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ALTAS TEMPERATURAS

Afrontar la ola de calor con obras y sin aire acondicionado en las viejas viviendas sindicales de Zaragoza: "Me preocupa la salud de mi madre, ya hemos tenido que ir a urgencias"

Los residentes de tres bloques del conjunto Aloy Salas de Zaragoza sufren temperaturas superiores a 30 grados sin aire acondicionado debido a las obra de eficiencia energética en curso

Afrontar la ola de calor con obras y sin aire acondicionado: "Me preocupa la salud de mi madre, ya hemos tenido que ir a urgencias"

Laura Trives

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David Chic

David Chic

Zaragoza

"Aguantando". Esa es la única forma de afrontar la nueva ola de calor en Zaragoza que se extenderá durante toda la semana. Y también para afrontar las temperaturas anormalmente altas que se esperan durante todo el verano. Una situación que están viviendo de forma especialmente intensa los vecinos de tres bloques del conjunto Aloy Salas debido a las obras de mejora energética que se han emprendido en el conjunto y que les han dejado sin aire acondicionado por la planificación de los trabajos. "Es la segunda ola de calor que soportamos en estas condiciones. Dentro de casa hemos superado los 30 grados e incluso hemos llegado a los 33", advierte el residente Carlos Baleriola.

Vecino de toda la vida de la calle Taboada, lamenta que tienen que hacer frente a la situación sin aparatos de refrigeración debido a la falta de rapidez de los trabajos de la empresa adjudicataria, la misma que se encarga de recubrir la fachada con placas aislantes que eviten las variaciones térmicas. Los aparatos fueron retirados hace dos meses y todavía no sabe cuándo podrán volver a colocarse ni en qué espacios podrán hacerlo, pues todos los balcones han cambiado de fisonomía. "Lo que más me preocupa es la salud de mi madre, de 90 años", afirma.

Por el momento en su piso en la segunda planta se las apañan con uno de esos ventiladores que son "como una rueda de coche" y dice que la situación se repite en el resto de los bloques que están involucrados en las obras de mejora. "La pasada ola de calor ya tuvimos que ir a urgencias", señala con el temor de que la situación se repita.

En su opinión, la situación que están viviendo supone un riesgo evidente para la salud que creían tener controlado. "Estos edificios son antiguos y, al estar sin aire, no están preparados para afrontar estas temperaturas. Siempre hemos vivido aquí con todas las comodidades, pero ahora estamos desprotegidos", manifiesta.

Termostato en el que se muestran las grandes temperaturas que se alcanzan en la vivienda de la calle Taboada de Zaragoza.

Termostato en el que se muestran las grandes temperaturas que se alcanzan en la vivienda de la calle Taboada de Zaragoza. / Laura Trives

Por otro lado denuncian que la nueva configuración de las fachadas hace que las nuevas cristaleras con las que se está abordando el cerramiento de los balcones acumulen el calor sin que puedan ser cubiertas con toldos y otros elementos. "Estamos teniendo dentro de casa temperaturas de más de 30 grados durante todo el día", señala ante la paradoja de que el sufrimiento térmico se esté produciendo por unas obras destinadas a mejorar la situación ambiental dentro de los hogares.

De la misma opinión es Beatriz Arbonés, vecina de la misma calle. "Esta semana se prevén temperaturas de entre 42 y 44 grados, y nos estamos muriendo de calor. Nos metieron las máquinas del aire acondicionado dentro de las viviendas cuando perfectamente podrían haberlas dejado en el hueco exterior y ahora necesitamos que restituyan el servicio ya. En este bloque viven muchas personas mayores, entre las que me incluyo, y hay días en los que no puedo ni respirar", asegura.

En su opinión, la propia reforma les hará perder comodidades, algo con lo que no coinciden otros residentes. "Compré este piso en el año 2000 porque quería un balcón abierto, pero ahora nos lo han cerrado de forma obligatoria y no me gusta nada cómo ha quedado: no sabemos si la reforma es integral o no, pero la vivienda parece una pecera donde las cosas se quedan acartonadas por la humedad y el calor atrapado", incide Arbonés.

La situación es compleja, pues el desarrollo de los trabajos sigue el ritmo previsto, aunque no se esté solucionando el problema de haber dejado sin aire a buena parte de los residentes. Así lo aseguran desde el colectivo vecinal Bruil-Aloy Sala-Tenerías, que han recabado información sobre la situación con resultados contradictorios. "Lo que hemos trasladado a la empresa adjudicataria es que tienen que terminar rápido las obras y que tengan en cuenta la realidad de los calores tan grandes que estamos viviendo", señala el secretario de la entidad, Santos Gil.

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