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En esto sí hay consenso: la DGA se une al ministerio y rechaza la protección de la estación del Portillo ante la petición vecinal

Los vecinos anuncian que no van a rendirse para evitar el derribo de un edificio que piden que se reconvierta en un equipamiento para el barrio

Las máquinas trabajando en demoler la rampa de acceso a la estación, hace algunas semanas.

Las máquinas trabajando en demoler la rampa de acceso a la estación, hace algunas semanas. / LAURA TRIVES

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

El Gobierno de Aragón se adhiere a la resolución del Ministerio de Cultura y va a evitar realizar ningún trámite encaminado a la protección o catalogación de la antigua estación del Portillo, en Zaragoza. Así lo habían pedido desde la asociación de vecinos Joaquín Costa-El Carmen para evitar el derribo del edificio en el marco de las obras de reurbanización de todo ese entorno, pero parece que ninguna administración está por la labor de evitar la desaparición de un edificio que lleva décadas formando parte del paisaje y el alma de la capital aragonesa.

Los vecinos anuncian ya que no se van a rendir y desde la asociación Joaquín Costa informan a este diario de que presentarán un recurso de alzada contra la resolución, que firma el director general de Cultura y Patrimonio Cultural, Pedro Olloqui.

El Gobierno de Aragón se escuda en que el edificio es propiedad de Adif, una entidad estatal, y que por tanto es el Estado quien debe decidir sobre la protección del edificio. «El ministerio ya manifestó que no reúne valores para ser declarado Bien de Interés Cultural. No obstante, puede dirigir su solicitud al Ministerio de Cultura por ser la administración competente para analizar la posible protección de la estación», reza el documento.

Vista aérea de la estación del Portillo a pleno rendimiento.

Vista aérea de la estación del Portillo a pleno rendimiento. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

Sin embargo, el ministerio ya se pronunció ante una propuesta similar el pasado mes de marzo realizada por el Rolde de Estudios Aragoneses. Ambas instituciones parecen por tanto haber confluido y ni el Gobierno de Aragón ni el Gobierno de España parecen interesados en evitar la desaparición de un edificio que los vecinos piden que se destine a algún tipo de equipamiento para el barrio.

Un derribo que no apremia

El derribo de la estación del Portillo, no obstante, no es necesario para que se ejecute el proyecto de reurbanización de esta manzana que está ya en marcha, a diferencia de lo que ocurría con la oficina de Correos, cuya protección también se solicitó y que también se denegó. La sede postal está siendo ya despedazada, puesto que su desaparición es necesaria para la ampliación de la avenida Anselmo Clavé tal y como consta en el proyecto de ejecución de las obras.

Sin embargo, esto no pasa con la estación del Portillo. Es más, los anexos del propio Portillo contemplan la necesidad de que la antigua estación conviva con las obras y con la parcela, ya que dentro sigue funcionando el centro de control de tráfico. Será entre 2028 y 2029, con el parque ya esté terminado y las obras de reurbanización acabadas, cuando se proceda al traslado de estas dependencias a la estación Delicias y ya entonces se procederá a la demolición del Portillo.

Imagen panorámica de la estación en 1974, recién inaugurada.

Imagen panorámica de la estación en 1974, recién inaugurada. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

La vieja estación, esa que dio cobijo a tantas bienvenidas y despedidas, podría perfectamente integrarse en el parque que se que plantea en la antigua playa de vías y que ya se está construyendo. Los vecinos denuncian con incredulidad la connivencia entre las distintas administraciones para hacer desaparecer la que es la única de las viejas estaciones de Zaragoza que no cuenta con algún grado de protección. Así pasa con la antigua estación de Utrillas, con la del Norte y con la vieja de Delicias.

Los vecinos alegan, por tanto, que si se protegió en el pasado estos otros edificios, con una arquitectura propia de su época, debería protegerse este otro inmueble que llegó a recibir el premio Ricardo Magdalena de Arquitectura cuando se concibió en los años 70. Además de que su derribo no es necesario para ejecutar el proyecto, la asociación Joaquín Costa insiste también en la necesidad de equipamientos del barrio.

Es más, la propia pastilla del Portillo prevé la creación de un solar que se destinará a equipamientos, unas instalaciones que tendrán que construirse desde cero si es que algún día se construyen. Y mientras se deja libre esa parcela para levantar un edificio, se tirará otro que podría reconvertirse para cumplir con ese mismo objetivo. «Es una locura, es incomprensible», lamentan desde la entidad, que destaca además la importancia del Portillo en el desarrollo de la Zaragoza moderna y en la conversión de la capital aragonesa en un nodo logístico de primer orden.

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