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Adiós a la primera pizzería italiana que abrió en Zaragoza tras 57 años de tradición: "Sería excelente que alguien siguiera"

El negocio, en pie desde el año 1969, cierra una etapa de su historia en la capital aragonesa después de implantar la gastronomía italiana en la comunidad

Adiós por jubilación a la primera pizzería italiana que abrió en Zaragoza

Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Hay negocios y sobre todo restaurantes que permanecen en los corazones de uno toda la vida. Ante la inmensidad de sabores que los zaragozanos pueden degustar en todos los barrios de la ciudad, la de Italia tiene una relación especial. Llegadas en los años 60 a la península, Zaragoza vio como su primera pizzería abrió en 1969 en pleno centro, un concepto completamente desconocido para la población que arrasa allá por donde pasa. Hoy, en junio de 2026, esta se traspasa tras un ciclo vital tras décadas de tradición y trabajo diario. No es otra que Pizzería Salvatore.

Aterrizó en la comunidad por aquel entonces de la mano de Salvatore Cuomo, emprendedor italiano ya habituado a cocinar justo a su padre en Salerno, su tierra natal al sur del país. Su migración a España le trajo a Zaragoza, donde encendió por primera vez los hornos en la calle de Félix Latassa por un año. Una etapa corta, algo más duró la segunda, en la calle Italia, coincidencias de la vida, con ocho año de trayectoria en esta misma, hasta que llegaron a Antonio María de Claret, una de las zonas más concurridas por la juventud aquel entonces y que le catapultó a la fama.

Comedor del Restaurante Salvatora, que busca nuevo propietario

Comedor del Restaurante Salvatore, que busca nuevo propietario / Miguel Angel Gracia

Lamentablemente, Salvatore falleció en el año 2013, pero su yerno, Jesús Ariño (61), cogió las riendas del negocio y ha mantenido la tradición más que viva. "Él fue el creador de todo esto, aquí nadie sabía qué eran las pizzas ni los macarrones. Esto es obra suya, yo fui su mero aprendiz", declara a este diario.

El motivo de que busque otro propietario del restaurante no es por falta de ganas, ni aburrimiento, sino por jubilación y agotamiento a lo largo de las décadas. "Empecé de camarero los findes y ya después me dijeron: 'Oye, pues podrías probar...', y así llevo 40 años. Yo seguiría, pero el cuerpo está machacado, es un palizón y no puedo yo solo", aclara esta artritis que le impide trabajar en cocina con comodidad, una en la que está él como único cocinero a los mandos del fuego.

Los años a sus espaldas han dejado un legado imborrable en esta zona de Zaragoza y sus vecinos son conscientes de la pérdida que esto supondría. "Me piden que me quede, que no me jubile, sin embargo, los pies me matan y son muchas horas durante muchos años. A la gente le duele y lo entiendo, pero es momento de parar", incide, con una clientela "que ha pasado a ser familia" y que ha trascendido hasta a cuatro generaciones. "Gente que venía con hijos ahora acude con nietos, vienen de propio. Tengo uno de Peñaflor que viene de propio una vez al mes a por unas pizzas".

¿El modelo continua?

Ahora todo queda en manos de los emprendedores de Zaragoza, queda saber lo más importante: ¿seguirá Salvatore siendo una referencia de la gastronomía italiana? Pues Ariño sigue con dudas. "He tenido tres ofertas que no han seguido adelante. Ya la gente escucha que hay que trabajar los domingos y los festivos y se lleva las manos a la cabeza, pero es lo que tiene. Tampoco tengo terraza que se valora mucho", detalla el actual propietario.

La tristeza tras más de 40 años en este restaurante es evidente, es por ello que todavía queda una ligera esperanza para que el Salvatore haga aún más largo su legado. "Mismo producto, todo natural... no ha cambiado nada y me gustariía que siguiera siendo así para que siguieran con la tradición, sería excelente. Ya no solo las pizzas, sino la masa, las lasañas, la pasta... es una cocina de especialidad muy cuidada", sentencia el hombre.

Carteles conmemorativos del 50 aniversario del Salvatore en Zaragoza

Carteles conmemorativos del 50 aniversario del Salvatore en Zaragoza / Miguel Angel Gracia

Su comedor tiene capacidad para unos 75 comensales y usualmente los fines de semana "no dan abasto" de la gente que va, ni de la que pide a domicilio, que es casi el 50% del volumen de su demanda. "El barrio ya está viejete, antes los jóvenes venían más, de la universidad sobre todo. Ahora se quedan por ahí arriba, pero siguen viniendo", especifica el dueño.

Más de medio siglo después de servir sus primeras pizzas en Zaragoza, Salvatore afronta una encrucijada que mezcla nostalgia e incertidumbre. La posible despedida de uno de los restaurantes italianos más emblemáticos de la ciudad no solo marcaría el final de una etapa empresarial, sino también el cierre de una historia familiar que ha acompañado a varias infinidad de zaragozanos en miles de celebraciones, comidas y cenas.

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