Contra el calor no hay estrategias: "Si se aguanta este clima se aguantan todos, así que tenemos que meterle filosofía"
Los zaragozanos afrontan la ola de calor reduciendo las horas en la calle, algo que es imposible en el caso de oficios como el de la limpieza, que obliga a mantenerse alerta a pesar de las altas temperaturas

Pablo Ibáñez

La primera ola de calor del verano ha llegado con puntualidad a la comunidad aragonesa. Ni la calima, ni el ligero bochorno de algunas zonas de la Aragón mitigan los más de 40º que se han registrado en todo el territorio. En la capital zaragozana, con su efecto de calor, ninguna estrategia ha sido efectiva para mitigar los efectos de la temperatura. Ni las fuentes, ni los abanicos. "Cuando tocas las papeleras, que están a casi 50º acabas con quemaduras", aseguran los trabajadores de la limpieza.
"Vamos con una furgoneta para compartir esfuerzos, pues en un turno normal la ruta de limpieza se hace en solitario", señala Antonio Gaspar, peón de la empresa FCC. La actividad de recogida de basura, a pesar de las alertas meteorológicas, mantiene los turnos habituales, por los que tienen que salir a las calles a media tarde sufren el rigor climático con resignación. "La hidratación es la clave", manifiesta. "El apoyo de un compañero es fundamental por si hubiera alguna incidencia, estos días el trabajo es mucho más duro", indica.
María Luisa Borobia es una de esas jubiladas que trata de respetar todas las recomendaciones de las autoridades de cara a las olas de calor: no salir de casa en las horas centrales del día y mantener la hidratación. Sin embargo, en ocasiones las obligaciones familiares no lo hacen posible. Ahí es cuando llega el momento de sufrir un poco. "En casa, en los pueblos, la situación es más llevadera, porque en los patios parece que haya aire acondicionado", dice sobre Villanueva de Gállego, lugar en el que reside. Otra cosa es pisar el centro de Zaragoza. "Aquí la situación es muy complicada", reconoce junto al paseo Independencia. "He venido porque tenía cosas que hacer, trato de evitarlo si puedo, porque soy mayor y cada vez apetece menos salir", dice.
Una ducha
José Carlos Martín lleva la situación "con resignación" reconociendo que cada verano varias semanas se tienen que sufrir jornadas de tan altas temperaturas como las que se mantendrán hasta el miércoles. "Esta vez el sufrimiento ha empezado antes, lo único que queda es llegar a casa rápido, una ducha y ponerse pantalón corto", bromea.
Los forasteros tienen una lectura diferente sobre la incidencia del calor. Así lo indica un guipuzcoano (de ascendencia aragonesa) en la plaza Salamero de Zaragoza. "Le llevo la contraria a todo el mundo, pues como allá arriba llueve tanto con el tiempo me he dado cuenta de que prefiero este clima, aunque algunos días tengamos que soportar estas temperaturas", explica. "La semana que viene volveremos a los 35 grados de siempre y para eso estamos perfectamente aclimatados", considera. "Si se aguanta este clima se aguantan todos, así que tenemos que meterle filosofía", presume.
Una visión benigna de la situación que comparte con la zaragozana Pilar Martín. "A mí el calor excesivo no me molesta demasiado, si estuviera trabajando en un andamio lo llevaría mucho peor", señala a la hora de reclamar prudencia. Como jubilada también apuesta por mantenerse en casa el máximo tiempo posible y salir a la calle casi en exclusividad para ir a la piscina. "En junio siempre se ha pasado calor", indica. Pocas opciones más que la resignación quedan ante las olas de calor.
Suscríbete para seguir leyendo
- Empiezan las obras: la avenida de Zaragoza que se consolida como polo residencial con 600 nuevas viviendas
- Tráfico abandonará en otoño su clásica sede en la Vía Univérsitas de Zaragoza: así serán las nuevas instalaciones
- Uno de los barrios que más crece de Zaragoza nació de las manos de sus propios vecinos
- Un aragonés dona al Congreso de los Diputados dos papeletas originales con las que se votó la II República
- Directo | Incendio forestal en Peñarroya de Tastavins (Teruel), última hora
- Así luce hoy El Ciervo, el histórico restaurante de un pueblo de Zaragoza donde se celebró la boda de Carmen Sevilla: en ruinas desde 2014
- Cierra una emblemática taberna cervecera en pleno centro de Zaragoza: 'Duele muchísimo, nos volveremos a encontrar
- Giro de 180 grados: un mítico bar de tapas del centro de Zaragoza se transforma en un kebab