Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las obras del Portillo acumulan seis meses de retraso y un sobrecoste de un millón de euros antes de empezar: Adif ha tardado un año en firmar una autorización

Enfado "mayúsculo" en el Ayuntamiento de Zaragoza y la DGA, que han convocado una reunión urgente de socios de ZAV el próximo 22 de mayo

Las obras del Portillo acumulan seis meses de retraso y un millón de sobrecoste.

Javier Río

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

La reurbanización del triángulo del Portillo acumula ya un retraso de seis meses y un sobrecoste que, pese a que prácticamente no han empezado los trabajos, ya ronda el millón de euros. Se trata de una de las obras estratégicas que está afrontando Zaragoza en estos momentos, la cual cerrará la cicatriz urbana entre Delicias y el centro de la ciudad con un nuevo parque y, sobre todo, reorganizará la movilidad zaragozana sacando 8.500 coches diarios del eje que forman los paseos María Agustín y Pamplona, a través de la renovación de Anselmo Clavé y de la transformación de la calle Escoriaza y Fabro en una gran avenida de tres carriles.

En cambio, Adif ha tardado más de un año en firmar la autorización para que la sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad (en la que ostenta un 50%) pueda ocupar una parte de la parcela, junto a la vieja estación, lo que imposibilitaba, hasta ayer, acceder a ella. La situación lleva tiempo provocando un enfado "mayúsculo" en los otros dos socios de ZAV, el Gobierno de Aragón y especialmente en el Ayuntamiento de Zaragoza (ambos ostentan un 25% de las participaciones), lo cual ha llevado a convocar una reunión de urgencia el próximo viernes, 22 de mayo, entre las tres partes.

De hecho, la falta de esta firma no solo ha repercutido en la creación del parque central; también lo ha hecho en la ejecución de las avenidas Anselmo Clavé y Escoriaza y Fabro, con limitaciones de tráfico desde hace semanas. Y eso que la solicitud para obtener esta autorización fue cursada el pasado 30 de abril de 2025, hace más de un año, y no ha sido hasta este pasado jueves cuando Adif ha puesto su rúbrica.

En la reunión del día 22, tanto el consistorio como la DGA van a exigir a la gerencia de ZAV el minuto y resultado exacto de las obras, que deberían estar terminadas en enero de 2027, un plazo que ya es imposible de conseguir con este retraso. Por ello, tanto el consistorio como la DGA van a pedir un nuevo cronograma. Sin la firma, defienden algunas fuentes, era completamente imposible avanzar en el proyecto, cuyo estreno ya estaría más próximo al verano de 2027, una vez pasadas las elecciones municipales, como se comprometieron las constructoras MLN y Acciona. 

Conviene recordar que los trabajos fueron adjudicados por 31,7 millones de euros (IVA incluido), y esta situación, ajena a las constructoras y al estudio encargado del diseño (la consultora Sers), va a elevar de primeras ese precio hasta rondar ya los 33 millones de euros. Este millón extra, eso sí, es tan solo una primera estimación en base al medio año de retrasos.

Enfado en distintas direcciones

En cualquier caso, el enfado en las dos administraciones aragonesas implicadas en el proyecto va más allá. Primero, porque el compromiso de Adif era el de firmar dicha autorización en un plazo máximo de seis meses. Es decir, en noviembre de 2025, por lo que se han excedido en casi siete meses. Y segundo, por la intención de Zaragoza Alta Velocidad de seguir haciendo caja con la venta de suelos sin haber acabado el parque del Portillo. Y es que, como ya contó este diario, desde la sociedad ya ha habido tanteos a distintas promotoras del sector para abordar la posibilidad de vender un solar que permite levantar un rascacielos con 440 viviendas. Una manzana que le reportaría ingresos millonarios.

Conviene recordar aquí que, precisamente, el próximo viernes 22 de mayo, mientras los tres socios de ZAV se reúnan de urgencia por el bloqueo en el Portillo, se estará celebrando una subasta por otra parcela que la sociedad tiene en el Barrio del AVE, en el entorno de la estación Delicias, que parte de los 22 millones de euros. Todo, en un momento en el que la sociedad ya está saneada y no tiene deudas ni con los bancos ni por parte de sus socios, tras haber estado a punto de quebrar con la crisis y tener que recurrir a un préstamo que llegó, tras varias novaciones, a 485 millones de euros.

Es por ello que tanto el ayuntamiento como el Ejecutivo autonómico tienen claro que la venta de los suelos residenciales que aún tiene ZAV en cartera no se va a desbloquear hasta que se concluya la reurbanización del triángulo del Portillo. Ni el rascacielos, ni la torre de 220 pisos de lujo en el propio parque. "Es inadmisible y estamos profundamente enfadados de que se hable de hacer caja, cuando la prioridad absoluta es concluir el Portillo", señalan algunas fuentes. El próximo objetivo, además, será el parque equipado de La Almozara, otra de las deudas que Zaragoza Alta Velocidad tiene pendientes con la ciudad.

El derribo de Correos

Esta problemática no es la primera a la que se enfrenta esta obra, que llevaba años en el cajón de ZAV y que fue impulsada el pasado año. El derribo del edificio de Correos, de corte brutalista, suscitó las críticas y el rechazo de las asociaciones patrimonialistas y de los propios vecinos del entorno, que llegaron a paralizar los trabajos con la piqueta ya encendida.

La DGA decidió entonces posponer esa demolición hasta que Patrimonio Cultural no se pronunciase. Esta dirección general autonómica dio su visto bueno, con un informe externo, y las máquinas ya regresaron el pasado 24 de abril al inmueble, que será derribado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents