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Ángel López, un bombero de Zaragoza a punto de jubilarse: "La experiencia en Haití fue lo más duro a lo que nos hemos enfrentado"

El bombero Ángel López Gascón, impulsor de la Escuela Ciudadana de Prevención de Riesgos, ha concienciado a miles de zaragozanos en treinta años de servicio en la ciudad

Ángel López, bombero creador de la Escuela de Prevención de Riesgos de Zaragoza: "La experiencia en Haití fue lo más duro a lo que nos hemos enfrentado"

Javier Río

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David Chic

David Chic

Zaragoza

La vida de un bombero contiene muchas vidas. Un repertorio de experiencias que van de lo gratificante a lo doloroso. Todas ellas unidas por la vocación de servicio público y "las ganas de ayudar". Así lo manifiesta el subjefe de intervención del servicio contra incendios de Zaragoza, Ángel López Gascón. "A veces los fuegos más gordos no son lo peor que hemos pasado, en ocasiones lo que se te queda dentro es algo que encuentras en el día a día", señala.

Tras treinta años de servicio, López encara los últimos meses antes de la jubilación. Su trayectoria ha sido dilatada desde que se convenció durante la mili de que tenía vocación para el servicio. Eran los años noventa y entonces los medios de los que disponían eran mucho más limitados. "En los últimos tiempos los accidentes han descendido muchísimo porque tenemos mejores equipos", indica.

López, de hecho, ha dedicado los últimos cinco años a un proyecto de prevención con el que ha logrado concienciar sobre los riesgos del fuego a una buena parte de los zaragozanos, grandes y pequeños. En su haber se encuentra el haber sido impulsor y director de la Escuela Ciudadana de Prevención de Riesgos del Museo del Fuego. Allí realizan un trabajo de prevención que está dando resultados. El año pasado, por la escuela pasaron cerca de 40.000 personas, entre escolares, familias y colectivos ciudadanos. “Aquí también salvamos vidas”, dice. “A veces la gente sale y nos dice: ‘¿por qué no me lo han dicho antes?’”.

En el centro para el que se puede reservar libremente se pueden encontrar instalaciones formativas e interactivas diseñadas para enseñar a reaccionar ante emergencias. El espacio cuenta con un aula de formación, un laboratorio, dos salas de simulación (una en la que se recrea fuego y humo en una vivienda y otra en la que se puede vivir un incendio forestal) y una cocina interactiva. Allí se realizan talleres prácticos guiados por bomberos donde los visitantes aprenden técnicas clave de supervivencia, dinámicas para gestionar el estrés y el uso correcto de extintores para apagar fuego real. Un programa completo único en España del que han tomado nota cuerpos de bomberos de otras ciudades.

El subjefe de intervención del servicio contra incendios de Zaragoza, Ángel López Gascón, esta semana.

El subjefe de intervención del servicio contra incendios de Zaragoza, Ángel López Gascón, esta semana. / Javier Río

"Siempre se nos queda la espinita clavada de que estas cuatro nociones claras que, de haberse sabido antes, podrían haber evitado muchas de las cosas que hoy vemos en la televisión. Por eso intento ser un pesado aquí e insistir ante la jefatura para mejorar y ampliar este espacio, porque sé de lo que somos capaces, siendo exigentes todavía se podría llegar más lejos", reflexiona.

En todos estos años de experiencia López ha asistido a algunos de los sucesos más terribles de la ciudad. El atentado contra el Corte Inglés, grandes incendios en industrias o rescates en garajes. "Han pasado cosas muy gordas, pero en ocasiones lo que se te queda dentro es un rescate en una carretera a cuarenta grados cuando ha quedado un niño atrapado dentro de un coche", señala. "Con el tiempo, lo vas asimilando o lo vas aprendiendo a gestionar", incide tras pensar unos segundos. Retos que también se recuerdan cuando tienen un final feliz. "Es bonito cuando te viene a la cabeza y te preguntas, ¿esa persona que sacamos cómo estará?", indica.

Bomberos sin Fronteras

López también ha estado detrás de la creación de Bomberos Unidos Sin Fronteras en la comunidad. "En aquellos tiempos en los que no había tanta ayuda del Estado ni se había creado la Unidad Militar de Emergencias, por lo que éramos los bomberos los que aparecíamos en los grandes conflictos", destaca. Así, ha prestado servicios en catástrofes naturales en Guatemala, en Nicaragua o en Haití. "Aquello que fue lo más duro: medio millón de muertos es algo que no se ve todos los días", manifiesta.

En estos años de actividad, el compañerismo ha marcado el trabajo del cuerpo municipal de bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza. "Creo que es un trabajo en el que todos tenemos buenas relaciones, porque al fin y al cabo son con los que te vas a apoyar luego en el servicio", detalla. "Además, tengo la suerte de darles alguna sesión de formación a los que entran nuevos, y me rejuvenecen. O sea, cuando entro en el aula y veo esas caras de ilusión me digo: "¡Hostia, hace 30 años estaba ahí!", evoca.

Ahora afronta sus últimas semanas en el cuerpo de bomberos manteniendo la vitalidad, a pesar de algunos reveses de salud en los últimos tiempos felizmente superados. "Me voy orgulloso de lo que he logrado, lógicamente, pero también con la sensación de que mi trabajo no ha terminado. A pesar de eso, me quedo tranquilo porque sé que los que vienen detrás son excelentes compañeros; son más jóvenes y dominan temas nuevos como las redes sociales, algo en lo que realmente hace falta estar al día", asegura.

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