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La despedida de un bar que nadie esperaba en Zaragoza después de 26 años: "La plaza se quedaría muy muerta"

Este establecimiento hostelero del barrio de Delicias ha recibido la comunicación de la no renovación de su contrato de alquiler de forma inesperada, aunque va a intentar seguir abierto

La despedida de un bar que nadie esperaba en Zaragoza después de 26 años

Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

La noticia ha comenzado a correr entre los vecinos de plaza Roma con la misma rapidez con la que se difunden las malas noticias en un barrio. El bar Río de la Plata, uno de los establecimientos más conocidos de la zona, podría verse obligado a cerrar sus puertas el próximo 1 de enero después de que Mercadona haya comunicado a su responsable que no renovará el contrato de alquiler.

Lo paradójico es que no se trata de un negocio agotado por el paso del tiempo. Al contrario. Según explica David Salvador, su propietario, el bar funciona con normalidad, mantiene una plantilla de 15 trabajadores y conserva una clientela fiel que llena a diario una de las terrazas más emblemáticas de la plaza.

La comunicación llegó de forma inesperada. «Fue una simple visita de Mercadona y en cinco minutos me comunicó que no quería renovar», recuerda David. Desde entonces, la incertidumbre se ha instalado en un establecimiento que lleva un cuarto de siglo formando parte de la vida cotidiana de plaza Roma.

La historia del Río de la Plata, sin embargo, viene de mucho más atrás. El negocio familiar se remonta a 1969, cuando el padre de David inició la actividad hostelera. La actual etapa en plaza Roma comenzó en el año 2000. Desde entonces, el local ha acompañado la transformación del barrio, convirtiéndose en punto de encuentro.

Por eso, la posible desaparición del bar trasciende el ámbito empresarial. «Es un jarro de agua fría para la zona, sobre todo para la gente mayor. Si esto cierra, la plaza se quedaría muy muerta», asegura David.

Quienes frecuentan el establecimiento no solo encuentran allí un café o una comida. Durante estos años, además, el local ha desempeñado una función social que pocas veces aparece en los balances económicos. Desde su barra y su terraza han alertado en numerosas ocasiones a ambulancias o a la Policía cuando alguna persona necesitaba ayuda en una plaza por la que pasan cientos de vecinos cada día.

La noticia ha provocado tristeza entre muchos clientes habituales, que todavía confían en que pueda alcanzarse una solución. «La clientela está triste», resume David. Él tampoco da la batalla por perdida. Sigue al frente del negocio con la misma dedicación de siempre y mantiene abiertas las conversaciones para intentar encontrar una salida que permita continuar.

«Yo el negocio lo estoy llevando al cien por cien», afirma. Y los hechos parecen darle la razón. La actividad continúa, los trabajadores siguen en sus puestos y la vida en el Río de la Plata mantiene, por ahora, el mismo ritmo de siempre.

Visita de Natalia Chueca

Por una de esas casualidades del destino, el pasado viernes estuvo en el bar Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza, a quien David pidió ayuda para ver si era posible encontrar una solución con Mercadona para seguir con el negocio como hasta ahora. Así, le entregó una carta en la que le pidió que le echara una mano en busca de una solución satisfactoria para todas las partes.

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