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URBANISMO

Los 30 años de la última restauración de la Aljafería: el cuartel militar que se convirtió en parlamento

Las obras de rehabilitación contarán con el asesoramiento de los artífices del último gran cambio del recinto y buscan minimizar el impacto en la actividad turística

Los 30 años de la última restauración de la Aljafería: el cuartel militar que se convirtió en parlamento

Proyecto GAZA

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David Chic

David Chic

Zaragoza

La sede de las Cortes de Aragón va a comenzar, más de 30 años después de su reconversión en sede de la soberanía popular, un nuevo plan de reforma. La inversión aprobada asciende a unos 270.000 euros correspondientes al ejercicio de 2026, mientras que el resto de actuaciones se desarrollarán durante 2027, superando los 300.000 euros previstos en esta primera fase.

Las intervenciones, que se centrarán en áreas emblemáticas como la monumental escalera del palacio y la torre del Trovador, serán el "pistoletazo de salida" (según la presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro) de un proyecto mucho más amplio que incorporará en los próximos ejercicios inversiones millonarias destinadas a climatización, iluminación, paisajismo, renovación de instalaciones y conservación preventiva del monumento.

Rehabilitación de la Aljafería en los años 80 del siglo pasado.

Rehabilitación de la Aljafería en los años 80 del siglo pasado. / Proyecto GAZA

Además, para avanzar en la protección y control del espacio se ha anunciado la creación de una dirección técnica permanente de asesoramiento que contará con la colaboración de los arquitectos Mariano Pemán y Luis Franco, responsables de la histórica rehabilitación de la Aljafería en los años noventa, con el objetivo de garantizar la continuidad y el rigor técnico de todas las actuaciones. En un primer momento se quiere garantizar el desarrollo de los trabajos con el uso turístico del lugar.

Aunque el palacio de la Aljafería tiene su corazón en la época islámica, como todavía atestiguan las yeserías y buena parte de su decoración, adquirió buena parte de su presencia actual en el siglo XIX cuando quedó marcado y atravesado por su etapa como cuartel militar. Es más, en el año 1862 dejó de depender de Patrimonio Real para convertirse en parte del Ministerio de la Guerra.

Así, su conversión definitiva en cuartel militar desató una agresiva reestructuración interior que dañó severamente los vestigios históricos de la época musulmana. En el exterior, el recinto sufrió una notable metamorfosis: se remodeló la fachada principal y se levantaron cuatro torreones neogóticos en las esquinas de los cuarteles de Santa Isabel y del Príncipe, de los cuales solo dos sobreviven hoy en día.

Obras en el palacio de las Cortes de Aragón en el año 1993.

Obras en el palacio de las Cortes de Aragón en el año 1993. / Proyecto GAZA

Ante el evidente deterioro y el peligro que corría la integridad del palacio, la reacción institucional no se hizo esperar. En abril de 1866 se constituyó la Comisión de Monumentos de Zaragoza, un organismo que tomó la decisión de trasladar de urgencia los restos artísticos más vulnerables al Museo de Zaragoza y al Museo Arqueológico Nacional de Madrid para garantizar su salvación. Dos de aquellos arcos se exponen ahora tras una cesión del centro artístico madrileño.

La guerra civil pasó en estas condiciones y el abandono se hizo patente en los primeros años del franquismo cuando el recinto ya había sido declarado monumento de interés histórico artístico. En los años cincuenta comenzaron las primeras obras serias de rehabilitación bajo la dirección del arquitecto Francisco Íñiguez Almech y, tras su fallecimiento, continuaron bajo la supervisión de Ángel Peropadre Muniesa, logrando rescatar y devolver el esplendor al dañado edificio.

La última gran restauración del palacio de la Alfajería en 1994.

La última gran restauración del palacio de la Alfajería en 1994. / Proyecto GAZA

Con todo, fue en el marco de la operación cuarteles de los años ochenta cuando el Ayuntamiento de Zaragoza adquirió el castillo y sus terrenos circundantes a las Fuerzas Armadas, comprometiéndose formalmente a su restauración total y a la creación de un parque público para el disfrute de los ciudadanos. Además, en 1983 se tomó la histórica decisión de instalar allí el parlamento autonómico aragonés, obra que asumieron los arquitectos Luis Franco Lahoz y Mariano Pemán Gavín asumieron la dirección del proyecto en 1985.

Debido a las crecientes necesidades de la institución, entre 1993 y 1995 se ejecutaron obras de ampliación en el sector noroccidental del palacio y paralelamente, el 29 de abril de 1994, el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó la cesión definitiva en pleno dominio del edificio y su entorno en favor de las Cortes de Aragón, consolidando su uso político y cultural. Desde ese momento, pese a la elevada presión turística de los últimos años, nunca se habían emprendido obras de mejora significativas.

Ahora, entre las actuaciones previstas figuran la intervención integral en la escalera de los Reyes Católicos, la rehabilitación exterior e interior de la torre del Trovador, la restauración de yeserías ornamentales, la recuperación de carpinterías de madera, la reurbanización e intervención parcial para impermeabilización del patio de las Cortes y la reforma integral de los aseos de uso público. Todas ellas responden a necesidades de conservación, seguridad y uso público identificadas por los servicios técnicos.

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