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Cuando los trenes circulaban a la vista de todos: así era el paso elevado de Delicias, en Zaragoza

Tras la llegada del AVE y la construcción de la estación, las vías del tren de Zaragoza se ocultaron para dar paso a nuevas infraestructuras

Así era el paso elevado de Delicias

GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Hubo un tiempo en el que los trenes eran unos vecinos más de Zaragoza. Las vías férreas surcaban las calles de la capital aragonesa abriendo brechas y separando barrios mientras conectaban, al mismo tiempo, la ciudad con su entorno. Esto fue así hasta la llegada del AVE y la construcción de la estación Delicias en el año 2003, cuando el tráfico ferroviario se redirigió y se soterró definitivamente después del cierre del Portillo, dejando consigo un erial que hasta ahora, 20 años después, estaba pendiente de reurbanizarse.

Entonces fue cuando se ocultaron las vías del tren en Zaragoza, haciendo que circulen por debajo del asfalto, sin que nadie los vea, entre la estación Delicias y el cajón ferroviario de Miraflores, una infraestructura ahora reconvertida en la prolongación de Tenor Fleta que conecta con el tercer cinturón. Antes de aquello, los trenes llegaban hasta el Portillo, que entonces era la estación que centralizaba el tráfico de ferrocarriles en la capital aragonesa, a la vista de todo el mundo.

Paso elevado que comunicaba para los peatones el barrio de Delicias con el Centro.

Paso elevado que comunicaba para los peatones el barrio de Delicias con el Centro. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

Es más, en vez de ser los trenes los que sorteaban al resto de habitantes de las calles de la ciudad, coches incluidos, eran el resto los que debían esquivar las vías férreas. Así, hasta principios del siglo pasado, la que hoy es la rotonda de la Ciudadanía, donde confluyen los barrios de Delicias, Centro y La Almozara, estaba coronada por una gigantesta estructura de metal azul, un paso elevado que permitía a los peatones cruzar por encima las vías del tren. Los coches que llegaban desde la avenida Madrid cruzaban por debajo.

Aquella infraestructura se desmontó como parte de la transformación que supuso la llegada del AVE y la construcción de la estación Delicias. Había sido levantada a finales de los años 80, puesto que el espacio que ocupaba paso inferior que había habilitado para los peatones se necesitaba para ampliar los carriles de circulación de coches. Así, se clausuró el callejón cubierto por el que hasta entonces se cruzaba de Delicias al centro y viceversa y que creó este armatoste gigante que se impuso en el paisaje de la ciudad durante más de dos décadas.

Demolición del paso elevado de Delicias en el año 2001.

Demolición del paso elevado de Delicias en el año 2001. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

Pero aquel paso elevado, azul y enorme, fue tan solo una de las infraestructuras que se construyeron a lo largo del siglo XX para salvar las vías del tren en ese punto de la ciudad. Hasta 1911 los coches cruzaban por encima de las vías del tren a través de un paso a nivel, una situación que el ayuntamiento quiso corregir para evitar los riesgos que esto conllevaba. Aquel año se impulsó la construcción de una "trinchera" por debajo de la trayectoria del ferrocarril que fuera "suficiente para el paso de carros sin entorpecimiento y obstáculos", rezan los textos que acompañan las imágenes del Gran Archivo Zaragoza Antigua.

Escaleras mecánicas que servían para subir al paso elevado en 1994.

Escaleras mecánicas que servían para subir al paso elevado en 1994. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

Ese paso inferior para carros, con el tiempo, se fue ampliando y décadas después eran coches los que lo utilizaban y también el tranvía. La zanja bajo las vías comenzó a ensancharse con el tiempo y también se habilitó un paso inferior específico para peatones. Una de aquellas reformas fue en los años 50, cuando se desdobló el tráfico rodado en dos sentidos diferenciados.

Así hasta los años 80 cuando se sobreelevó el paso para los peatones con aquella infraestructura que contaba con unas escaleras mecánicas que se estropeaban cada dos por tres y que se convirtió en una frontera entre los dos barrios hasta su derribo, que fue el primer hito de una transformación, la del Portillo, que todavía no ha culminado.

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