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La Romareda cumple dos años en obras con la meta de estar acabada en 14 meses

Fue el 8 de julio de 2024 cuando las máquinas llegaron hasta el entorno del campo de fútbol para comenzar con los primeros derribos

Estado de las obras de La Romareda. Viernes 3 de julio

PABLO IBÁÑEZ

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Era 8 de julio de 2024. Había pasado un año y medio desde que el entonces alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, había anunciado en el debate del estado de la ciudad del 8 de noviembre de 2022 que ponía en marcha la operación Romareda. No iba a costar ni un euro al erario público, anunció. Meses antes de aquel fallido vaticinio, el consistorio había acogido largos y tediosos debates sobre cuál era la ubicación ideal del nuevo estadio. Se determinó que la mejor era la localización actual. Y después, ya con Natalia Chueca al mando de la ciudad, se constituyó una sociedad mixta entre el ayuntamiento, la DGA y el Real Zaragoza para darle forma a un plan que implicaba que, finalmente, las administraciones públicas sí que iban a tener que aflojar algún que otro millón. 

Sea como fuere, así se llegó a un 8 de julio de 2024. Ah, un día antes, Bunbury cantó para despedirse de la vieja Romareda. 24 horas después llegaron los albañiles y aquel mismo día comenzaron las obras de un nuevo campo de fútbol que cada vez cuesta menos imaginarse. Así, a punto de cumplirse dos años desde el inicio de las obras de La Romareda, la construcción del nuevo estadio no ha encontrado todavía inconvenientes. Tiene que compartir protagonismo con otras tantas zanjas abiertas, pero es el proyecto del mandato. Y encima los trabajos van en plazo, poco más se puede pedir.

Según explican fuentes de la sociedad Nueva Romareda, en la actualidad están ya «prácticamente terminados los trabajos bajo cota cero». Es decir, que los sótanos están concluidos y lo que falta ahora es construir hacia arriba. La estructura del Gol Sur sigue completando su graderío con piezas prefabricadas que van dando forma a los escalones. Y en el Gol Norte y la Tribuna Este se llega ya al segundo piso de altura.

Aspecto general de la obra en La Romareda, este pasado viernes.

Aspecto general de la obra en La Romareda, este pasado viernes. / PABLO IBÁÑEZ

En los últimos días, además, ha comenzado a desaparecer uno de los elementos que más han llamado la atención de la obra últimamente: una gigantesca montaña de tierra, visible desde fuera del vallado. Todo ese material que se almacenaba en el centro del futuro terreno de juego ha servido para rellenar el trasdós, nombre que se le da al hueco que queda entre los muros del sótano y el terreno que lo rodea. Lo siguiente será comenzar a quitar los puntales de los sótanos, lo que permitirá, ya hacia el final del verano, comenzar con los trabajos de albañilería y montaje de instalaciones en las plantas que quedan por debajo del nivel del suelo.

Avance por zonas

En la superficie, la risa va por barrios, o por gradas, mejor dicho. En el Gol Sur ya están totalmente retiradas las cimbras, que son los sistemas de soporte temporal que sostienen el hormigón fresco hasta que se endurece y adquiere la resistencia necesaria. En esta parte del estadio ya se han colocado las vigas portagradas en la parte baja y ha comenzado su instalación en la parte alta.

En frente, en la Tribuna Este y la esquina que queda más cercana a la entrada del Parque Grande, se trabaja al mismo tiempo tanto en la parte que da al terreno de juego como en el edificio que albergará los usos comerciales, una construcción exenta pero que quedará dentro de la fachada del estadio.

En el Gol Norte se está avanzando con la estructura aporticada que tan bien se ve en el Gol Sur.  También se adelanta con los trabajos de la fachada norte en la calle Luis Bermejo mientras que en algunos puntos comienzan a vislumbrarse los futuros voladizos del estadio. En la actualidad son unas 200 personas las que trabajan en la obra.

Aspecto actual del Gol Norte.

Aspecto actual del Gol Norte. / PABLO IBÁÑEZ

La Tribuna Oeste, la que alberga el palco de presidencia y las zonas nobles del estadio, es la que todavía no ha comenzado a crecer en altura. No obstante, informan desde el seno de la sociedad Nueva Romareda, se está avanzando «a buen ritmo» y ya se han finalizado los sótanos del nivel -2 y se están terminando los del nivel -1. Al mismo tiempo se avanza con el túnel que dará acceso al aparcamiento subterráneo de los jugadores y los autobuses, situado debajo del Gol Sur. A este parquin se accederá desde la calle Juan II de Aragón.

Si se cumplen los plazos establecidos, por esa rampa entrarán los jugadores del Real Zaragoza en tan solo un año y dos meses para estrenar la temporada 27/28 ya en su nueva casa, el estadio Ibercaja Romareda, habiendo dejado atrás el Ibercaja estadio. Y es que según confirman desde el ayuntamiento y afirmó la alcaldesa, Natalia Chueca, en una reciente entrevista con este diario, la previsión sigue siendo poder tener el estadio listo a lo largo del verano que viene. Un reto que hoy parece complicado de imaginar pero que aseguran que es posible.

173 millones

De no serlo, no pasará nada porque habrán pasado las elecciones, el estadio modular seguirá sirviendo como residencia alternativa y todavía quedarán tres años para el Mundial de 2030, la cita que propició la premura para todo en un proyecto para el que se tuvo mucha prisa y que ahora va sobrado de tiempo.

Lejos quedan los tiempos en los que los zaragozanos eran incrédulos sobre la construcción de un nuevo campo de fútbol, aunque lo que hoy en día sigue sin ser creíble es el coste final del estadio y no por nada sino porque se desconocen las cifras concretas, que no los números gruesos. Unos 173 millones de inversión prevista contabilizó la Cámara de Cuentas, incluyendo eso sí gastos que se salen de lo que es el propio proyecto de construcción del nuevo estadio. En un año lo que hoy es una obra plagada de grúas será el campo de fútbol de Zaragoza.

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