBERTO SÁNCHEZ SÁNCHEZ

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