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Abre sus puertas la nueva residencia para estudiantes de Zaragoza: "Los padres se sienten más seguros dejando a sus hijos en un ambiente cercano"

El complejo Odalys ofrece 180 estudios individuales y ya ha alcanzado una ocupación del 75% en sus primeras semanas de funcionamiento

Abre sus puertas la nueva residencia para estudiantes de Zaragoza

Javier Río

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Zaragoza

Zaragoza sigue sumando residencias universitarias en un momento en el que cada vez llegan más estudiantes de fuera y encontrar alojamiento puede convertirse en un problema para muchos jóvenes. La última en abrir sus puertas ha sido Odalys Campus Zaragoza, un complejo situado en Vía Hispanidad que comenzó a funcionar el pasado 1 de abril y que ya empieza a llenarse.

La residencia cuenta con 180 estudios individuales, todos con cocina y baño privado, y capacidad para otros tantos estudiantes. Apenas unas semanas después de su apertura, la ocupación ronda ya el 75%.

La directora del centro, Teresa Brota, explica que estos primeros meses han servido principalmente para alojar a estudiantes Erasmus que realizan prácticas en Zaragoza. «La acogida está siendo muy buena y los jóvenes que viven aquí están contentos», señala.

La mirada está puesta ahora en el próximo curso universitario. La residencia ya ha recibido numerosas solicitudes, aunque esperan que el movimiento aumente todavía más cuando termine la prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y muchos alumnos sepan ya dónde van a estudiar: «Somos optimistas y con el elevado interés que estamos recibiendo creo que podríamos llenar. Zaragoza es una ciudad con mucha demanda de camas», apunta Brota.

Los precios oscilan entre los 700 y los 1.200 euros al mes, según las características de cada alojamiento. Aunque el complejo está pensado sobre todo para universitarios, también puede alojar a profesores, ponentes y otros perfiles relacionados con el ámbito educativo.

El edificio dispone de atención las 24 horas, gimnasio, salas de estudio y diferentes espacios comunes para favorecer la convivencia entre residentes. Además, uno de los aspectos que más destacan desde la dirección es la tranquilidad de la zona y el aislamiento acústico de las instalaciones.

Detrás del proyecto está el grupo francés Odalys, especializado en alojamientos turísticos, de negocios y para jóvenes. La compañía acumula más de 25 años de experiencia y supera ya los 400 establecimientos repartidos por Europa. España es ahora uno de sus principales focos de expansión.

La nueva residencia se levanta junto al tercer cinturón y sobresale también por sus dimensiones. El edificio tiene unos 5.100 metros cuadrados construidos y supera los 40 metros de altura, lo que lo convierte en el más alto de toda la manzana residencial donde se ubica.

La idea no es solo que los estudiantes tengan un sitio donde dormir mientras estudian la carrera. Lo que buscan es crear una especie de comunidad. Que la gente se conozca, haga vida en común y no se sienta sola cuando llega a una ciudad nueva. «Especialmente en Primero, cuando muchos chavales salen de casa por primera vez y el cambio puede hacerse cuesta arriba», reconoce la responsable del centro.

La seguridad de la cercanía

Desde la residencia explican que uno de sus puntos fuertes es precisamente ese trato cercano, tanto con los estudiantes como con las familias. Mantener el contacto con los padres y ofrecer cierta tranquilidad es algo que valoran mucho quienes dejan a sus hijos viviendo fuera por primera vez.

El complejo apuesta además por la sostenibilidad y la tecnología. Cuenta con certificación Breeam de nivel Very Good, una distinción vinculada a la eficiencia energética y a la calidad ambiental de los edificios. La residencia se distribuye en 12 plantas de habitaciones y otras dos destinadas a zonas comunes, donde se encuentran servicios como gimnasio o lavandería.

La aparición de nuevas residencias es una necesidad. Ya no basta con construir habitaciones, muchos estudiantes buscan lugares donde sentirse acompañados, hacer amigos y tener esa sensación de hogar mientras duran sus estudios superiores: «Los padres también se sienten más seguros en este ambiente cercano. Estamos hablando de que dejan a sus hijos solos y siempre es mejor que encuentren un lugar cercano y cuidado para ellos», termina Brota.

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