MOVILIDAD URBANA
El "colapso" del bus en Zaragoza: ZeC habla de un "deterioro sin precedentes" del servicio
El consistorio asume "el gran esfuerzo de la flota" de transporte público y pide que no sea "tomado a la ligera"

Un autobús de la línea 21 circula por Independencia a 41 grados, esta semana en Zaragoza. / Jaime Galindo

La ola de calor de las últimas jornadas también se deja sentir en una red de transporte público de Zaragoza que, además, está notablemente tensionada por las dificultades para circular que suponen el gran número de obras públicas que se suceden en las grandes arterias de la ciudad. En este contexto, el grupo municipal de Zaragoza en Común (ZeC) y el sindicato CCOO en Avanza Zaragoza han criticado el "deterioro sin precedentes" que está sufriendo el servicio de autobús urbano y han exigido medidas urgentes para frenar un empeoramiento que afecta cada día a miles de usuarios.
La portavoz de ZeC, Elena Tomás, y el secretario de Organización de CCOO de Avanza Zaragoza, Raúl Cabeza, han advertido de que la situación actual no es consecuencia de una ola de calor ni de una incidencia puntual, sino del "abandono" de la flota y la "renuncia" del consistorio a ejercer el control que le corresponde sobre un servicio público esencial. "Nos quieren hacer creer que las averías son culpa de las altas temperaturas, pero los datos desmontan ese relato. El problema no es solo el calor. El problema es la gestión. El problema es una empresa que no está invirtiendo lo suficiente en mantenimiento y un Gobierno municipal que mira hacia otro lado mientras el servicio se degrada día tras día", ha afirmado Tomás.
Por otro lado, desde el consistorio han querido matizar estas afirmaciones, poniendo sobre la mesa la recurrencia de las averías en los meses de más calor del año. Así, el concejal delegado de Movilidad, José Miguel Rodrigo, ha replicado a las críticasaludiendo a "la falta de memoria sistemática" que los partidos de oposición. "¿Pretenden hacernos creer que los autobuses no tenían ninguna avería antes, pero sí las tienen ahora?", ha esgrimido.
Además, Rodrigo ha recalcado que la gestión de una flota tan grande, "sometida a un gran esfuerzo debido, precisamente, a los récords de temperatura que estamos soportando en los últimos años, no debe tomarse a la ligera". Asimismo, ha elogiado el esfuerzo que realizan los trabajadores del taller, que "también tiene, por supuesto, un seguimiento y control desde el consistorio de Zaragoza".
Unas explicaciones que no convencen a los partidos de la oposición. Los datos de las últimas semanas reflejan una situación "alarmante", ha dicho Tomás al apuntar que este lunes había "75 autobuses averiados en cocheras, un 25%". Según la concejala, la situación "no se trata de un hecho aislado" al relatar que el 1 de junio fueron 54 autobuses retirados del servicio; el 2 de junio, 49; el 5 de junio, con apenas 26 grados de temperatura, 44 vehículos permanecían averiados; el 9 de junio se alcanza uno de los peores registros con 55 autobuses fuera de circulación; y el 10 de junio todavía seguían retirados 45 vehículos.
Las averías más frecuentes afectan a baterías, sistemas electrónicos, pérdidas de potencia y equipos de climatización, "evidenciando un deterioro estructural de la flota que lleva meses agravándose". La situación ha llegado a tal extremo que varios días se han agotado todos los autobuses de reserva disponibles, ha indicado al detallar que el 26 de mayo diez conductores por la mañana y treinta por la tarde no pudieron salir a prestar servicio por falta de vehículos operativos.
Por su parte, Cabeza ha considerado "inaceptable" que una ciudad como Zaragoza tenga cada día "decenas" de autobuses averiados. Los trabajadores están sosteniendo el servicio "como pueden, pero la realidad es que faltan vehículos, aumentan las incidencias y la ciudadanía está pagando las consecuencias".
Plan de obras
A la crisis de la flota se suma la "caótica" planificación de las obras impulsadas por el Gobierno de Natalia Chueca. Los cortes simultáneos en el Coso, María Agustín, la avenida de Valencia o el entorno del Portillo han convertido amplias zonas de la ciudad en un "atasco permanente", han expresado de forma gráfica.
A su parecer, las consecuencias son evidentes como retrasos constantes, recorridos más largos, tiempos de espera disparados y un "desgaste todavía mayor de unos vehículos que ya circulan al límite de sus posibilidades". Entre las líneas más castigadas ha citado la 35 y la 38. La línea 35, con un recorrido de 21,3 kilómetros y casi dos horas de duración, funciona con apenas 18 autobuses. La línea 38 cubre 16 kilómetros y 90 minutos teóricos de recorrido con únicamente 14 vehículos.
ZeC y CCOO han exigido al ayuntamiento la puesta en marcha inmediata de un plan extraordinario que incluya varios aspectos. Uno de ellos es un refuerzo urgente del mantenimiento de la flota con más autobuses en servicio en las líneas más afectadas; refuerzo de conductores para absorber el impacto de las obras; adaptación de los cuadros de marcha a la realidad actual del tráfico; e información clara y actualizada para los usuarios, incorporando en las marquesinas las frecuencias reales de las líneas que actualmente pasan por cada parada.
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