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Zaragoza estrenará el bloque de viviendas de alquiler para 352 jóvenes después del verano: se podrán reservar a partir de julio

Aloha Pirineos, el proyecto estrella para la emancipación en la capital, ofrecerá una alternativa de alquiler asequible para menores de 30 años

La gran apuesta por la emancipación de los jóvenes en Zaragoza estará abierta después del verano

Laura Trives

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Zaragoza

El residencial Aloha Pirineos ha entrado en la recta final de las obras. El edificio, ubicado junto a la arboleda de Macanaz, entre el Actur y el Arrabal, estará a disposición de sus nuevos inquilinos previsiblemente entre septiembre y octubre. Lo hará con un total de 326 habitaciones, de las que 26 serán dobles, y 352 plazas destinadas a jóvenes que buscan emanciparse.

La comercialización del edificio está prevista para iniciarla como tarde el próximo mes de julio. En ese momento, los interesados ya podrán conocer las características de acceso y cómo tratar de conseguir una de las habitaciones. Las condiciones finales del precio de las rentas todavía no se han dado a conocer.

Detrás del proyecto hay una inversión cercana a los 20 millones de euros impulsada por un grupo de empresarios aragoneses. El objetivo es ofrecer una alternativa de alquiler asequible para jóvenes de hasta 30 años que todavía no pueden acceder a una vivienda propia.

El arquitecto responsable del proyecto, Fernando Ibarreta, asegura que la obra está ya prácticamente rematada. “Estamos ya a punto de terminar, apretando ya con el final de la obra”, resume. En estos momentos, los trabajos se centran en los acabados interiores. “Estamos ya colocando puertas, rodapiés y distintos acabados”, explica. Según detalla, durante el mes de junio comenzará a entrar el mobiliario y después solo quedarán pendientes “la urbanización interior y la puesta en marcha de instalaciones”.

La obra comenzó a finales de 2024 y se completará en menos de 20 meses, un plazo muy ajustado para un edificio de estas dimensiones. Ibarreta atribuye esa rapidez al sistema de construcción industrializada utilizado en la estructura y las fachadas. “Toda la estructura, tanto las vigas como los forjados y los pilares, es prefabricada de hormigón y se monta muy rápido”, destaca antes de incidir en que es un edifico que va a “llamar mucho la atención por su carácter innovador”.

El edificio cuenta con hasta cinco plantas de altura, con volúmenes que van bajando para protegerse, por ejemplo, del viento que azota Zaragoza durante todo el año: “Arquitectónicamente, su implantación tiene un gran valor”. Estará edificado sobre una parcela de más de 13.500 metros cuadrados y contará con una terraza de 1.000 metros cuadrados.

Ibarreta reconoce que lleva muchos años en el sector, pero sí matiza que este proyecto le ha hecho especial ilusión. El arquitecto considera que este modelo marcará el futuro de la construcción residencial. “Estamos tendiendo hacia la industrialización, ya no solo por recortar plazos o controlar mejor la calidad, sino porque hay poca mano de obra”, afirma.

Imagen de la facha de Aloha Pirineos

Imagen de la facha de Aloha Pirineos. / Laura Trives

A su juicio, el proyecto puede convertirse en una referencia dentro del sector: “Creo que tiene dos características curiosas como meter estructura prefabricada en un edificio residencial, que no era muy habitual, y las fachadas industrializadas, que sí son bastante innovadoras. Estamos ante un tema muy emergente. Es una realidad que va a ir mucho más allá en los próximos años”.

La industrialización de su construcción ha permitido reducir plazos: “Habremos ganado entre cuatro y seis meses con respecto a una obra tradicional”, informa.

Cuidado interior

Las habitaciones tendrán unos 17 metros cuadrados y estarán completamente equipadas. “Todas tienen su pequeña cocina, con vitrocerámica, microondas y frigorífico”, explica Ibarreta. También contarán con escritorio, armario y cama de 1,05x2 metros. Están serán las habitaciones estándar.

El edificio incluirá además numerosos espacios comunes pensados para fomentar la convivencia. Habrá un pequeño gimnasio, comedores, salas de estar, espacios de cine, salas de estudio y zonas de coworking. “La idea es que puedan hacer vida dentro del edificio”, índice. También destaca la lavandería, donde lavadoras y secadoras están conectadas en una aplicación con la que los residentes podrán reservar turnos cómodamente desde su habitación.

Aunque el complejo podrá albergar también estudiantes, el proyecto no nace como una residencia universitaria al uso. “Está más pensado en la primera emancipación de jóvenes que en los estudiantes”, aclara el arquitecto.

Ibarreta también pone en valor la ubicación del inmueble, a orillas del Ebro y con vistas al Pilar. “Hay una terraza en la planta tercera que tiene unas vistas al Pilar tremendas, es un lujo”, asegura. Si tuviera que quedarse con un solo elemento del proyecto, lo tiene claro: “Me quedaría con las fachadas, porque además de la innovación tecnológica creo que tienen un valor estético muy importante”.

Este es un proyecto estrella para el Gobierno de Aragón, algo que el arquitecto ha notado. No ha sido tanto por la presión de la construcción como por el interés en poder darle forma a una residencia con un gran componente social porque está enfocado “en la emancipación de los jóvenes”.

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