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Mayo termina con un calor sin precedentes en Zaragoza: tres datos de un episodio de temperaturas extremas nunca antes visto

Hasta este año, la Aemet nunca había registrado en mayo unos valores tan altos como los que se han concentrado en el último tercio del mes

Una mujer pasea por Zaragoza con un paraguas para protegerse del sol

Una mujer pasea por Zaragoza con un paraguas para protegerse del sol / Laura Trives / EPA

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Iván Ruiz Jiménez

Iván Ruiz Jiménez

Zaragoza

Zaragoza finalmente no pulverizó su récord de temperatura más alta en un mes de mayo, pero igualmente pasará a los anales de la historia climática de la capital. El pico de calor de un episodio sofocante que se ha alargado de una manera inédita se detuvo este pasado viernes en los 36'9 grados, frente a unas previsiones que adelantaban umbrales de hasta 39 grados, lo que hubiese supuesto un hito. El 30 de mayo de 2025 se registraron 37'5 grados en la estación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el aeropuerto, y ese continuará siendo el techo térmico para el quinto mes del año.

El delegado territorial de la Aemet en Aragón, Arcadio Blasco, ya adelantó que las temperaturas son muy sensibles a los pequeños cambios atmosféricos.Esto no impugna la tendencia que empuja hacia fenómenos extremos, según vienen alertando numerosos expetos. Sí se batió el récord en el conjunto de Aragón. Los 39'4 grados de Caspe superaron por una décima a los 38'7 de La Almunia de Doña Godina del 13 de mayo de 2015.

Las efemérides, en cambio, tienen muchas caras y la singularidad de este "episodio temperaturas anormalmente altas" en Zaragoza, empleando la terminología manejada por la Aemet, está en su duración, con valores excepcionales durante el último tercio del mes, con temperaturas más propias de la canícula que de primavera. La agencia estatal no lo ha considerado como la primera ola de calor de la temporada por razones metodológicas, al no cumplir los criterios de extensión, duración e intensidad necesarios.

Muchos días y mucho calor

Este 31 de mayo, el conteo de jornadas consecutivas por encima de los 33 grados -lo que supone tener valores como mínimo de 8 grados por encima de lo habitual en el caso de la capital aragonesa- podría elevarse a 10 por primera vez en su historia. De no conseguir esa marca se quedará en 9, un escalafón igualmente único.

Lejos de ser una anécdota, este caso extremo apunta y amenaza con convertirse en tendencia. Un análisis de los registros climatológicos de los meses de mayo registrados en la estación de Aemet en el Aeropuerto de Zaragoza, una de las referentes en Aragón que posee una serie que acumula más de 70 años de datos diarios, arroja una fotografía demoledora que va en consonancia con las alertas climáticas denunciadas desde hace tiempo por los expertos: los episodios de calor cada vez son más frecuentes, persistentes y precoces.

Trasladado a los días de mayo en la capital, es testimonial encontrar máximas superiores a los 33 grados durante al menos dos días consecutivos hasta el cambio de milenio. Desde los años 70 y hasta el cambio de milenio solo había ocurrido una vez, pero, a partir de entonces, esta situación se repite de manera sistemática y con mayor recurrencia.

Esto no quiere decir que no se dieran picos térmicos puntuales, que sí que se han registrado casi cada año, sino que se producían en días aislados sin continuidad. Esa es la novedad de las últimas fechas. Cada vez es más habitual padecer varios días con estos extremos en unas fechas cada vez más tempranas. Esto tiene su reflejo también por las madrugadas y las noches tropicales, aquellas que no bajan de los 20 grados.

Un extremo meteorológico "enganchado"

El fenómeno que explica este episodio de altas temperaturas se encuentra en la dorsal africana que se ha instalado sobre la Península y parte de Europa que ha dejado ya varios muertos en Francia y temperaturas récord en Reino Unido. Se trata de un fenómeno habitual en los meses de verano, pero que este año ha sorprendido por su duración, intensidad y precocidad. En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria del Instituto Carlos III ha registrado en estas dos últimas semanas 64 muertes atribuibles a las altas temperaturas, ninguna de ellas en Aragón.

CALOR - ALTAS TEMPERATURAS - VERANO -SOL

Varias personas se protegen del sol con paraguas en el puente de Piedra de Zaragoza / Miguel Ángel Gracia

De hecho, antes del año 2000 es posible encontrar días sueltos con estos picos inusuales en mayo, pero nunca se habían dado extremos como los que se han detectado a partir de entonces. "Lo que hace décadas eran pequeñas incursiones de calor primaveral de dos o tres días, ahora duran hasta dos semanas. Los extremos climáticos de hoy se mantienen en lo que yo llamo el modo 'enganchado' durante días y días. Esta es quizá la señal más evidente del nuevo clima que nada tiene que ver con el de hace unas décadas", escribía el meteorólogo Mario Picazo en redes sociales en alusión a lo vivido en España.

Esta alerta de Picazo encuentra su espejo en el caso de Zaragoza. En 1973, entre el 26 y el 27 de mayo se registraron dos días absolutamente anómalos -más si cabe en aquel contexto-, con temperaturas de 34 grados, pero para volver a encontrar un episodio semejante hubo que esperar casi 30 años, hasta el 2001. En ese caso, también cuando el quinto mes del año agonizaba, el mercurio subió hasta temperaturas extremas, en ese caso sumando hasta 5 jornadas ininterrumpidas, tres de ellas sobre los 36 grados.

A partir de entonces, estos episodios se han repetido otras seis veces más, sin contar este año: en 2006, 2012 (2 días consecutivos), 2015 (3 días), 2017 (4 días), 2022 (5 días), 2025 (3 días). Así, este 2026 casi duplicará la duración del episodio más largo de altas temperaturas registrado hasta el momento. No será el más precoz de la serie, ya que el de hace 11 años se dio en la segunda semana de mayo y el de 2022 comenzó un puñado de días antes den el calendario, ni tampoco el que toque máximos históricos -aunque la tendencia empuja en esa dirección- pero su persistencia desde fechas tan prematuras también lo convierten en singular.

Hay que recordar además que los expertos sanitarios ponene el foco en la duración de los episodios de calor como una de las variables más peligrosas para la salud de las personas, especialmente entre la población más vulnerable.

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