Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La plantilla de Majorel se moviliza en Zaragoza para defender sus puestos de trabajo: “No lo hemos visto venir, es un drama para muchas familias”

Los trabajadores denuncian que la compañía no tiene en cuenta las historias personales detrás de cada uno de los 422 despidos planteados

La plantilla de Majorel defiende sus puestos de trabajo en Zaragoza

Laura Trives

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

La concentración de este jueves a las puertas del edificio Trovador de Zaragoza no ha sido una protesta más. Entre silbidos, aplausos, conversaciones y rostros serios, la plantilla de Majorel ha salido a defender algo más que un puesto de trabajo: su estabilidad, sus familias y muchos años de esfuerzo en una empresa que, aseguran, les ha dejado descolocados. “Esto es un drama para muchas familias”, aseguran.

La respuesta ha sido masiva, aunque marcada por una realidad que dificulta este tipo de movilizaciones. Una parte de la plantilla trabaja desde casa. Aun así, a las 14.00 horas, decenas de trabajadores que estaban en la oficina han salido a la calle para reflejar su rechazo al expediente de regulación de empleo planteado por la compañía. Afecta a 422 personas de las cerca de 700 que trabajan actualmente en el zaragozano edificio Trovador.

La empresa justifica la medida por la pérdida de dos clientes importantes, Lowi y Vodafone. Entre los trabajadores la sensación es distinta. Insisten en que sigue habiendo carga de trabajo y que la decisión estaba tomada desde hace tiempo.

La incertidumbre y el golpe emocional han marcado las conversaciones durante la protesta. Muchos reconocen que todavía no terminan de asimilar lo ocurrido.

Vanesa, coordinadora de un departamento de 84 personas que desaparecería si el proceso siguiera adelante como plantea la compañía, resume el ambiente actual en los pasillos: “La situación no la hemos visto venir. Es complicado de asimilar. No es el primer ere que nos hacen. Lo han ido dosificando de poco en poco hasta que nos han metido este estacazo. No será el último. Al final van a caer más compañeros. No esperábamos tampoco que fuera de esta magnitud. Somos 422 familias afectadas, cada una con su circunstancia. Gente mayor de 50 años, madres y padres solteros, gente con diversas situaciones y problemáticas. Es una faena muy gorda la que nos están haciendo”.

Dramas personales

La trabajadora insiste en que detrás de cada despido hay historias personales que, a su juicio, la empresa no está teniendo en cuenta. “La empresa no es consciente de lo que supone un drama así. Para ellos somos meros números. No piensan en el trabajo que hacemos, el estrés, la frustración, el empeño que ponemos en el día a día. Damos el 200 por cien en nuestro trabajo aún ahora, que sabes que estamos prácticamente en la calle los 422. Ese servicio sigue estando en pie y ningún compañero ha bajado los brazos y se ha rendido todavía”, matiza.

Pese desánimo, la plantilla sigue acudiendo cada día a trabajar. Hacerlo, reconocen, no está siendo sencillo. “La suerte que tienen es que somos unos grandes profesionales. Hasta el día que se hunda el barco ahí estaremos dando el callo. Se viene mal a trabajar y hay que reprimir muchas emociones”, añade Vanesa.

La sensación de incredulidad es generalizada. Muchos trabajadores recuerdan que estas plataformas han sido durante años una puerta de entrada al mercado laboral para cientos de personas en la ciudad. “Ha pasado media Zaragoza por aquí”, comenta otra trabajadora. “Es un palo para la estructura laboral de esta ciudad. Esto debería tenerlo en cuenta también el gobierno”, añade.

Las negociaciones no invitan al optimismo. En las tres primeras reuniones del periodo de consultas no se ha producido ningún acercamiento entre empresa y representantes de los trabajadores. Las próximas citas están previstas para los días 19, 21 y 28 de mayo, donde la plantilla espera empezar a plantear alternativas que reduzcan el impacto del ere.

Mientras tanto, el miedo y la preocupación siguen creciendo entre quienes llevan años levantando el servicio día tras día. Ana explica que el golpe ha sido duro porque nadie esperaba un desenlace así. “La situación es difícil. Nuestro trabajo salía todos los días y poníamos la vida en ello. Se lo llevan a otro país. No entendemos los motivos que la empresa está presentando. Explica pérdidas económicas cuando en realidad se lo lleva a otro país”, apostilla.

La trabajadora recuerda también los años de implicación de la plantilla: “Son muchos años dándolo todo. Nos han exigido mucho y estamos encantados de haber sacado todo adelante. Ahora somos 422 familias que se quedan en el paro. No somos una empresa grande, como otras que hay en la comunidad, pero somos muchas familias que se quedan en la calle, con nuestras cosas y nuestros problemas”.

El impacto, asegura, va mucho más allá de las oficinas de Majorel: “Somos 422 familias que dejaremos de comprar, de no poder cubrir necesidades… No lo hemos visto venir. Ha sido de la noche a la mañana. Pensábamos que esta empresa, si llegase el momento, nos iba a dar otra oportunidad después de dar tantos años de servicio”.

Jesús, otro de los afectados, habla directamente de una decisión planificada. “Es un ere premeditado y no es justo que se juegue con el trabajo de tantos compañeros. No lo hemos visto venir. El trabajo iba bien”.

Muchos años de servicio

En la plantilla pesa especialmente el golpe a compañeros con muchos años de antigüedad. “Las familias estamos en contra de esto. Venimos a trabajar con mucha tristeza porque hay compañeros que llevan muchos años, 16, 20… Que ocurra esto no es agradable”, lamenta.

Entre los trabajadores existe la sensación de que la empresa mantiene una postura cerrada y que, de momento, no hay intención de rebajar el impacto del ere. El objetivo de la plantilla pasa ahora por intentar abrir una vía de negociación que evite un escenario que considera devastador para cientos de familias zaragozanas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents