El Portillo: más de dos décadas de atascos para cerrar una cicatriz urbana histórica en Zaragoza
Los sobrecostes millonarios y los retrasos en las obras son solo el último capítulo de uno de los proyectos más complejos a los que se ha enfrentado la capital aragonesa

Son más de 106.000 metros cuadrados los que reflejan desde hace más de dos décadas el enorme vacío urbano que supone el maltrecho triángulo del Portillo en el centro de Zaragoza. Un enclave estratégico desde 1863, cuando la capital aragonesa poco o nada tenía que ver con la del siglo XXI. Un momento en el que se inauguró la estación ferroviaria del Campo Sepulcro para conectar, en primera instancia, la ciudad con Madrid. En 1972 se inauguró la terminal del Portillo, para dejarla atrás en 2003 con el estreno de la intermodal de Delicias tras la llegada de la alta velocidad.
En 2008 se inauguró una nueva estación de Cercanías, a pocos metros, pero el solar quedó prácticamente abandonado, con la única novedad que trajo el CaixaForum en 2014 y la actividad que mantuvo la sede principal de Correos hasta el pasado otoño y las dependencias que aún mantiene Adif en la vieja terminal del Portillo, aunque con fecha de caducidad una vez se complete su traslado a Delicias.
Y eso que el futuro de este vacío urbano se planteó ya a principios de siglo, con la creación de Zaragoza Alta Velocidad, la primera de las trece sociedades del AVE que se crearon en España a lo largo de la década de los 2000. Sus objetivos eran los mismos. En esencia, integrar los viejos suelos ferroviarios en la escena urbana de las distintas ciudades, siendo Zaragoza la capital en la que más se ha avanzado en la urbanización, aunque con varias deudas pendientes. Una de las principales, precisamente, el Portillo.

Miguel Ángel Gracia
No obstante, no fue hasta principios de 2023 cuando el Ayuntamiento de Zaragoza y Adif, con el visto bueno obligatorio del Gobierno de Aragón como tercer socio, alcanzaron un acuerdo para desbloquear, por fin, los suelos. Por el camino, eso sí, se perdieron proyectos como el WiZink Center que Jorge Azcón, primero, y Natalia Chueca, después, querían construir junto al CaixaForum. Los 20 años que se perdieron tuvieron como principal culpable a la crisis económica de 2008, cuyos efectos dejaron a ZAV en una delicada situación financiera con hasta 485 millones de euros de una deuda bancaria que ya ha sido saldada.
Inconvenientes posteriores
Pero el desbloqueo del proyecto no ha estado exento de inconvenientes. Los primeros, los económicos. Los pliegos iniciales del diseño contemplaban un coste estimado de 20,9 millones de euros, pero el encarecimiento de las materias primas y el IPC elevaron la cifra hasta los 33,8 millones de euros con los que se licitó el contrato, que recibió hasta ocho ofertas. La de Acciona y MLN fue la que se llevó el gato al agua por 31,7 millones y las máquinas llegaron por fin al Portillo a principios de este año, con la entrega prevista para principios de 2027.
En cambio, la demora de Adif en firmar una autorización para obrar en el entorno de la vieja estación y la aparición de complejidades técnicas, como la necesidad de impermeabilizar los 23.000 metros cuadrados de losa ferroviaria han provocado sendos sobrecostes que dejan el precio por encima de los 38 millones y una inauguración en dos veces. Por un lado, las avenidas Anselmo Clavé y Escoriaza y Fabro y el parque central estarían para marzo y abril. Por otro, el vértice en la rotonda de los Zagríes se irá hasta después del verano.
Patrimonio
El patrimonio ha sido otro de los grandes caballos de batalla, centrado especialmente en los inmuebles de Correos, de corte brutalista, y de la antigua terminal del Portillo, con un diseño premiado en los años 70. En el primer caso, hubo que resolver primero las discrepancias entre Adif y Correos para la compra del suelo, y después hacer frente a la oposición vecinal y de las asociaciones patrimonialistas que querían impedir un derribo que, recursos mediante, finalmente se llevará a cabo.

Edificio de Correos en el Portillo, junto a la vieja estación. / Miguel Ángel Gracia
La demolición de la estación no será tan inminente, aunque ya se ha adjudicado el contrato para trasladar, por más de 15 millones, las dependencias de Adif a la intermodal de Delicias, prevista para 2028 o 2029. En esas fechas será cuando, en teoría, se deberá demoler el edificio, aunque el tejido social y asociativo ya ha anticipado que presentará resistencia una vez más.
Más allá del parque, pero en sus propias lindes, se generarán dos suelos, uno para usos terciarios y otro residencial, con capacidad para albergar 220 pisos de lujo. Una pastilla que Zaragoza Alta Velocidad sacará a subasta, previsiblemente, cuando acaben las obras de reurbanización del Portillo. Por ella se esperan obtener en torno a 30 millones de euros, que luego ZAV deberá reinvertir en otras tareas pendientes que tiene en la ciudad, con el parque equipado de La Almozara como próxima prioridad.
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