Una historia de superación
El zaragozano Guillermo Ucelay, un año después de sufrir un grave accidente en Estados Unidos: “Cada pequeño músculo que vuelve a responder es una victoria enorme”
El joven aragonés, que ha recuperado la movilidad en los brazos tras sufrir una lesión medular cervical, ha encontrado un nuevo propósito al compartir su experiencia para ayudar a otras personas

Guillermo Ucelay. / Servicio Especial
Hace poco más de un año, la vida de Guillermo Ucelay cambió para siempre. Este zaragozano de 31 años llevaba más de una década viviendo el sueño americano. Había construido una vida que, según reconoce, era exactamente la que había imaginado cuando abandonó Zaragoza siendo apenas un adolescente. “Tenía una vida muy buena. Llevaba 12 años en Estados Unidos, estaba asentado en Miami, tenía un buen trabajo, buenos amigos y una vida saludable. Sinceramente, estaba disfrutando y no podía quejarme”, recuerda.
Su aventura comenzó con 18 años. Salió de Zaragoza, donde estudió en el colegio Jesuitas, rumbo a California para aprender inglés y jugar al tenis. Obtuvo una beca para estudiar en una universidad de Hawái y allí terminó viviendo. “Cuando miro atrás, me doy cuenta de que fue un paso enorme, pero era tan ingenuo que me lo tomé como si me fuera a tomar un café”, cuenta entre risas.
12 años después, con una carrera profesional consolidada en una empresa británica dedicada al 'marketing' y los eventos tecnológicos, llegó el golpe que lo cambió todo. Fue un viernes 25 de abril. Un día de empresa al aire libre, bajo el sol de Florida. Nada hacía presagiar que aquella jornada marcaría un antes y un después. “Estás en un día soleado en el que piensas que todo va a ir bien y te despiertas en el hospital con un tubo en la boca. Mi primera reacción fue pensar que me iba a destrozar los dientes y que mis padres se habían gastado una fortuna en los bráquets. Vi a mis amigos llorando y supe que algo muy grave había pasado”.
Sufrió un accidente acuático que le provocó una lesión medular cervical. Una de esas lesiones que, dependiendo de la altura en la que se produce el daño, puede afectar a prácticamente todo el cuerpo. “Era consciente de lo que había pasado. Ves que tu cuerpo está ahí, pero no está ahí. El cambio fue del cien por cien, por no decir del doscientos. Tu vida da un giro de 180 grados”.
Desde entonces, Guillermo ha pasado más de un año ingresado en centros especializados. Primero en Toledo y ahora en el Instituto Guttmann de Badalona, uno de los hospitales de neurorrehabilitación de referencia en España y a nivel internacional. “Cuando tuve el accidente no movía prácticamente nada. Ahora he recuperado movilidad en los brazos y en el tronco. Cada pequeño músculo que vuelve a responder supone una victoria enorme”.
La frase resume perfectamente su filosofía actual. En una lesión medular, los avances se miden en gestos mínimos que para la mayoría pasan desapercibidos. Son hitos: “Cada milímetro es un kilómetro. Cada pequeño avance se celebra porque no sabes lo importante que es”.
La recuperación es lenta y cargada de incertidumbre: “Nadie sabe dónde está el límite en una lesión medular. Yo no creo en las barreras y voy a trabajar el tiempo que haga falta para seguir mejorando. Hasta dónde llegue, el tiempo lo dirá”.
Lo que más sorprende al escucharle no es únicamente su capacidad de esfuerzo, sino la naturalidad con la que afronta lo ocurrido. No hubo espacio para la autocompasión. “No sabía que los tenía tan bien puestos, sinceramente. Nunca me pregunté por qué me había pasado a mí ni por qué la vida era tan cruel. Había ocurrido y lo único que podía hacer era mejorar la situación y seguir adelante”.
De esta experiencia también ha extraído una nueva forma de entender la vida. “Cuando tienes salud crees que tienes mil problemas. Cuando la pierdes, te das cuenta de que solo tienes uno”. Ahora observa de otra manera situaciones cotidianas como caminar por la calle, hacer deporte o ir a comprar: “Lo que de verdad importa es estar bien, tener cerca a los tuyos y disfrutar de la salud. No hace falta tanto en esta vida”.
En ese camino, la familia ha sido indispensable. Sus padres y su hermano han estado a su lado durante todo el proceso. “Sin ellos no tengo claro si estaría aquí. En una situación así, el apoyo de los tuyos es fundamental para salir adelante”. También los amigos: “Saben todo lo que he pasado, pero en sus ojos sigo siendo la misma persona. Eso ayuda muchísimo”.
Si algo ha aprendido es que la recuperación no es únicamente física. Cada día está lleno de obstáculos. “Podría hablar de facilidades y acabaría antes porque tengo pocas. Las dificultades son todas: vestirme, comer, moverme... No hay nada que sea fácil”.
Su discurso jamás pierde el optimismo: “Las cosas malas van a pasar sí o sí. Algunas serán duras, pero acabarán pasando. Hay que permitirse tener días malos, apoyarse en familia y amigos y seguir adelante”.
Su principal reto es recuperar la máxima independencia posible y aliviar la carga que soportan quienes lo acompañan desde el primer día. “Mi gran objetivo es seguir mejorando y recuperar la mayor independencia posible para liberar a la familia”.
Ayudar a otras personas
También ha descubierto una vocación. En los últimos meses ha compartido parte de su historia en redes sociales y ha recibido mensajes de personas que atraviesan problemas muy distintos, desde enfermedades hasta depresiones. “Me gustaría ayudar a otras personas. Si alguien puede sacar algo positivo de lo que cuento o de lo que he vivido, entonces siento que tengo un propósito”, explica.
Y aunque su gran sueño sigue siendo volver a caminar, se niega a condicionar su felicidad a ello. “Por ganas, esfuerzo e intentarlo no va a ser. Tengo fe ciega en la vida, en mí mismo, en mi familia y en la ciencia. No vivo pensando que seré feliz el día que vuelva a andar. Soy feliz ahora. Creo que algún día llegará. Eso lo tengo muy claro”, añade.
Antes de despedirse deja una última frase, esta vez dirigida al equipo de sus amores: “Aúpa Real Zaragoza, volveremos”. Palabra de Guillermo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Así es el pequeño y escondido barrio de inspiración inglesa de Zaragoza: chalés con jardín a 10 minutos del Casco Histórico
- Se aproxima una masa de aire polar a Zaragoza: los termómetros se desplomarán 8 grados en apenas 48 horas
- Los dos barrios de Zaragoza donde la vivienda no sube de precio: la nueva realidad del mercado inmobiliario
- Lo que pudo ser y no ha sido (de momento): estos eran los trazados que se plantearon para la línea 2 del tranvía en Zaragoza
- Esto es lo que cobrará Alberto Izquierdo como asesor del presidente Azcón en el Gobierno de Aragón
- El antiguo concesionario Zavisa en Zaragoza desaparece para iniciar en otoño la construcción y venta de 72 pisos de lujo en Vía Hispanidad
- Nuevo intento para proteger un edificio en Zaragoza y evitar su derribo: 'Es una de las pocas piezas del sistema ferroviario que sigue en pie
- El barrio de Zaragoza donde La Tagliatella abrirá su nuevo restaurante: una esquina muy codiciada junto a McDonald's y KFC