ZARAGOZEANDO
El supermercado cooperativo de Zaragoza donde los tomates saben a tomate: "Aquí no hace falta mirar las etiquetas"
A Vecinal, que ofrece productos de proximidad y talleres, se encuentra en pleno proceso de profesionalización tras consolidar su proyecto con apoyo voluntario.

Javier Río

Tomates que saben a tomate. Naranjas solo en temporada. Productos a granel, de kilómetro cero. A Vecinal es un supermercado cooperativo nacido en 2018 especializado en facilitar «una alimentación cercana con valores ecológicos, de cercanía, sostenible y asequible al bolsillo». En una sola visita permite hacer la compra básica y además ofrece servicios como una pequeña ludoteca, hacen talleres, charlas y presentaciones. Y ofrecen un lugar para el reposo y la conversación. Poco más se puede pedir para un espacio que ya es una referencia en la calle de Santiago Lapuente, en pleno Barrio Jesús.
El proyecto nació con unos 120 socios y en la actualidad ronda las 500 personas implicadas con la iniciativa. Procedentes de toda la ciudad han permitido consolidad una iniciativa que en buena parte de su trayectoria se ha mantenido gracias al trabajo voluntario. Así lo destaca el socio de la cooperativa y miembro del grupo de comunicación, Miguel Valenzuela.
«Poco a poco hemos logrado tener una plantilla tras superar hitos y dificultades, ahora mismo estamos en un proceso de profesionalización de la cooperativa», narra. La entidad forma parte de la Red de Supermercados Cooperativos de España, que precisamente se fundó en Zaragoza.

A Vecinal se encuentra en la calle Santiago Lapuente de Zaragoza. / Javier Río
En los lineales de A Vecinal, supermercado en el que se puede comprar aunque no se sea socio, se encuentran todo tipo de productos cuidados al detalle. Una gran pizarra informa sobre las frutas y verduras que están de temporada. Se apuesta por el reciclaje y la economía circular. «Tanto las personas socias como las no socias que compran aquí vienen de procedencias muy distintas: hay gente a que le preocupa más tener acceso a una alimentación más saludable, otros lo hacen porque la calidad de los productos que es muy alta, pero también sabemos de personas que valoran la sostenibilidad y los factores ambientales o los que simplemente son gente del barrio que vienen porque les cae bien y confían en nosotros», resume.
En estos años de existencia, cuando están a punto de cumplir diez años, han afrontado una mudanza y ampliado su grama de productos y servicios. El proyecto siempre ha sido sostenible, aunque al principio tuvimos que apoyarnos bastante en subvenciones y programas. En ese sentido, fue muy importante el impulso de la fundación Daniel y Nina Carasso, además de diversos programas estatales y del ayuntamiento orientados al fomento de la agroecología y la sostenibilidad», considera.
La clave está en apostar por proveedores comprometidos y de cercanía. «Que funcione así de bien es un éxito para nosotros, porque nos permite seguir adelante y ofrecer los mejores precios tanto a socios como a clientes externos», resume Valenzuela. En su caso, destaca que lo que le gusta de compra en A Vecinal es la confianza en lo que se muestra en los lineales. «Aquí no tengo que ir mirando las etiquetas para ver de dónde vienen las cosas o qué ingredientes tienen como sucede en un supermercado convencional. Aquí tienes la confianza de que todo cumple con criterios positivos: o es ecológico, o es de cercanía y de temporada, o proviene de empresas con criterios éticos donde se paga un precio justo», afirma.

Algunos de los productos que se muestran en los estantes de A Vecinal. / Javier Río
Uno de los retos en el día a día del supermercado está en garantizar los suministros adecuados. «Intentamos que haya un equilibrio. Tenemos que convivir con la realidad de que la gente necesita poder hacer una cesta de la compra completa. No todos los productos pueden cumplir con todos los criterios estrictos a la vez. Por ejemplo, vendemos cerveza Ambar, que al menos es de cercanía. Tenemos que ser realistas: si quieres tener cerveza en la nevera, no puedes ofrecer solo botellines de cerveza artesana a cuatro euros cada uno. Tratamos de cubrir todos los aspectos del consumo diario», asumen desde la entidad.
En este contexto, el funcionamiento de A Vecinal está basado en la cooperación mutua. «Tenemos un sistema que incentiva la colaboración: si colaboras dos horas al mes con la cooperativa, obtienes un descuento del 15% sobre el precio de los productos. Si eres socio pero prefieres no realizar esa colaboración, tu descuento es del 5%. A nosotros nos conviene mucho este apoyo por parte de los socios para ahorrar en costes de personal y hacer el proyecto más sostenible», señala Valenzuela.
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