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Un emblemático edificio de Zaragoza con más de 50 años de antigüedad iniciará "en junio" su reconversión para reabrir en 2027 como residencia estudiantil

La antigua residencia María Reina, en el barrio de Delicias, está pendiente de obtener la licencia de actividad para iniciar una rehabilitación integral del edificio que durará entre 12 y 14 meses

Los trabajos de demolición avanzan en la antigua residencia Santa María Reina de Zaragoza

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Miguel Ángel Gracia

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David López

David López

Zaragoza

La antigua residencia de estudiantes Santa María Reina, en la calle San Juan Bosco de Zaragoza, está rematando los trabajos de demolición interior para afrontar una fase decisiva en su anunciada reconversión en residencia estudiantil, un uso muy similar al que tuvo en el pasado, antes de quedar en desuso durante los últimos ocho años. Con más de 50 años de antigüedad y después de que los nuevos propietarios adquirieran el inmueble en enero de 2025, surgió la idea de reconstruir sus instalaciones en una residencia de estudiantes con 305 plazas y 285 habitaciones, la gran mayoría individuales. El arquitecto de Ingennus José María Lahuerta está detrás de este proyecto de referencia en Zaragoza.

Esta nueva residencia estudiantil en Zaragoza, instalada en el número 66 de esta céntrica, enfrente del hospital Clínico y muy cerca del Campus de San Francisco, debería estrenarse "en septiembre de 2027", asegura el arquitecto. Y lo cierto es que las obras avanzan en plazo a pesar de los imprevistos. Y es que antes de iniciar la rehabilitación el Ayuntamiento de Zaragoza debe concederles la licencia de actividad, ya solicitada y aún en fase de exposición pública. Se espera que la aprobación definitiva llegue en las próximas semanas, para así comenzar las obras "a finales de junio o principios de julio", añade Lahuerta.

Operarios y maquinaria trabajando en el viejo edificio construido en los años 70 del siglo pasado.

Operarios y maquinaria trabajando en el viejo edificio construido en los años 70 del siglo pasado. / Miguel Ángel Gracia

La concesión de esta licencia es la que debe dar el pistoletazo de salida a los trabajos de construcción de un inmueble que prácticamente ya ha finalizado la demolición de los espacios interiores a renovar. Y es que de la antigua residencia femenina que abrió sus puertas en los años 70 del siglo pasado solo se va a conservar la estructura y la fachada casi en su totalidad, aunque será renovada para hacer del edificio un bloque más eficiente y moderno.

A finales del año pasado empezó a haber movimiento en esta parcela del Santa María Reina, una residencia que surgió vinculada al colegio religioso del mismo nombre pero que hoy está desvinculado de él. Aunque el proyecto que ahora se acomete debe acompasarse a la actividad ordinaria del centro educativo, muy próximo al inmueble a transformar. Ambos edificios quedaron desligados cuando se formalizó la compraventa de la antigua residencia femenina Santa María Reina, una operación que cerró un inversor madrileño, Entrecampos Cuatro, en enero de 2025 por 6,7 millones de euros. Adquirir los 7.500 metros cuadrados construidos en este inmueble de la calle San Juan Bosco, 66, en un único pago al contado, 3,75 millones con fondos propios y otros 2,95 con un préstamo por un año al 3,25% de interés.

La transformación de la residencia Santa María Reina en Zaragoza, camino de su fase decisiva

Miguel Ángel Gracia

La transformación deberá respetar la actividad educativa del Colegio Santa María Reina en unas obras que deberían haber empezado ya, según las propias previsiones del inversor. Con esa idea ya se solicitó la licencia de derribo pero con posterioridad surgió la necesidad de demoler una parte "muy pequeña" de la estructura, ubicada en la trasera del inmueble, que era donde antes había un salón de actos y una capilla, en bloque "de doble altura" muy próximo al colegio religioso.

Se pensaba incluir estos trabajos de derribo en la licencia inicial pero el ayuntamiento advirtió de que debía tramitarse de forma separada, con un nuevo permiso que se tramitó con posterioridad y que se le ha concedido hace pocas semanas. Por eso estos días se puede ver movimiento en el interior del edificio, porque a los trabajos de demolición de tabiquería y demás elementos del interior se ha sumado maquinaria para derribar esta pequeña parte de la estructura. Una superficie útil que, por otra parte, se traslada al interior del edificio resultante. Sin que con ello aumenten el número de alojamientos.

Así que mientras llega la licencia de actividad que dé comienzo a la reconversión del inmueble en sí, se trabaja en varios frentes. Por un lado el mencionado derribo, que finalizará en las próximas semanas, y por otro la adjudicación de los trabajos de rehabilitación, una decisión que se tomará escuchando las ofertas que presenten a la propiedad las empresas con las que ya están contactando y quedándose con la más favorable a sus intereses.

¿Cómo será la futura residencia?

Con todo, se preveía comenzar la reforma integral a finales del primer trimestre pero se ha demorado más de lo previsto por estos problemas a resolver. Y si se cumplen las estimaciones para obtener un permiso para el que el Ayuntamiento ya ha informado favorablemente, llegarían a tiempo de estrenar la residencia en septiembre de 2027, ya que tiene un plazo estimado de las obras de entre 12 y 14 meses. Está muy ajustado pero es una prioridad que pueda estar disponible para el inicio del curso académico 2027-2028. Un emplazamiento que está llamado a ser referente en la ciudad por sus prestaciones y la proximidad al Campus de San Francisco. 

Según explicó Lahuerta a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, cuando la residencia esté terminada sus habitaciones «tendrán unos 18 metros cuadrados» de media, «todas con baño individual y algunas de ellas con una pequeña cocina compartida que estará en otra habitación iluminada y ventilada». Entre los usos comunes, está previsto construir «un gran comedor que dé servicio a todos los residentes, salas de estudio y de estar, un gimnasio y, en el exterior, se renovará la zona ajardinada, de uso exclusivo para los usuarios del inmueble, y se construirá una pequeña piscina». La verja se conservará al tratarse de un recinto privado separado de la vía pública.

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