Zaragozeando
Grifos, batracios, mulos y serpientes: todo un bestiario escondido en las calles de Zaragoza
Los edificios de Zaragoza esconden un detallado bestiario de animales domésticos, salvajes o fantásticos. Algunos se han convertido en símbolo de la ciudad, otros ocupan espacios de honor y unos pocos optan por la discreción. Por San Isidro, es un momento ideal para darle un repaso a esta curiosa granja urbana

Un ave rapaz en una de las esculuturas que invitan a entrar en el museo Pablo Gargallo de Zaragoza. / Jaime Galindo

Escondidos y tratando de pasar desapercibidos. En fuentes. O coronando los tejados. Un recorrido atento por la ciudad de Zaragoza permite descubrir que entre sus secretos también se agazapa una gran cantidad de fauna. Mamíferos, batracios, aves. Seres mitológicos. Un poco de todo. En fechas de San Isidro, patrón de los agricultores, es un buen momento para repasar esta curiosa granja urbana. Algunos de ellos han llegado a dar sobrenombre a zonas enteras del Casco Histórico, como es el caso del gallo de la iglesia de la Magdalena. Muchos de ellos tienen curiosas historias a sus espaladas. Es el caso de la rana que acompaña al emperador Augusto. Según cuentan las crónicas, el responsable de urbanizar la plaza tuvo que solicitar la expropiación de varios edificios. Una de las vecinas solo cedió su hogar con la condición de que apareciera un recuerdo a su hija recién fallecida. Su juego favorito era el de la rana.
La rana de Cesaraugusto, en forma de surtidor, ha acompañado durante años la estatua de la copia de Augusto de Prima Porta regalada por el estado italiano a la ciudad en 1940. Hoy en día se ha convertido en fuente y al mismo tiempo se ha convertido en un icono informal de la capital aragonesa. En su diseño de Arrudi existen 610 de estos batracios que fueron colocadas en 2008 a lo largo de la ribera como guiño al nombre de la zona: Ranillas.

Un león en la calle Don Jaime de Zaragoza. / Jaime Galindo
Los animales mitológicos también son una presencia cotidiana en la capital aragonesa, aunque parezca improbable. En lo alto, un tranquilo león alado preside la sede de la compañía Adriática Seguros, el primer rascacielos zaragozano. Además, unos confusos grifos en la portada de la imprenta Blasco sostienen el escudo heráldico de la familia. El edificio que lo alberga es una construcción neogótica proyectado entre 1921-1925 por el arquitecto Teodoro Ríos y que en la actualidad acoge dependencias municipales.
Mucho más populares y visibles son los peces que se escurren en las fuentes de la plaza del Pilar ( (obra de Dolores Franco Secorun) y el cariñoso caballito de la Lonja, que se colocó como homenaje al fotógrafo Ángel Cordero García que estuvo en ese mismo lugar entre 1925 y 1978 fotografiando a los niños subidos a una montura de cartón-piedra similar a esta escultura que se colocó en 1991.
Zaragoza también esconde curiosas historias vinculadas a las figuras aladas que coronan sus edificios más emblemáticos. Por un lado, el gallo de la torre de la Magdalena, que no solo da nombre a su barrio, sino que hasta hace poco más de medio siglo protagonizaba una singular tradición: despertar a los vecinos emulando su canto cada día de Santa María Magdalena. Muy cerca de allí, la veleta del Museo Pablo Gargallo rinde homenaje al propio escultor, siendo la fiel reproducción de una obra que el artista dejó inacabada. Finalmente, el ave que preside el reloj de La Seo, diseñada por Giovanni Battista Contini, aporta una gran carga simbólica al paisaje urbano, ya que representa tanto el anuncio inexorable de un nuevo amanecer como el pasaje bíblico de las tres negaciones de San Pedro.

Friso de elefantes en Zaragoza. / Jaime Galindo
La Audiencia Provincial tiene un friso sobre su portada con una representación alegórica del triunfo de César en el que aparecen estos elefantes, tal vez haciendo referencia a la batalla de Tapsos. En el mercado Central se encuentra un carnero diseñado por el arquitecto Félix Navarro Pérez que hace alusión a los productos que se venden en su interior. Allí también pueden verse más peces, serpientes y bastantes animales de granja. Otro habitante curioso de la ciudad es la cierva que acompaña al santo en la iglesia de San Gil.
Finalmente, aunque no fuera un animal muy frecuentado por San Isidro, el león tiene una enorme presencia en la capital aragonesa. Símbolo de la ciudad, sus ejemplares más ilustres son los cuatro gigantescos felinos que protegen el puente de Piedra. Obra de Francisco Rallo, recuerdan los cuatro pequeños leones que adornaban el puente de piedra hasta la reforma de 1917. En 1991, tras una visita de los regidores municipales a Venecia y observar el león de la plaza de San Marcos, decidieron recuperarlos y colocar estos sobre pedestales en altura y en actitud vigilante. Los altísimos pedestales fueron diseñados por José Manuel Pérez Latorre, el arquitecto encargado de la reforma del puente que se estaba haciendo en aquel momento.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una gran promotora vasca irrumpe en el mercado inmobiliario de Zaragoza y compra una manzana para construir 234 pisos por 26 millones de euros
- Indignación con el examen de Matemáticas en la PAU de Aragón: 'Cada ejercicio era peor que el anterior
- El Atlético de Madrid 'ficha' en Tarazona: el fondo inversor Apollo se hace con la planta de Forvia
- Marta Ríos deja el Gobierno de Aragón para dirigir MAZ tras impulsar la llegada de inversiones
- Marina Lajusticia, la aragonesa que acabó en 'La Casita' de Bad Bunny: 'Estaba en el sitio adecuado en el momento oportuno
- Francfort, Estambul, París, Dublín, Ámsterdam, Tánger o Europa del este: todos los nuevos destinos que quiere el aeropuerto de Zaragoza para 2027
- Natalia Chueca anuncia el primer sorteo de las viviendas de alquiler asequible de Valdefierro y San José: estos son los requisitos
- La empresa que ejecutaba la reforma que obligó a desalojar un edificio en Zaragoza se desvincula de la licencia: 'Somos una subcontrata