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El matadero municipal de Mercazaragoza cerrará la línea de porcino después del verano: estas son las consecuencias de una decisión histórica en Zaragoza

La sociedad pública constata que los ingresos actuales no dan ni para costear gastos básicos como la luz, la limpieza o el mantenimiento, sin contar los de personal. En 11 años ha pasado de querer invertir 6 millones para ampliarlo a su clausura inevitable

El matadero cuenta con una línea de porcino, que representa menos del 10%, otra de vacuno y otra de lanar.

El matadero cuenta con una línea de porcino, que representa menos del 10%, otra de vacuno y otra de lanar. / Mercazaragoza

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David López

David López

Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza y Mercasa no solo aprobaron en la reunión del pasado martes impulsar un ere de la plantilla de Mercazaragoza, sino también empezar a poner en marcha una especie de plan de choque que implica otras medidas de calado. Todas este año, todas lo antes posible. Entre ellas destaca una sobre las demás y es el cierre de la línea de porcino en el matadero municipal. Su situación en estos momentos es dramática, los nuevos hábitos en el sector porcino no hacen prever que remonte la producción y ahora representa menos del 10% del total del matadero municipal. Se va a eliminar de la planta porque, sencillamente, los ingresos no dan ni para cubrir los gastos más básicos.

El análisis es contundente: los costes obligatorios como el consumo de luz, agua, la limpieza, el mantenimiento y un largo etcétera hace que, sin contar los gastos que representa el personal que se encarga de esta labor, los ingresos actuales ni siquiera los cubren. Son pérdidas seguras día tras día solo por poner a funcionar la línea, para un volumen de trabajo que ha caído en picado y una operativa con la que sirven a solo tres o cuatro clientes.

Se hará después del ere

Estos serán los grandes damnificados de esta decisión, ya que se verán obligados a buscarse mataderos privados, aunque fuentes consultadas por este diario aseguran que ya se han entablado contactos con grandes empresas como Grupo Jorge, Vallas Companys o Fribin, entre otras, y absorberían sin problemas esta producción que ahora asume Mercazaragoza.

Solo uno de ellos podría tener problemas para encontrar un 'plan b', un pequeño cliente de Épila, llamado Cárnicas Lizara, que necesita el mismo servicio que el resto pero su volumen es muy minoritario. La complejidad es darle cabida en mataderos privados que a veces no atienden a productores de ese tamaño. Aunque dada la situación todas las partes confían en encontrarle pronto un sustituto antes de que se materialice el cierre del matadero municipal de Mercazaragoza. Aunque los plazos son breves, es factible.

Porque uno de los requisitos que ha impuesto el Ayuntamiento de Zaragoza para hacer efectivo el cierre de la línea de porcino en el matadero municipal es que este no se produzca hasta que se materialice el ere que se plantea para los trabajadores de Mercazaragoza. Primero consideran prioritario fijar la foto fija de la plantilla que se va a quedar y luego proceder a un cierre que, a día de hoy, es inevitable para la sociedad.

Es imposible en estos momentos fijar una fecha exacta para el cese de la actividad en la línea de porcino de Mercazaragoza, pero si el ere con la plantilla actual se materializa en la segunda quincena de julio, la medida podría hacerse efectiva, como pronto, al final del verano o ya en septiembre, de manera que la sociedad afrontaría la recta final del año sellando una grieta por la que se pierden cada mes muchos miles de euros en estos momentos.

De ampliar a cerrar en 11 años

Esto se da una instalación que, curiosamente, hace menos de una década se planteaba una ampliación importantísima de la mano de una inversión millonaria para satisfacer las necesidades de un gran cliente como era Grupo Arento. Pero ahora el contexto es otro, con un sector porcino que ha reducido el volumen de cabezas que se mandan al matadero para el suministro a profesionales que trabajan con esta carne y tras atravesar varias crisis como la de la peste porcina.

El consejo de administración de la sociedad llegó a aprobar a principios de 2015 el proyecto para la ampliación del matadero de porcino de Mercazaragoza, por unanimidad, un ambicioso plan que suponía el desembolso de entre 5 y 6 millones de euros con el propósito de que fuera una realidad en el segundo semestre del 2016. Posteriormente pospuso su puesta en marcha para el 2018 y después la fechó en el 2019. Las obras nunca llegaron a comenzar pese a que con esta instalación se buscaba duplicar o triplicar la capacidad de sacrificio previo y adaptarse a las exigencias de la nueva normativa y a las de un mercado como el chino.

Pero el Grupo Arento acabó desapareciendo y con él los planes de inversión en Mercazaragoza. El sobreendeudamiento y las tensiones financieras derivadas de sus inversiones condujeron a un concurso de acreedores en 2020 y su posterior liquidación total. Con su extinción, en 2021, Cárnicas Gállego adquirió su línea de carne dentro de Mercazaragoza. n

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