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Un equipo médico de Zaragoza hace historia en Etiopía: "El objetivo es que vean las técnicas y sepan aplicarlas"

Ha realizado la primera prostatectomía radical laparoscópica del territorio africano. Su labor también incluye la formación de los sanitarios locales

Un momento de la intervención realizada.

Un momento de la intervención realizada. / Servicio Especial

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Zaragoza

La noticia llegó desde un quirófano de Addis Abeba, la capital de Etiopía. Allí, un grupo de urólogos zaragozanos realizó hace unas semanas la primera prostatectomía radical laparoscópica de la historia del país africano, una intervención mínimamente invasiva utilizada para tratar el cáncer de próstata y que en España forma parte de la práctica habitual de muchos hospitales.

Detrás de ese hito médico se encuentra la oenegé sanitaria zaragozana Phileos, que durante una semana ha desarrollado una misión humanitaria en Etiopía. Cirujanos, médicos de familia, ginecólogos y urólogos han combinado la atención directa a pacientes con la formación de profesionales locales en un país donde el acceso a la sanidad sigue siendo una carrera de obstáculos para miles de personas.

«Hemos realizado la primera prostatectomía radical laparoscópica en la historia del país, y la ha hecho un grupo de Zaragoza», explica Ramón Sousa, especialista en cirugía general. Ha estado acompañado por los urólogos José Ignacio Hijazo, Victoria Capapé y Aida Montero. Francisca Luisa Sousa (digestivo), Ángel Jimeno (médico de familia), Antonio Guemes (cirugía general), Cristina Torrijo (ginecología), Mariano González y Alfredo de la Fuente, ambos de gestión y logistica, han completado la expedición.

Los médicos zaragozanos han dejado material en la clínica.

Los médicos zaragozanos han dejado material en la clínica. / Servicio Especial

La operación es una pequeña parte de un proyecto mucho más amplio. El equipo trabaja junto a las Hermanas de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta, que gestionan una gran clínica en Addis Abeba dedicada a atender a personas sin recursos, muchas de ellas sin hogar.

«Trabajan en una casa que hace las labores de clínica. Tiene un servicio de urgencias que atiende a pacientes que acuden de la calle, y las hermanas atienden habitualmente a gente que no tiene ningún tipo de recurso», relata Sousa.

La situación que encuentran allí dista mucho de la realidad española. Etiopía carece de una cobertura sanitaria pública y cada prueba diagnóstica, medicamento o material debe ser abonado: «Un paciente que tiene algo no se puede tratar porque tiene que pagar todo. Son las hermanas las que intentan cubrir esas carencias», resume.

La clínica alberga además a unas 500 personas ingresadas de forma permanente, distribuidas en diferentes pabellones para hombres, mujeres, pacientes con tuberculosis, enfermos psiquiátricos y madres con niños. «Se trata de ayudarles a atender estos pacientes, identificar problemas e intentar traerles una solución que no puedan cubrir ellas», explica.

Mucho más que operar

La filosofía de Phileos pasa por dejar una huella duradera. Por eso una parte importante de la misión se centra en la formación de los profesionales locales.

Los médicos zaragozanos también han trabajado en el Hospital San Paul, el mayor centro sanitario del país, con 2.000 camas, donde especialistas de distintos hospitales etíopes han podido observar y aprender técnicas quirúrgicas que hasta la fecha no se han desarrollado en el país. «Para estos médicos supone la posibilidad de aprender cirugías que no hacen y para las que carecen de formación», señala Sousa.

Además de las intervenciones urológicas, el equipo ha impartido cursos de cirugía y tratamiento de heridas, control de hemorragias, ecografía básica y electrocardiografía, dejando incluso equipamiento médico para que pueda seguir utilizándose una vez concluida la misión.

Imagen de la expedición zaragozana que ha estado en Etiopía.

Imagen de la expedición zaragozana que ha estado en Etiopía. / Servicio Especial

«El objetivo es que vean la técnica, hacerla con ellosy las puedan aplicar. No es lo mismo leer o ver un vídeo que la cirugía en directo y afrontar problemas reales y cómo se solucionan las dificultades que van surgiendo», afirma.

Los voluntarios continúan viajando en sus días de descanso. Lo hacen sabiendo que al otro lado les esperan pacientes que apenas tienen nada. «Es una población superagradecida a cualquier cosa que haces. Nos reciben con una sonrisa, con una alegría, son muy agradecidos. Es muy reconfortante, porque ves que puedes ayudar y que agradecen mucho la ayuda que se les da, por pequeña que sea», termina Sousa.

Aragón no dispone de permisos específicos de cooperación sanitaria

La expedición duró una semana (regresaron el 21 de junio). No porque falte trabajo, sino porque sus integrantes deben compatibilizar la cooperación con sus obligaciones profesionales en España. Todos los miembros de Phileos participan de forma voluntaria. Pagan sus desplazamientos y manutención y emplean sus días libres para viajar hasta el país africano. «Nuestra oenegé está constituida por voluntarios. Cada uno viene con sus vacaciones, nos pagamos viaje y manutención», explica Sousa.

La organización se financia mediante donaciones, ayudas puntuales y actividades solidarias. «El 100% de lo que tiene nuestra asociación es exclusivamente para atender pacientes», asegura.

Precisamente esa realidad ha llevado a la entidad a reclamar desde hace años la creación en Aragón de permisos específicos para cooperación internacional sanitaria, similares a los que ya existen en otras comunidades autónomas.

Según explica, Andalucía, Madrid o Valencia reconocen este tipo de misiones mediante permisos específicos, mientras que en Aragón no: «Hemos hecho varios intentos con las consejerías para que algo que ya existe en otras comunidades desde hace muchos años también se establezca en nuestra comunidad. De momento no ha habido voluntad política para llevarla adelante».

Para el médico zaragozano, se trata de una reivindicación que va más allá del beneficio personal de los cooperantes. Considera que supondría un reconocimiento institucional a una labor que permite exportar conocimiento, reforzar sistemas sanitarios vulnerables y salvar vidas en algunos de los lugares más desfavorecidos del planeta.

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