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Los comerciantes de Zaragoza, 15 años después del tranvía: "Es un escaparate"

La sastrería Justo Gimeno y la Librería París son dos de los negocios históricos del eje Gran Vía-Fernando el Católico

Un tranvía y un bus, frente a la Librería París de Zaragoza, en Fernando el Católico.

Un tranvía y un bus, frente a la Librería París de Zaragoza, en Fernando el Católico. / Laura Trives

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

22 fueron los meses que se tardó en inaugurar el primer tramo de la línea 1 del tranvía de Zaragoza, entre Valdespartera y Gran Vía. Unas obras millonarias que comenzaron en 2009 y se concluyeron parcialmente en abril de 2011, a expensas de una segunda parte hasta Parque Goya que se puso en marcha en marzo de 2013. 22 meses de “penitencia” para los comercios de uno de los principales ejes de la ciudad, precisamente el que va desde Gran Vía hasta Fernando el Católico.

Aunque hoy, 15 años después, sus responsables coinciden en señalar el acierto que supuso la puesta en marcha de un modo de transporte público que, a diferencia de lo que sucede con el metro, transforma la escena urbana. “Es un escaparate para los comercios de la zona, por la velocidad a la que va. La gente se fija en tiendas que, si no, igual pasarían desapercibidas”, reconoce Esther Muñío, gerente de la Librería París, en Fernando el Católico desde 1963, cuando todavía circulaban los viejos tranvías.

Unas décadas antes, al comienzo de la arteria, en Gran Vía, se había trasladado la sastrería Justo Gimeno, fundada en la capital aragonesa en 1907. “Estamos aquí desde que se apareció la virgen del Pilar”, bromea Justo Gimeno hijo, heredero de un negocio en el que aún sigue trabajando con la ayuda de su hijo Gabriel. “Fueron 22 meses con la calle cortada, pero, por suerte, tenemos una clientela que nos quiere y seguía viniendo, por lo que las pérdidas fueron menores”, recuerda Gabriel Gimeno, quien también reflexiona sobre las críticas que suscitó el proyecto en su día: “No es que estuviésemos a favor, pero quejarse de las obras del tranvía era como deprimirse en un día de lluvia. Y, al final, si no llevas un negocio con optimismo es muy complicado cumplir 120 años abiertos”.

El tranvía de Zaragoza cumple 15 años.

Gracia / Galindo / De Castro

“Al principio estábamos descontentos, porque las pérdidas fueron sangrantes, pese a saber que era un tranvía que iba a mejorar la ciudad”, añade a ese respecto Muñío. La librera también reconoce que echa en falta algunas inversiones para “mejorar las aceras donde están los comercios”. “Los bulevares centrales quedaron muy bien, pero estas aceras se descuidaron un poco. Necesitamos sombra para el verano y también más luz en invierno, porque sino, cuando cerramos la persiana los comerciantes, queda una imagen muy triste”, subraya.

Un tranvía pasa por la puerta de la sastrería Justo Gimeno.

Un tranvía pasa por la puerta de la sastrería Justo Gimeno. / Laura Trives

Un efecto "muy positivo"

En cualquier caso, Muñío admite que el efecto posterior a la inaugración del tranvía fue “muy positivo”. “Estar a pie de tranvía hace, por ejemplo, que sea una de las zonas de Zaragoza con menos locales vacíos. Es un escaparate”, reincide. Un positivismo que comparten los Gimeno, que rememoran cómo, cuando se inauguró la línea 1, el éxtasis fue tal que diseñaron camisetas personalizadas para los clientes, las cuales aún conservan en el almacén.

Camiseta conmemorativa de Justo Gimeno por la inauguración de la línea 1 del tranvía de Zaragoza.

Camiseta conmemorativa de Justo Gimeno por la inauguración de la línea 1 del tranvía de Zaragoza. / S. E.

“Claro que hubo molestias al principio, porque además las obras llegaron justo después de la Expo, cuando comenzaba la crisis, que aquí en la ciudad se retrasó un poco precisamente por eso. Pero la inauguración fue un motivo de alegría”, sentencia Gabriel, antes de que su padre, Justo, apostille: “Hace 15 años de la línea 1, sí, pero es que por aquí siempre habían pasado tranvías”. Una referencia al pasado de la movilidad zaragozana, desde los vehículos con tracción animal de 1885 hasta la electrificación de 1902 o las 17 líneas simultáneas de los 50.

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