Buenacara, el restaurante que triunfa en Zaragoza con su mezcla de cocina siria y española: "Ambas son muy similares""
El éxito del establecimiento se basa en la creatividad de Ghada Hussein Dunia y la herencia mediterránea de todos sus platos
En imágenes | El restaurante Buenacara, un emblema de la comida siria en Zaragoza / JAVIER RIO / EPA
En los últimos años, en Zaragoza, han empezado a surgir propuestas más exóticas en el ámbito de la restauración, especialmente locales inspirados en la cocina asiática y de Oriente Medio, que han despertado la curiosidad de un público cada vez más abierto a nuevos sabores. No obstante, antes de esta tendencia más reciente ya existían proyectos que apostaban por ofrecer este viaje a sabores lejanos llenos de autenticidad.
Uno de ellos es el Restaurante Buenacara, que lleva casi dos décadas ofreciendo cocina siria casera en la capital aragonesa, demostrando que no es una moda pasajera. Ghada Hussein Dunia, responsable del local situado en la calle Cortes de Aragón, número 30, recuerda con algo de vértigo y orgullo sus inicios en el sector: “No sabía nada de hostelería, nada. Aprendí de los trabajadores, de la barra, de la cocina… poco a poco”.
Hoy, 18 años después de abrir su restaurante, el nombre de Buenacara es sinónimo de cocina casera siria en Zaragoza, una propuesta que ha conquistado a vecinos y curiosos.
Una historia que comienza 20 años atrás
Su historia comienza mucho antes de levantar la persiana del local. Su marido llegó a Zaragoza siendo muy joven para estudiar Medicina, especializándose en Oftalmología. Tras finalizar sus estudios, obtuvo una plaza en Soria y estuvo allí un largo periodo de tiempo. Ghada y él se habían conocido en Siria, y tras mantener su relación a distancia durante unos años, ella dio el paso definitivo y mudarse a España: “Vine en 2002 para casarme. Mi marido trabajaba en Soria y me trasladé con él", recuerda.
En su país, había estudiado Bioquímica, pero al no poder homologar el título en España, tuvo que reinventarse. Pensó en abrir un restaurante a pesar de no tener experiencia en hostelería. No obstante, la curiosidad, la constancia y la sensibilidad especial que había adquirido a lo largo de su vida por los sabores, decantaron la balanza: "Me di cuenta de que me gustaba mucho la cocina, crear recetas muy creativas y originales", explica.
Un puente entre Siria y Aragón
A diferencia de otros restaurantes similares, uno de los rasgos que diferencia al Buenacara es su mezcla entre las gastronomías española y siria, algo que, según cuenta Ghada, surgió de forma natural: "Ambas gastronomías son mediterráneas y tienen platos muy similares. En invierno comemos casi lo mismo: mucha verdura, ternasco, etc. Solo cambia la comida del mar". Esa conexión le ha permitido crear un estilo propio, mezclando en su carta platos de ambos países, lo que da como resultado una gran variedad de propuestas y sabores para conquistar a un público muy amplio.
En Buenacara, en el distrito Universidad, se preparan a diario falafel, mutabal, hummus o shawarmas, todos elaborados de forma artesanal. Entre ellos se encuentran algunos de los platos más célebres de la gastronomía árabe. La shawarma o bocadillo sirio es el plato estrella del establecimiento, --"con ciertas similitudes al kebab turco" explica la cocinera--, que realizan con un toque personal y auténtico. "Muchos consideran este plato el mejor de toda de Zaragoza", dice orgullosa.

Interior del restaurante Buenacara. / Javier Río
El Maklubah, el plato estrella del restaurante Buenacara
Pero si hay un plato que diferencia al restaurante es la Maklubah, que consiste en un plato de arroz con ternasco , berenjena y frutos secos. "Es muy laborioso, pero a la gente le encanta, vienen en grupos a comerlo o llevárselo a casa", cuenta. La creatividad de Ghada también se ve reflejada en sus tapas únicas y originales, algunas de ellas premiadas en diferentes concursos culinarios: "Son recetas que he inventado yo, con mi enfoque y los ingredientes que he querido en cada momento".
Buenacara abrió sus puertas en enero de 2009 y este año cumplirá ya 18 años. Ghada recuerda el inicio de toda esta aventura con cariño y grandes dosis de nostalgia: "El recibimiento fue muy bonito.Aquí me siento una más, porque mi marido llevaba muchos años en Zaragoza y ya teníamos conocidos en la ciudad".
Su restaurante es, a día de hoy, un puente entre Siria y Aragón donde cada plato cuenta una historia y donde Ghada ha encontrado, sin buscarlo, una segunda profesión y un segundo hogar.
- Empiezan las obras: la avenida de Zaragoza que se consolida como polo residencial con 600 nuevas viviendas
- Tráfico abandonará en otoño su clásica sede en la Vía Univérsitas de Zaragoza: así serán las nuevas instalaciones
- Uno de los barrios que más crece de Zaragoza nació de las manos de sus propios vecinos
- Un aragonés dona al Congreso de los Diputados dos papeletas originales con las que se votó la II República
- Directo | Incendio forestal en Peñarroya de Tastavins (Teruel), última hora
- Así luce hoy El Ciervo, el histórico restaurante de un pueblo de Zaragoza donde se celebró la boda de Carmen Sevilla: en ruinas desde 2014
- Cierra una emblemática taberna cervecera en pleno centro de Zaragoza: 'Duele muchísimo, nos volveremos a encontrar
- Giro de 180 grados: un mítico bar de tapas del centro de Zaragoza se transforma en un kebab
