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La historia de Kasan en Zaragoza: del hotel que no se levantó a la reforma integral del complejo

Los once edificios de Kasan, que en los planes iniciales iban a contar con un hotel en las inmediaciones, fueron un referente en su época por la ambición constructiva y por el diseño moderno de sus acabados

El edificio de Kasan en Zaragoza se va a someter a una rehabilitación integral.

El edificio de Kasan en Zaragoza se va a someter a una rehabilitación integral. / Javier Río

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David Chic

David Chic

Zaragoza

«Estamos en una zona única y muy buscada». Los vecinos del emblemático edificio de Kasan, en el Actur de Zaragoza son conscientes de la trascendencia social que tiene el inmueble, pionero en el barrio y totalmente inmerso es unas obras de rehabilitación que cambiarán tanto su aspecto como su valoración económica.

Inaugurado en 1973 como el primer gran complejo de viviendas de la zona, el edificio Kasan dio vida a la margen izquierda de Zaragoza y fue el núcleo sobre el que se desarrolló el barrio del Actur. En sus inicios, este bloque se alzaba solitario en medio de terrenos agrícolas, rodeado de campos de maíz y algodón, la carretera nacional y las vías del tren.

Aquella construcción formaba parte del plan estatal ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) de principios de los setenta, diseñado para crear suelo residencial rápidamente y absorber el masivo crecimiento demográfico urbano de la capital aragonesa.

Medio siglo después, la fisonomía del lugar ha cambiado por completo. La llegada del tranvía, de la Escuela de Bellas Artes, del centro comercial de Grancasa o de las torres del World Trade Center hacen que aquellos primeros colonos se encuentren en la actualidad en una de las zonas más demandadas de Zaragoza. Ahora, los vecinos no solo buscan modernizar sus viviendas, sino también aprovechar la oportunidad para reformar y mejorar todo su entorno, según señala el vicepresidente general de la mancomunidad de vecinos, Francisco de León.

El vicepresidente general de la mancomunidad de vecinos, Francisco de León.

El vicepresidente general de la mancomunidad de vecinos, Francisco de León. / Javier Río

Echando la vista atrás, es evidente que las cosas han cambiado mucho. «Resulta curioso que, cada vez que dejábamos el edificio, solíamos decir que íbamos a Zaragoza; para nosotros, cruzar el Ebro era una proeza, pero ahora todo lo que hace falta está en los alrededores», señala. Además, recuerdan que en la enorme plaza central se celebraron las primeras fiestas del Actur, cuando el barrio todavía no era barrio. Desde entonces la unión vecinal ha sido la tónica.

Los once edificios de Kasan, que en los planes iniciales iban a contar con un hotel en las inmediaciones, fueron un referente en su época por la ambición constructiva. En estos momentos prácticamente todas las residencias están ocupadas y muy pocas de ellas salen a la venta. De hecho, hace unos días se puso en el mercado un piso por 220.000 euros y el anuncio solo duró unas horas hasta que apareció un comprador. «Estamos en un entorno privilegiado y con las obras todavía crecerá más la demanda», asume León.

Una de las características que hacen único este complejo residencial es la existencia de una vital galería comercial en los bajos, un elemento único en la ciudad que ha resistido el paso del tiempo y los cambios en el comercio tradicional. «Es fácil trabajar aquí, los vecinos hacen que todos los problemas se resuelvan con rapidez», explica el conserje de uno de los bloques, Salvador Pérez. Entre sus funciones está el mantener unas viviendas de más de 50 años que ya notan los achaques de la edad.

Entre las partes malas de vivir en Kasan está la ausencia de trasteros, pues no se consideraron necesarios cuando se diseñó el edificio. Además, el paso del tiempo ha envejecido la construcción, a pesar de que en algunos de los bloques ya han realizado obras para cambiar ascensores y mejorar la accesibilidad general. De hecho, cada una de las comunidades de vecinos es independiente y funciona de forma autónoma.

También tienen quejas por la falta de espacios para aparcar y ven desaprovechados algunos de los terrenos que rodean el complejo. Este último aspecto también se espera que mejore con las obras que ya han comenzado y que se extenderán durante unos cuatro años. De hecho, en el solar junto a la rotonda de la avenida Pirineos y Valle de Broto está contemplada la creación de una zona verde que servirá para unir los bloques con el entorno en el que se encuentran.

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