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El fenómeno evangélico también cala en Zaragoza: "La práctica religiosa permite mantener la cultura de origen"

El Observatorio para el Pluralismo Religioso señala un incremento significativo de lugares de culto evangélicos en Aragón, con 125 en la actualidad frente a 15 en 2010

Zaragoza también asiste al avance del culto evangélico asociado a la migración

Laura Trives

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David Chic

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Zaragoza

Los cultos cristianos de origen evangélico o protestante se han consolidado en Aragón. Al igual que sucede en otras ciudades de España, el actual auge del fenómeno religioso, el aumento de la migración procedente de Latinoamérica y un repunte identitario han sido el caldo de cultivo para que las iglesias de este perfil florezcan en todos los barrios de las poblaciones de más tamaño. En Zaragoza su presencia es evidente en distritios como las Delicias, el Actur, Cogullada o la zona sur de la ciudad.

Desde la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede) constatan «una presencia significativa y creciente, especialmente en Zaragoza, con comunidades diversas y bien implantadas en distintos barrios». El Observatorio para el Pluralismo Religioso señala 125 lugares de culto evangélicas en la comunidad (91 de ellos en la provincia de Zaragoza y, en concreto, 75 en la capital), con datos de 2025, una cifra mucho más elevada que los destinados a las confesiones musulmanas que suman únicamente 91 templos. Hace 15 años la cifra de locales reservados para las profesiones evangélicas era únicamente de 15. Además de las destinadas al culto frecuentadas por migrantes hispanohablantes han empezado a surgir locales nigerianos y brasileños en los que la celebración se realiza en el idioma de origen de los fieles.

La socióloga de la Universidad de Zaragoza Nuria del Olmo recuerda que Aragón tiene una base sólida de evangelismo por razones históricas, muy implantado en el Alto Gállego por su cercanía con Francia. Y además recuerda que en todo el país se está produciendo «en general» un repunte del hecho religioso. «Desde la llegada de la democracia ha subido el evangelismo, algo que se nota en los últimos años porque son cultos que se viven más en el espacio público», señala al establecer también que la práctica religiosa permite "mantener la cultura de origen".

Desde la Ferede explican este cambio fundamentalmente por el dinamismo propio de las iglesias evangélicas, caracterizadas por su vocación misionera, su cercanía a la realidad social y sus estructuras flexibles. También tiene gran importancia el papel de los líderes comunitarios, que son personas integradas en su propio entorno social, lo que facilita una relación cercana y de confianza.

Una celebración evangélica en Zaragoza.

Una celebración evangélica en Zaragoza. / Fedea

A estos factores se suman elementos coyunturales que también tienen reflejo en territorios como Aragón: la labor desarrollada desde los años 80 en ámbitos como la rehabilitación de personas con adicciones o la integración de comunidades específicas como la comunidad gitana. Todos ellos han encontrado en las iglesias evangélicas «un espacio de acogida, apoyo e integración», señalan. Una realidad que en ocasiones se ha visto empañada por la existencia de congregaciones que ejercen una fuerte presión para asegurar la captación constante de recursos apelando a lo que se conoce como la teología de la prosperidad.

Desde Ferede asumen que aunque en algunos casos «el acercamiento puede coincidir con situaciones de vulnerabilidad», creen que reducir este fenómeno únicamente a factores económicos «sería simplificar en exceso una realidad compleja» e insisten en que la dimensión espiritual «sigue siendo central».

El crecimiento de estos cultos hace que se intensifique el trabajo de diálogo en la iglesia Católica. El delegado de Ecumenismo, Gregorio Hierro, señala que estos cambios «no se ven como una amenaza» y que suponen «un acicate» a la hora de plantear su propia evangelización. Además, destaca que la diversidad espiritual en Zaragoza es mucho más grande de lo que puedan dar a entender fenómenos populares como la ofrenda del día del Pilar. Pone como ejemplo las iglesias ortodoxas o la anglicana, a la que el propio Cabildo ha cedido en templo en el centro. «Entre los grupos católicos también se nota un repunte de gente joven, asociado a movimientos como el de Hakuna», indica.

La iglesia Evangélica Bautista, inaugurada en el 2003, es el templo evangélico más grande de la comunidad. Instalado en la calle Pablo Neruda, cuentan con capacidad para 700 personas y sus celebraciones dominicales atraen a fieles de toda la ciudad con un notable arraigo entre los creyentes de origen aragonés. «Es cierto que en los últimos años, desde el final de la pandemia, estamos notando el aumento de asistentes migrantes llegados de Latinoamérica», expresa el pastor Sergio Martín.

Más modesta es la iglesia Pentecostal en la que ejerce como pastor Esteban Cardona. «La mayoría de las congregaciones tiene fieles escasos», reconoce al tiempo que señala que desde la población local se observa con recelo el movimiento protestante. Además, el hecho de que no exista una unidad doctrinal entre los distintos templos hace que sea más complejo valorar las implicaciones sociales de su crecimiento.

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