Movilidad
Carriles bici que aparecen y desaparecen y zonas compartidas con peatones: las respuestas a las dudas de los ciclistas de Zaragoza
La Ciclería ha abierto un espacio en su perfil de Instagram para resolver alguna de las confusiones más habituales para los ciclistas zaragozanos

Tramo de dos metros de carril bici en la avenida puente del Pilar. / Jaime Galindo / EPA

Casi todo el mundo sabe circular en bicicleta o, por lo menos, cree que sabe. Así lo demuestran los datos del Barómetro de la Bicicleta, un estudio estatal que, entre otras cuestiones, desvela que el 80% de los consultados responde que sí, que sabe manejarse sobre las dos ruedas. "Pero la realidad es otra y lo que nos encontramos en la calle no coincide con ese porcentaje", apunta Chabi Cañada, de La Ciclería, un centro de promoción de la bicicleta de Zaragoza que lleva 20 años impartiendo cursos para enseñar a pedalear respetando las normas del tráfico.
Esos cursos son impartidos, en su mayoría, a escolares y menores de edad. "Lo cierto es que muy pocos adultos vienen así que hemos decidido acudir nosotros a ellos a través de las pantallas del teléfono móvil", apunta Cañada, lo que está dando mucho de sí en las redes sociales a través de una serie de vídeos titulados la Ciclería Responde. En ellos se ponen de manifiesto tanto las deficiencias de la red ciclista de la capital aragonesa como los errores más comunes de los ciclistas y también resuelven dudas ante situaciones con las que los zaragozanos que circulan sobre ruedas se topan a diario.
Por ejemplo. ¿Qué debe hacer un ciclista cuando circula por el carril bici de María Zambrano en dirección a Grancasa y, de pronto, el carril desaparece para volver a aparecer 60 metros más allá? "Es complicado y hay veces que ni nosotros sabemos qué decir -ríe-. Si hay un cartel que indica que ese espacio pasa a ser zona compartida, de prioridad peatonal, como ocurre en la trasera de las paradas del tranvía en la Gran Vía, lo que hay que hacer es circular más despacio y respetar el espacio de los peatones. Pero si no hay cartel...".
Ejemplos
El del carril bici de Gran Vía y Fernando el Católico, que es el eje ciclista más transitado de la ciudad, ha sido uno de los "melones" que se han atrevido a abrir. "Está lleno de elementos interesantes -dicen en uno de sus vídeos con ironía-. Desvíos extraños, zonas de nadie, árboles ciclistas...", enumeran antes de explicar que cuando un carril bici está a la misma altura que la acera, es una "acera bici", por lo que la velocidad máxima de la vía es de 20 kilómetros por hora. Sin embargo, en carriles bici sobre la calzada, el límite sube hasta los 25 km/h, explican.
Así, ordenanza en mano, explican las normas de circulación en Zaragoza. Uno de sus últimos vídeos se lo han de dedicado al desvío que hay en ese mismo carril bici a la altura de la plaza San Francisco. Circulando desde Isabel la Católica en dirección centro, antes de llegar a la parada del tranvía la vía ciclista obliga a bajarse a la calzada compartida con los coches cruzando las vías del tranvía hasta en dos ocasiones. Un Scalextric en el que resulta fácil perderse. "Y por eso nuestros vídeos", explica Cañada.
Pero no todo son críticas. Desde La Ciclería explican que desde que comenzó a crearse la infraestructura ciclista en Zaragoza en 2008, con la Expo, la cosa ha ido a mejor. "Cada vez se hace mejor. Los últimos carriles bici que se están construyendo cuentan con anchos mejores y son mucho más seguros, como el de la avenida Navarra, pero los que son más antiguos...", explica.
Zonas peligrosas
Ejemplos hay varios. En Juan Pablo Bonet, por ejemplo, el carril bici sube y baja de la acera, se cruza con giros de vehículos con baja visibilidad, desaparece en un punto... "Y en Isabel La Católica, si un coche aparcado abre una puerta no hay tiempo de reacción. Es golpe seguro", explica. A este listado se suman otros puntos algo liosos de la red, como un cruce para bicis en el paseo Independencia que desemboca en una acera no transitable a pedales. O un tramo de carril bici cerca de la Casa Solans que apenas mide dos metros de largo.
Ahora bien, también hay consejos de seguridad que ya no dependen de la vía sino de los propios ciclistas. "Una forma de detectar a alguien que acaba de empezar a coger la bici para circular por la ciudad es fijarse en cómo convive con el resto de usuarios. Los nuevos normalmente circulan muy pegados a la derecha y no miran a los lados para nada, ni para salvar un obstáculo, miran al frente todo el rato confiando en que todo va a ir bien", zanja Chabi Cañada.
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