Más de 10.000 profesionales del sector de la limpieza inician una huelga indefinida en Zaragoza: “Nuestro sueldo es una basura”
Denuncian salarios cercanos al mínimo interprofesional y jornadas extenuantes a pesar de desempeñar un trabajo esencial

Pablo Ibáñez
Más de 10.000 trabajadoras y trabajadores del sector de la limpieza han iniciado este martes una huelga indefinida en Zaragoza para exigir un convenio “digno” tras meses de negociación sin acuerdo. Detrás de las pancartas y los silbatos hay historias de madrugones, jornadas partidas y salarios que apenas superan el salario mínimo pese a desempeñar un trabajo esencial que sostiene colegios, fábricas, oficinas y edificios públicos.
A las seis de la mañana, mientras buena parte de la ciudad todavía duerme, Marimar comienza su jornada. Limpia colegios y conoce bien lo que supone encadenar horarios partidos. “Hay turnos de 6.00 a 9.00, como el mío, y de 17.00 a 21.00. Nos levantamos todos los días a las cinco de la mañana y cada vez estamos más cerca del salario mínimo”, lamenta.
Como muchas de sus compañeras, siente que el problema no es solo económico. “Lo que más duele es que no se reconozca nuestro trabajo por parte de las administraciones”, asegura mientras participa en la protesta.
La huelga, convocada por UGT, CCOO y OSTA, ha tenido un seguimiento “mayoritario”, según los sindicatos, especialmente en edificios públicos, centros educativos, dependencias de la DGA, el Ayuntamiento de Zaragoza y grandes empresas industriales y logísticas. Las organizaciones sindicales sitúan el seguimiento en torno al 90 % en numerosos centros.
Entre las trabajadoras se repite la misma sensación de que el sector ha ido perdiendo derechos mientras aumentaba la carga laboral. Emilia y Pilar resumen así sus reivindicaciones: “Queremos que nos suban el salario de una manera decente, que no nos quiten parte de la Seguridad Social cuando estamos de baja y que no se pierdan derechos que ya habíamos conseguido”.
Pilar lleva años enlazando jornadas agotadoras. “Yo me levanto a las cuatro de la mañana y llego a casa a las tres de la tarde casi sin parar. Creo que me gano bien el sueldo y debería ser más alto. Está todo por los suelos”, explica.
La precariedad también se refleja en las nóminas. “Nuestro sueldo es una basura”, denuncia su compañera trabajadora. “Hay gente que cobra alrededor de 1.000 euros trabajando festivos e incluso los siete días de la semana. Es un trabajo muy duro y muy físico. Hay días muy malos, con muchísima faena”, añade.
El conflicto no afecta únicamente a edificios públicos. También ha tenido incidencia en empresas como Pikolin, SAICA, Stellantis, la Plataforma Europa de Inditex o la planta de BSH en Montañana. Según los sindicatos, en algunos casos incluso se han visto obligadas a parar líneas de producción por la falta de personal de limpieza.

La huelga ha tenido un gran seguimiento. / Pablo Ibáñez
Además, los sindicatos también han querido denunciar que Amazon no ha permitido la entrada al Comité de Huelga en su centro de Plaza, personandose la guardia civil y "comprobando que estos hechos eran ciertos, lo que es un ataque al derecho fundamental de la huelga y se van a valorar posibles medidas".
Precarización
Uno de los trabajadores del sector, dedicado a la limpieza de oficinas, denuncia además el aumento de la precarización a medida que se producen jubilaciones: “Casi todas las jornadas son parciales y, conforme la gente se va jubilando, el sector se precariza todavía más, con contratos cada vez más cortos. Pedimos un convenio justo y subidas salariales por encima del IPC manteniendo los derechos adquiridos”.
Las organizaciones sindicales reclaman a la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (ASPEL) y la Asociación Aragonesa de Empresarios de Limpieza de Edificios y Locales (ASOAL) mejoras salariales reales y que no se eliminen complementos ligados a las bajas médicas o al plus de transporte. También rechazan que las futuras subidas del salario mínimo puedan absorberse dentro de conceptos ya existentes en las nóminas.
Mientras las negociaciones siguen bloqueadas, las limpiadoras insisten en que esta huelga busca algo más que una mejora salarial. Reclaman respeto hacia un trabajo invisible muchas veces solo cuando falta. “La pandemia demostró que éramos esenciales”, repetían este martes varias trabajadoras durante la concentración. Ahora exigen que esa importancia también se refleje en sus condiciones laborales.
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