18 años después de la muestra internacional de 2008
El 'distrito Expo' de Zaragoza pone rumbo al futuro: más de 50 millones de inversión para duplicar sus 'habitantes' y ni una sola vivienda
La reconversión del recinto afronta una fase decisiva para ser en 2030 un nuevo centro de referencia en la ciudad con la movilidad como gran asignatura pendiente junto a la degradación del Parque del Agua y el nuevo uso para los pabellones de España y Aragón

Vista general del recinto Expo desde la azotea de la Torre del Agua de Zaragoza. / Josema Molina

El 14 de junio de 2008 abría sus puertas la Expo de Zaragoza con la idea de reconvertirse en un "nuevo centro" de la ciudad. Este 2026 cumple su mayoría de edad mirando a un futuro que es distinto al original pero que ya está a la vuelta de la esquina, la reconversión del complejo que dio vida a la muestra internacional de 2008 lleva 18 años de recorrido y afronta una fase decisiva para su culminación, con más de 50 millones de euros de inversión previstos en proyectos que en pocos años duplicarábn su actual población.
Ha conseguido alcanzar el 93% de ocupación en los edificios ya habilitados, con 5.300 trabajadores que a diario se desplazan y mueven por sus 25 hectáreas de superficie, pero en solo tres años este número podría elevarse a más de 10.000 si se cumplen las previsiones. Una proyección hacia el futuro que obliga a repensar la estrategia de servicios que ya ha empezado a mostrar sus costuras, especialmente en la movilidad y su conexión con todos los barrios de Zaragoza.
El recinto de Ranillas nació con la idea de reconvertirse en el "nuevo centro de Zaragoza", así lo bautizó el alcalde socialista Juan Alberto Belloch cuando anunció la pos-Expo, y lleva camino de conseguirlo pero no para llenarse de todos los usos lúdicos y de ocio que él pretendía. Una zona comercial, nuevas salas de cine 3D e IMAX, museos y cultura para grandes espectáculos. Solo parte de ese objetivo se ha cumplido con la puesta en marcha de Mobility City, el despegue definitivo del Palacio de Congresos como espacio de eventos y la acogida de citas multitudinarias como el Vive Latino a orillas del Ebro en este espacio de la margen izquierda. Pero hoy es el complemento de un proyecto troncal que se apoya en la diversificación y que en solo tres años irá a más.
Está previsto culminar la reconversión de la Torre del Agua como el futuro Faro de la Logística en 2027, aunque el retraso en la nueva iluminación (aún por adjudicar) podría posponerlo a 2028, tras acometer una inversión de 11,3 millones de euros. Se desconoce por ahora en qué usos se concretará su espacio pero ya se sabe que se abrirá un restaurante con una azotea mirador de 360 grados que supondrá un polo de atracción turística en Zaragoza. Por tanto, con un número indeterminado aún de empleos, serán miles de visitantes cada mes los que pasen por este icono de la Expo de 2008 que ha tardado dos décadas en renacer.

Técnicos durante las obras en la Torre del Agua / Jaime Galindo / EPA
También está previsto ya que dentro de dos años empiece a funcionar allí la televisión y radio autonómicas de Aragón, en la nueva sede de la CARTV que ocupará 15.486 metros cuadrados de uno de los 'cacahuetes' (edificio Ebro 3, el más grande de los cinco que hay) y supondrá una inversión de 22 millones de euros en la transformación de un inmueble que lleva estos 18 años en desuso. Su puesta en funcionamiento atraerá al recinto cerca de 700 trabajadores, entre el personal propio de la Corporación, el de las contratas de informativos, técnicos y productoras asociadas que darán más vida al ala oeste del recinto y, sobre todo, más vida durante más horas, ya que hoy existe una gran diferencia entre la afluencia de las mañanas y las de las tardes a este espacio de Ranillas que atrae a unos 3.000 visitantes al día.
Pero el gran empujón a la 'población' de este distrito incrustado en el Actur de Zaragoza se espera con la apertura de una universidad privada, The Power Education, que conlleva una inversión de 15 millones de euros para comenzar en el curso 2028-2029 con 450 estudiantes presenciales y llegar a 4.000 o 5.000 en cinco años, en 2033, dentro de un campus enfocado en entornos digitales, innovación y habilidades directivas. Su problema ahora es que está estancado y sus planes incluían arrancar este mismo año con unas obras que financiará la DGA a través de la sociedad Expo Zaragoza Empresarial, para habilitar 10.000 metros cuadrados en otro 'cacahuete' (el edificio Ebro 4, que estará entre la CARTV y la Ciudad de la Justicia) pero sigue sin obtener el permiso del Gobierno central, que exige unos requisitos estrictos para autorizar nuevos centros de este tipo en España y este, en concreto, aún no lo ha conseguido. Si lo hace, habría que pensar que los 5.300 'habitantes' actuales de la zona Expo se duplicarían en un día a día que ya es muy exigente.
Entre estas tres iniciativas, este 'distrito Expo' recibiría en solo tres años una inversión pública de 50 millones de euros, que sumados a los que ya lleva gastados la sociedad Expo Zaragoza Empresarial en sus 18 años de vida, se podría decir el coste de la reconversión del recinto ya ronda una cifra similar a la que supuso levantar la muestra internacional para 2008 sin contar con los grandes iconos como el Pabellón Puente, la Torre del Agua o los pabellones de España y Aragón.
En ese futuro 'distrito Expo' aún no tienen proyecto definido estos dos últimos edificios emblemáticos, uno de los grandes asuntos pendientes en estos 18 años que han transcurrido desde que se celebró la muestra internacional. El Pabellón de España sí tiene un proyecto, o eso asegura el Gobierno central en la respuesta que le ha dado en dos ocasiones a la DGA cuando esta ha pedido la cesión gratuita del edificio diseñado por el arquitecto navarro Patxi Mangado. Pero no lo ha desvelado y no hay prueba de que exista. En casi dos décadas han sido varios intentos los que no ha fructificado: desde el Instituto de Investigación sobre el Cambio Climático que anunció en 2008 el propio Gobierno siendo María Teresa Fernández de la Vega vicepresidenta (y José Luis Rodríguez Zapatero el presidente) a una hipotética sede para la universidad pública y para la privada o el deseo de convertirlo en la Escuela de Arquitectura de Aragón.
Respecto al Pabellón de Aragón, diseñado por Olano y Mendo, también han sido varios los intentos en estas casi dos décadas, como ser sede de la Consejería de Educación (ahora instalada en el parque empresarial Dinamiza) o una biblioteca pública, pero ahora parece condicionado a que el Gobierno central conceda a Zaragoza su petición para ser sede de la futura Agencia Estatal de Salud Pública. Si lo consigue, y debería hacerse oficial este año la decisión del Ministerio de Sanidad, la DGA plantea un plan de inversión de "60 millones de euros" que incluiría la cesión gratuita del edificio y del bloque de oficinas operativo junto al Parque del Agua, la reforma integral del icono de la Expo y su puesta en marcha adaptado a su nuevo uso. Elevaría la inversión pública en Ranillas para los próximos años por encima de los 110 millones de euros. Pero su futuro se juega todo a una carta.
Sin embargo, a la espera de que se confirmen los posibles proyectos a acometer, y teniendo en cuenta la proyección de los que ya están en cartera y en ejecución, lo que más preocupa ahora es la redefinición de la cartera de servicios que habría que implementar para tal incremento de la afluencia. «No es una necesidad ahora pero sí convendría que aumentara la oferta de servicios, abrir algún bar más o zona de asueto privado, u otros negocios como algún gimnasio pero no sé si hay masa crítica para que tenga la demanda suficiente», explica el director gerente de Expo Zaragoza Empresarial, sociedad pública que gestiona el recinto y la pos-Expo.
En ese análisis a futuro, quizá uno de los previsibles déficits más importantes que pueden encontrarse es el de la movilidad. Actualmente está conectado con el resto de la ciudad con dos líneas circulares de bus y una conexión directa con el centro, que sería insuficiente ante este incremento de habitantes diarios de este recinto. Pero están tranquilos en la Expo porque «el Ayuntamiento de Zaragoza tiene capacidad para reforzar la oferta en el momento que aumente la demanda y seguimos teniendo el tranvía a 15 minutos a pie», destaca Sas. La nueva contrata del autobús urbano ofrece esa flexibilidad para aumentar las frecuencias con más kilómetros al día, e incluso redefiniendo líneas o creando nuevas.
La alternativa de usar el vehículo privado es la que más sufre ya en los desplazamientos diarios a este recinto. La actividad de la Ciudad de la Justicia y las 73 empresas públicas y privadas ya instaladas en el recinto, además de los 3.000 visitantes diarios que recibe, tienen como consecuencia unos importantes problemas con el aparcamiento gratuito en el exterior. Y aunque el párking subterráneo construido bajo el recinto Expo ha aumentado considerablemente su ocupación, ya que «ha pasado de una media del 25% a casi el 60%», afirma Sas, pero hay margen suficiente para absorber ese incremento de uso que se espera en los próximos tres años. Pero no hay 'plan b' para el estacionamiento en el entorno. Aunque funciona bien la alternativa del uso de la bicicleta o los vehículos de movilidad personal (VMP) o sharing que aún sobreviven en Zaragoza. De hecho, una de las últimos servicios incorporados es «un párking para 200 plazas» para estos vehículos, remarca el director gerente.
La otra asignatura pendiente de cara al futuro de este distrito Expo es el Parque del Agua Luis Buñuel, la enorme zona verde de más de cien hectáreas que tras casi dos décadas de vida sigue sin consolidarse y muestra hoy importantes vacíos urbanos por las concesiones fallidas. Las playas de la Expo lucen una imagen deplorable, el canal de aguas bravas debería reestrenarse este año pero lo hará con retraso, el centro termal sigue sin salir del olvido... Su creación supuso más de cien millones de euros de inversión y ahora reclama una revisión profunda para no ser el gran déficit del futuro a corto plazo que está por llegar al meandro. Pero eso depende del Ayuntamiento de Zaragoza.
Ese futuro inminente en el recinto se define por la diversificación de la actividad. Porque nació como centro de referencia administrativa y judicial, reforzado por entidades privadas que dar vida al parque empresarial que pretendía ser desde el origen y que en los últimos años, y los próximos cinco, incorpora sectores estratégicos como la movilidad, la logística, la energía, la educación y la comunicación o el diseño. Con una evidente conexión con las nuevas tecnologías.
Y su mayor activo en estos 18 años es haber conseguido levantar este nuevo distrito de Zaragoza sin construir una sola vivienda que ayudara a pagarlo todo. El gran «error» en la planificación del proyecto Expo, según Belloch, que nadie sabe si podrá mantenerse por mucho tiempo en el futuro. Esta es la gran incógnita.
Otra carencia es la falta de usos lúdicos o de ocio que den vida al recinto las 24 horas. «Solo se mantiene el acuario, que es la tercera atracción más visitada en Zaragoza, y aunque se podría incorporar en el futuro algo que encaje con la estrategia de futuro no ha habido una propuesta en este sentido», apunta Sas, que no descarta ninguna opción en un futuro al que le siguen quedando pinceladas por dar para dibujarlo.
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