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Miguel Ángel Saz, experto en climatología: "Zaragoza registrará en el futuro temperaturas extremas durante muchos días del año"

La capital aragonesa deberá prepararse para olas de calor más frecuentes, según un análisis que reclama priorizar la inversión en zonas vulnerables

Dos personas se comen un helado en el centro de Zaragoza, este lunes durante la ola de calor.

Dos personas se comen un helado en el centro de Zaragoza, este lunes durante la ola de calor. / Pablo Ibáñez

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David Chic

David Chic

Zaragoza

El análisis del clima urbano en Zaragoza demuestra que la ciudad debe prepararse para un escenario con olas de calor cada vez más frecuentes. Aunque históricamente las edificaciones de las comarcas centrales aragonesas están mejor adaptadas a las altas temperaturas que las de otros países europeos, los expertos señalan que el verdadero reto actual es identificar las zonas de mayor vulnerabilidad social, económica y arquitectónica para priorizar las inversiones públicas en mitigación. "Los refugios climáticos o las bonificaciones en piscinas municipales no son la única herramienta contra el calor y no pueden excluir otras políticas estructurales a medio y largo plazo", asegura el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales Miguel Ángel Saz.

De hecho, los especialistas inciden en que el problema de las islas de calor debe entenderse como algo transversal. "El principal inconveniente es que el impacto más severo del calor ocurre durante las noches y afecta a perfiles vulnerables, como personas mayores que residen en pisos altos sin ascensor en barrios tradicionales, quienes difícilmente pueden desplazarse a estos lugares porque no están abiertos a esas horas, eso nos tiene que hacer reflexionar", incide.

Por ello, se insiste en que a adaptación urbana exige "intervenciones más complejas y de fondo, que van desde la reforma arquitectónica y el aislamiento de las viviendas hasta el rediseño del espacio público mediante la implantación de más zonas verdes y pavimentos permeables capaces de retener la humedad".

Los investigadores recuerdan en la obra El clima urbano de Zaragoza: la isla de calor que la ciudad registrará en el futuro "temperaturas extremas muchos días del año" y reconocen que se enfrentará "con más frecuencia" a situaciones de estrés térmico, con efectos negativos en la salud de la población y la calidad de vida. "Modelar el futuro urbano debe centrarse en implementar sistemas de alerta temprana, reducir la exposición, gestionar los espacios verdes y promover medidas de adaptación", advierten.

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