Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Zaragoza demuestra una vez más el Orgullo por su diversidad: "Sin nosotros el mundo sería gris e invisible"

La capital aragonesa ha acogido este domingo una multitudinaria manifestación con motivo del Día del Orgullo

Manifestación por el Día del Orgullo en Zaragoza.

Jaime Galindo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Como una perfecta metáfora, la tormenta que amenazaba en romper sobre Zaragoza con fuerza esta tarde se ha despejado, dando paso al arcoíris. Un arcoíris que ha llenado el centro de la ciudad este domingo para defender los derechos del colectivo LGTBIQ+. Para defenderlos, y también para mostrar el orgullo por la L, la G, la T, la B, la I, la Q y todas las letras que hagan falta, pese a los discursos recientes a los que se les queda demasiado grande, desde su visión demasiado pequeña, ese 'plus' en el que caben todos los sentimientos que cualquier persona tiene y tan solo quiere expresar.

Derechos que se consiguieron con sudor, lágrimas y sangre. En Zaragoza, este 28 de junio nadie olvidaba la premisa de que es muy difícil conseguirlos, pero muy fácil perderlos. Y tampoco que sigue habiendo muchos lugares en el mundo, demasiados, donde todavía se persigue a los ciudadanos por su orientación sexual. Personas como Sergei, que llegó desde Rusia hace 12 años, justo después de que el Gobierno de Putin aprobase una ley, en 2013, en la que restringía sobremanera sus derechos.

"En mi país no podía ser gay, ni coger a mi pareja de la mano por la calle. Hace 14 años, más o menos, aún podía tener una bandera, pero ahora ni siquiera le dejan a los niños pintar un arcoíris en el colegio. En la frontera, te requisan todo lo que lleves que tenga un arcoíris, porque no puedes entrar a Rusia con ello. Es como decirle a Dios que no ponga el arcoíris en el cielo", expresa, en un momento en el que señala hacia arriba, antes de proseguir con un mensaje más potente si cabe: "Por eso estoy aquí. Porque Rusia quiere que todo sea gris, y así sería el mundo sin nosotros, gris e invisible".

Los manifestantes portan una gran bandera arcoíris, durante la manifestación de este domingo en Zaragoza.

Los manifestantes portan una gran bandera arcoíris, durante la manifestación de este domingo en Zaragoza. / Jaime Galindo

Porque a Sergei, desde la lejanía, le siguen apenando discursos que llegan desde su hogar, como el de la psicóloga Olga Bukhanovskaya, quien recientemente afirmó que la homosexualidad debería ser tratada como una enfermedad mental. "Somos humanos y amamos como cualquier otro, da igual el sexo. Y eso no debería ser extraño para el mundo", sentencia, ataviado de una bandera que mezcla los colores rusos y la bandera arcoíris.

Sergei ha acudido a la manifestación junto a Joaquín Ruiz, un nicaragüense que lanza un mensaje que, pese a la lejanía de sus dos países de origen, tiene mucho más en común de lo que debería. "Mucha gente frivoliza con este tipo de manifestaciones y dice que ya no hay nada por lo que luchar. Pero hay que seguir haciéndolo, aunque aquí se hayan logrado muchas cosas, porque eso luego hace eco en países como el mío", afirma.

"Involución muy peligrosa"

Aunque todos los presentes coincidían en que no se debe dar por sentado que ningún derecho es eterno. De ahí la lucha de gente como Andrea, que detecta una "involución muy peligrosa en todo el mundo". "Frente a los discursos de la derecha y la extrema derecha, hay que hacer un dique de contención y decirles que estamos aquí. Porque cada día vemos como se duda de nuestros derechos en el Congreso, usándolos como moneda de cambio", sentencia.

Incluso los más jóvenes, como Sara y Daniel, de apenas 14 años, muestran su compromiso. Acompañados de sus madres, Sara defiende que "todo el mundo tiene que poder amar a quien quiera". "El amor es amor", interviene Daniel, que se aleja un segundo para mostrar orgulloso el cartel que él mismo ha pintado y en el que se puede leer eso mismo, antes de concluir con fuerza: "Siempre se nos ha reprimido y ahora, cuando se supone que hay más libertad, todavía hay gente que no lo entiende".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents