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El propietario del restaurante calcinado en Zaragoza: "Ha sido imposible atacar las llamas, el humo era irrespirable"

Un vecino y amigo de los propietarios del restaurante La Junquera: "Se te cae el alma al suelo. Han luchado toda la vida por este negocio"

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

"Ha sido imposible atacar las llamas, el humo era irrespirable". Así describe Jesús Burillo, propietario del restaurante La Junquera, la triste situación vivida a la hora de la comida en el local que ha sido arrasado por la acción de las llamas en la tarde de este lunes. La acción del fuego ha sido casi inmediata, dejando grandes llamas que se elevaban al cielo. Ni los trabajadores que han atacado al foco al poco de descubrirse ni los bomberos han podido hacer nada para salvar el inmueble.

"Había unos 30 comensales y cuatro o cinco trabajadores. El incendio ha empezado en la parte de arriba y, como es de madera, ha comenzado a arder", ha explicado el propietario, que ha intentado apagar el fuego junto a un trabajador que ha sufrido una pequeña quemadura, sin mayor gravedad. "Creo que ha sido un cortocircuito, porque donde se estaban iniciando las llamas había cables", ha aventurado.

El incendio ha afectado también al coche de un vecino de Cuarte que trabaja cerca y lo había aparcado. José Manuel Zuara es, además, amigo de los propietarios del establecimiento, y asegura que "no daba crédito" a lo que veía cuando a las 14.30 se ha originado el fuego. "He venido con el coche de mi mujer y lo he aparcado aquí hasta que me ha venido a recoger un compañero. Cuando he salido de una reunión he visto el incendio y no daba crédito", cuenta, visiblemente emocionado: "A los pocos que he visto (por los dueños del local), estaban destrozados. Es una pena".

"Se te cae el alma al suelo, porque es un negocio por el que han luchado toda la vida. Lleva mucho trabajo y verlo así...", explica, mientras celebra que "por lo menos, no ha habido desgracias personales".

En el exterior del popular restaurante junto al río Huerva se han citados muchos de los vecinos, que se han acercado a la zona le intentan dar ánimos. El emblemático restaurante tiene 82 años de historia y son ya cuatro las generaciones las que han estado al frente de los fogones en uno de los establecimientos hosteleros y de ocio más consolidados de la capital aragonesa. Aunque este espacio ha ido cambiando mucho a lo largo del tiempo y adaptándose a las nuevas generaciones, actualmente cuenta con una multitud de espacios dedicados para celebrar diferentes eventos, una gran terraza y diferentes zonas en las que se puede cocinar libremente.

El amplio recinto ha sido una referencia en los últimos años para muchos zaragozanos. En total tienen espacio para 600 personas entre todos los recintos, tanto las terrazas como los espacios para los comensales. Los eventos más multitudinarios son en época de bodas, bautizos y comuniones.

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