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Avanzan los derribos en el entorno del Portillo: "Existen muchas cosas que proteger, estaremos vigilantes"

Los vecinos reclaman la protección de obras de arte del escultor Andrés Galdeano que no figuran en el plan de demoliciones

Comienza el derribo de la antigua estación del Portillo en Zaragoza

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David Chic

David Chic

Zaragoza

Las obras en el entorno del Portillo de Zaragoza van dando pasos para culminar en una renovación completa del espacio y su transformación en una zona verde. Este cambio implica la demolición de dos grandes iconos arquitectónicos de la ciudad, sentenciados por la renovación urbana y por la falta de protección artística de los mismos. Son el viejo centro clasificador de Correos y la vieja estación ferroviaria. Pero de forma paralela la zona conserva otras muestras artísticas que tampoco están catalogadas que presentan un alto valor. Por eso los vecinos del entorno reclaman que se sea especialmente cuidadoso sobre su futuro y destino. "Existen muchas cosas que proteger, estaremos vigilantes", indican.

La demolición del entorno comenzó con el vaciado y su preparación para el derribo definitivo de la obra brutalista de Correos, que a pesar de los intentos realizados por el vecindario para mantenerlo en pie ya se da por sentenciado. De forma paralela se despejaron los accesos y eliminaron muros de separación. Un proceso que ha seguido esta semana con los trabajos que permiten despejar la zona de aparcamiento entre la estación ferroviaria y la avenida de Anselmo Clavé.

A lo largo de este lunes las máquinas excavadoras han comenzado a demoler la gran losa de hormigón que cubre las plazas para los vehículos y también las diferentes rampas de acceso. Los trabajos avanzan con lentitud debido a la presencia de metales afectados por la aluminosis. Hasta ahora la zona se encontraba completamente apuntalada por el riesgo de derrumbe que presentaba la estructura, de hecho, desde hace muchos años estaba prohibida el estacionamiento y la circulación por su parte superior.

La asociación de vecinos Joaquín Costa, que ya pusieron un recurso contra el derribo del edificio de Correos, se encuentra realizando un seguimiento directo de estas obras. La razón es la presencia de tres obras de arte (una de ellas de gran formato) pertenecientes al escultor Andrés Galdeano, el que está catalogado como mejor ceramista de España. Según advierte su presidente, Juan Fustero, en ningún lugar del plan de demoliciones figurá qué pasará con estos elementos a pesar de su "evidente interés artístico".

Un de las esculturas del entorno del Portillo.

Un de las esculturas del entorno del Portillo. / El Periódico de Aragón

Las esculturas se colocaron en diferentes frentes de la estación en 1971 tras una solicitud de Renfe. Fueron realizadas en hierro y se estructuran a través de una composición abstracta realizada con piezas de desguace de viejas locomotoras, colocadas directamente sobre un muro de hormigón. Otros fragmentos menores se encuentran en el entorno y son los que más preocupan a los vecinos, pues su control y protección es mucho más complicado. En la zona, próxima al Caixafórum, se encuentra la escultura llamada Locomóvil. Se trata de una máquina de vapor montada sobre ruedas que podía ser trasladada de un sitio a otro.

Un gran mural del mismo ceramista andaluz afincado en Zaragoza que se diseñó en el interior de la estación ahora sin uso ya se trasladó en 2007 al interior del apeadero del Portillo, una de las actuales paradas de la red de Cercanías de la capital aragonesa.

Las obras, en unos terrenos que pertenecen a Zaragoza Alta Velocidad (ZAV) una sociedad participada al 50% por Adif en la que también participan el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, acumulan un notable retraso respecto a los cronogramas iniciales. Solo en este mes de mayo se han podido desatascar los trámites para comenzar la reurbanización de un edificio que acogía el centro de control de tráfico centralizado (CTC) pero que todavía sirve como espacio para despachos sindicales, sobre todo ferroviarios. Está previsto que  la antigua estación del Portillo pase a mejor vida a mediados del año 2029.

Por otro lado, la asociación vecinal Joaquín Costa también ha lamentado este lunes las afecciones al tráfico que tanto las obras del Portillo como las de demolición del cuartel de Mayandía están provocando a los vecinos. De este modo, en un comunicado han denunciado la prolongación de casi un mes más del cierre de la calle Madre Sacramento, de forma paralela a la realización del colector de saneamiento en la Avenida Clavé. Así, lamentan que se mantiene cortado el tramo de vía comprendido entre Juana Francés y Clavé, anulando en Juana Francés el carril en sentido hacia Madre Sacramento y desviando al tráfico por García Galdeano.

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