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El Rapid, el pequeño y carismático local que ha salvado la noche a media Zaragoza: 37 años de hamburguesas, rapidez y ambiente familiar

Este veterano bar del centro de la capital aragonesa abierto desde 1989, destaca por su rapidez en el servicio y la calidad de sus productos.

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El Rapid es uno de esos bares que cuando vas, ya no se olvidan: no por su ubicación, que pasa casi desapercibida, sino por ese ambiente familiar que convierte a cualquier cliente en alguien de la casa. El establecimiento, ubicado en la Calle de Santa Joaquina de Vedruna, nº30, es uno de los locales más veteranos de Zaragoza.

Este bar diminuto, casi escondido lleva 37 años funcionando con la misma carta, la misma filosofía y la misma forma de entender al cliente: “Viene alguien nuevo y a los dos días es como de la casa, de la familia, resume Carlos, quien hoy gestiona el negocio en solitario tras la jubilación de su socio.

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza / JAVIER RIO / EPA

El motivo detrás del nombre del local

La historia del local arranca el 15 de agosto de 1989 cuando Carlos Marco, de 58 años y Eduardo Cobos, se conocieron trabajando en un bar de aquí al lado y unos meses después decidieron montar un bar juntos. Los dos amigos, buscaban un nombre que transmitiese rapidez. “Hablábamos de términos ingleses de los 80 como Speed, Fast y al final nos convenció El Rapid”, recuerda. El flamante nombre atrajo, sin quererlo, a jóvenes catalanes y valencianos que se encontraban en la Academia General Militar de Zaragoza, ya que creían que el establecimiento era catalán. “Luego se enteraban de que no éramos catalanes y les daba igual. El rollo les iba”, relata entre risas.

El local vivió años frenéticos. Antes de su traslado al parking Norte, los Pilares de los noventa se celebraban en Miguel Servet. El establecimiento abría las puertas con gente abarrotando el local y cerraban "cuando el sol salía a las siete u ocho de la mañana. A veces se quedaban sin género, otras simplemente se marchaban los últimos clientes agotados.

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza / JAVIER RIO / EPA

A día de hoy, el bar sigue siendo pequeño, sin embargo esa limitación se ha convertido en su mayor virtud. “Es lo bueno, que sea pequeño. Así la cosa va rápida también”, detalla Carlos.

La misma oferta gastronómica desde 1989

La carta, inamovible desde 1989, se basa en cuatro principales productos: hamburguesa, perrito, campero y sus variantes. El producto estrella es la hamburguesa del menú rápido, elaborada con ternera del Valle Pirenaica, de kilómetro cero. “El pan lleva toda la vida haciéndolo igual… el género y la calidad es lo que hace especial al producto”, afirma. La oferta es corta, pero suficiente: “Nunca compramos de más. Si nos quedamos sin género, no pasa nada”.

El público es tan variado como fiel: "Desde pequeños hasta gente mayor, de 70 y 80 años". El ambiente, siempre distendido, se contagia entre clientes y trabajadores. La familiaridad, al igual que la rapidez, forman una parte esencial del negocio. Los clientes no esperan más de cinco minutos para recibir su pedido, al gusto y personalizado.

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza

En imágenes | El Rapid, el histórico bar que ha salvado la noche a media Zaragoza / JAVIER RIO / EPA

El local ha sobrevivido a dos crisis

El Rapid también ha sobrevivido a momentos complicados, principalmente con la crisis financiera del 2008. Mientras que, la crisis de la pandemia les obligó a reinventarse. "El género que teníamos lo donamos a los más desfavorecidos". Aún así, la reapertura fue positiva y el local recuperó su actividad gracias a los clientes habituales.

Tras la jubilación de Eduardo hace unos meses, Carlos afronta una nueva etapa. "Lo llevo bien, lo único es que ahora no tengo casi tiempo libre", admite. Además, no descarta incorporar a su hijo para tener una ayuda extra en el local. No obstante, tampoco piensa a largo plazo: “Por ahora no tengo planes de futuro, sino vivir el presente”.

37 años después, El Rapid, sigue siendo ese pequeño bar donde la gente entra a pedirse una hamburguesa y acaba sintiéndose como en casa.

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