CASCO HISTÓRICO
Los vecinos del Tubo ya ven luz entre los andamios: "Llega tarde, pero es bueno"
Hosteleros y vecinos del corazón histórico zaragozano esperan que el plan de inspección suponga una mejora y una nueva vida para los inmuebles de la zona

Un grupo de paseantes en una de las calles del Tubo que se inspeccionarán en los próxiomos meses. / Josema Molina

"Llega tarde, pero es bueno". Así resumen la situación los hosteleros y vecinos del entorno del Tubo, ese dédalo de callejuelas en el corazón histórico de Zaragoza, que representa un elemento destacado de la identidad cultural, turística y gastronómica de la ciudad. Un plan de inspección va a pasar revista al estado delos edificios, en concreto a todos los que se encuentran entre las calles Estébanes, Libertad, Cinegio y Cuatro de Agosto. Todas ellas registran una notable actividad social y una alta afluencia de visitantes que en los últimos años han visto como sus fachadas se agrietaban y se cubrían de andamios. "Esperemos ganar una nueva vida", señalan.
La zona presenta una elevada concentración hostelera que supera los cincuenta bares y restaurantes tradicionales. También conviven con negocios tradicionales y algunos portales en los que todavía se encuentran vecinos, acostumbrados todos ellos al trajín del ocio. En puntos específicos como la calle Estébanes, se localizan cerca de veinte establecimientos en un tramo reducido. Este flujo constante de peatones sitúa a El Tubo como un foco relevante para la economía y el ocio de la capital aragonesa. Por este motivo, desde el Ayuntamiento de Zaragoza han considerado prioritario revisar y garantizar la seguridad estructural de los inmuebles del área, mediante la correspondiente reclamación a los propietarios para que ejecuten las mejoras y actuaciones técnicas necesarias.

El solar de El Plata en Zaragoza, este martes. / Josema Molina
"Esperemos que aquí no toque, pues el edifico es reciente", dice el empleado de la tienda de artículos eróticos que recogió el testigo en 1995 de la mítica ortopedia francesa, cuyo cartel se encuentra a pocos pasos de distancia. "Aquí desde la apertura del negocio no se han hecho obras importantes, pero el edificio no es de los más viejos por lo que no habrá problema con el plan de inspección", señala Francisco Gracia. Además, apunta una crítica ante el proceder de las autoridades municipales, pues como residente en el barrio de San Pablo ha visto como su casa en la calle Pignatelli se veía sometida al primer plan extraordinario de revisión.
"Esperemos que el control sea mayor, pues en mi zona las revisiones han sido superficiales y además todavía no se nos ha comunicado el resultado a los vecinos", lamenta. Por eso confía en que sea el administrador de la finca el que haya recibido la notificación y que esta haya sido positiva.
En las últimas semanas los andamios, obras y molestias derivadas del derrumbe de uno de los edificios con más solera de la manzana han copado la conversación en el entorno. "Se han estado haciendo mejoras, lo que es bueno para que circule más gente", precisa el dependiente de otro de los comercios en la calle Cinegio. "Por nuestra parte ya tuvimos que rehabilitar todo el edificio debido a la gran antigüedad de la zona", recuerda.
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