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Así es el pequeño y escondido barrio de inspiración inglesa de Zaragoza: chalés con jardín a 10 minutos del Casco Histórico

La estética original de las viviendas unifamiliares, construidas por una compañía británica, se ha visto alterada por posteriores edificaciones y normativas urbanísticas

Así es el pequeño barrio de inspiración inglesa escondido en un rincón de Las Fuentes

Miguel Ángel Gracia

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Son apenas cuatro calles y pese a que serán desconocidas para una gran parte de los zaragozanos, son una de las zonas más cómodas para vivir en la capital aragonesa. Y es que gustos aparte, este rincón del distrito de Las Fuentes reúne alguna de las condiciones más buscadas: calles silenciosas y pacificadas con árboles, servicios cerca, comercio en las proximidades y viviendas unifamiliares con jardín en algunos casos. Y todo ello a 10 minutos andando de la plaza San Miguel.

Así, a pesar de la fama que tienen otras zonas que pudieran reunir estas mismas características en Zaragoza, como Ciudad Jardín, Ruiseñores, o las zonas antiguas del Barrio Jesús, Valdefierro y Miralbueno, este rinconcito de Las Fuentes se encuentra justo al lado del Casco Histórico de la ciudad. Y es que más allá de su encanto, el origen de este barrio en pequeñito, recorrido por las calles Rusiñol, Figueras, Hogar Obrero, Eduardo Rosales, Pintor Zuloaga y Villa de Chiprana, guarda una curiosa historia.

Jesús Ibáñez nació en 1945 en la calle Rusiñol. Pocas personas conocen tanto sobre el pasado de este lugar. En su casa guarda documentación y las actas originales que recogen la fundación de un barrio que se construyó en mitad de lo que por aquel entonces eran campos. Allí cerca solo estaba el Matadero Municipal. "Fue en los años 20 del siglo pasado cuando se formó una asociación de obreros y trabajadores, muchos de ellos carteros, para construir vivienda para ellos en esta zona, una especie de cooperativa de vivienda según entendemos hoy", explica.

Las calles de este barrio están pacificadas y cuentan con arbolado.

Las calles de este barrio están pacificadas y cuentan con arbolado. / Miguel Angel Gracia

Así nació entonces la asociación del Hogar Obrero, una entidad que da nombre todavía hoy a una de las calles de este barrio que se encargó construir a una compañía británica. Es por esto, desvela Ibáñez, que la estética de las casas originales que se conservan guardan un parecido con las típicas viviendas unifamiliares adosadas que copan el paisaje urbano en el Reino Unido, aunque paseando uno tiene más la sensación de estar en un pueblo de la ribera aragonesa que en Coventry, esa es la realidad.

Hoy en día esta estética permanece pero no resulta muy evidente. A finales de los años 20, con la crisis que trajo el crack del 29, la constructora británica quebró y dejó el barrio a mitad, dejando solares sin construir que se edificaron más adelante rompiendo así con la uniformidad estética de la zona. Ya durante el franquismo, con el desarrollismo, se alteraron las normas urbanísticas para permitir edificios más altos y entonces se levantaron bloques de hasta cuatro alturas que acabaron por desmontar la homogeneidad de estas coquetas calles.

En la zona se vende un chalé adosado por medio millón de euros

Según explica Ibáñez, a lo largo de todo ese tiempo las calles de este barrio eran gestionadas por la propia asociación que él acabó presidiendo. Es decir, eran de uso público pero de titularidad privada, por lo que la comunidad de propietarios debía encargarse de sufragar el mantenimiento del pavimento, las tuberías y el mobiliario, lo que acabó generando tensiones entre los vecinos de la zona, alguno de los cuales pretendieron cerrar las calles al resto de la ciudad.

Fue en los 80, con la llegada de la democracia y los alcaldes "socialistas", recuerda Ibáñez, cuando volvió a cambiarse el PGOU para topar la altura máxima de las viviendas para respetar la estética original y proteger así el carácter patrimonial de este pequeño rincón de Las Fuentes. Un poco más tarde, en los 90, con Ibáñez al frente de la asociación, se celebró una consulta popular que acabó aprobando la cesión de los viales al consistorio, algo que no era la primera vez que se intentaba. Entonces, el ayuntamiento se hizo cargo de renovar el saneaminento y el pavimento de las calles.

3.100 euros el metro cuadrado

También en los años 90 se abrieron las calles Pintor Zuloaga y Monasterio de Nuestra Señora del Pueyo, lo que acabó por conectar la trama urbana de Las Fuentes con la del resto de la ciudad, anexionándose así este antiguo barrio de casitas inglesas nacido hace ahora cien años y donde, por cierto, resulta muy complicado encontrar un hogar en el que vivir dado lo pequeño del lugar.

Un paseo lo constata. Apenas un solar cuenta con un cartel que informa de su venta, pero a pie de calle parece que no hay nada más disponible. Si se consultan los portales inmobiliarios se encuentra algo más. Un chalé de 160 metros cuadrados, patio trasero y cuatro habitaciones cuesta casi medio millón de euros en esta zona, es decir, 3.100 euros el metro cuadrado, un precio muy superior al coste medio del metro cuadrado en Zaragoza. Si se busca algo más humilde también hay, pero solo una opción más. Un piso de dos habitaciones y 65 metros cuadrados cuesta en la zona 135.000 euros, mucho más asequible. "A mí más de una vez me han mandado una carta ofreciéndome comprar mi casa. Pero yo no me muevo de aquí", dice Jesús Ibáñez.

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