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Desalojado y declarado en ruina un edificio en el corazón de La Magdalena: "Hemos escuchado un crujido y hemos salido corriendo"

En el inmueble, situado en el número 38 de la calle Arcadas, vivían 15 personas, de las que cinco eran menores de edad

Desalojado un edificio okupado en el centro de Zaragoza por un hundimiento

Josema Molina

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

"Yo estaba durmiendo y mi mujer ha escuchado unos crujidos y se ha puesto a gritar", explicaba este jueves por la tarde Ángel Jiménez, uno de los vecinos que han sido desalojados de su casa en el zaragozano barrio de La Magdalena después de que se haya venido abajo parte del forjado del inmueble, provocando el hundimiento de parte de un segundo piso sobre el primero, y este a su vez sobre el bajo. No se han producido heridos pero, según ha informado fuentes de Urbanismo, el bloque tendrá que ser derribado, ya que los servicios de inspección han dictaminado que se encuentra en estado de ruina inminente.

En total, 15 personas vivían en este edificio, situado en el número 38 de la calle Arcadas, casi ya en la plaza de San Agustín. Del total, cinco eran menores, tres de ellos de muy corta edad. Según ha explicado la concejala de Políticas Sociales, Marian Orós, a todas las familias se les ha ofrecido una alternativa habitacional temporal tras el desalojo, pero todos han comunicado que pasarían la noche con familiares. Lo que no sabían entonces es que se iban a quedar sin poder volver a vivir a sus casas, aunque lo previsible es que sí que puedan acceder acompañados por bomberos y Policía Local para coger algunas pertenencias, si es que se puede.

Por la tarde, tras el desalojo, las caras lo decían todo. Los adultos acumulaban y ordenaban lo que habían conseguido sacar de sus viviendas y algunos se lo llevaban ya en furgonetas para poder almacenar sus enseres. Mientras, los niños pasaban el rato jugando entre ellos, pero el ambiente seguía alterado por el susto. Según ha explicado Orós, cuando se han producido los derrumbes, no quedaba nadie dentro del bloque. Todos habían salido ya alertados por los crujidos.

Han sido los agentes de la Policía Local los primeros en llegar hasta el lugar. Eran entonces las 17.00 horas y después han llegado los Bomberos. Entonces han revisado que no quedara nadie dentro y han precintado el edificio para evitar que nadie accediera. Ayudados por drones, han sido después los técnicos del servicio de Inspección Urbanística quienes han constatado el mal estado del edificio y, posteriormente, su ruina inminente. "La situación es crítica, es compleja", ha declarado Orós cuando todavía no se conocía el resultado informe de los funcionarios de Urbanismo, si bien un solo vistazo dentro del edificio servía para saber cuál iba a ser el desenlace: otro edificio del Casco Histórico derribado.

Por si acaso, hasta el lugar se había desplazado también una empresa de construcciones por si hubiera habido que tomar alguna medida de seguridad preventiva, como un apuntalamiento. Ninguno de los dos bloques aledaños parecen haber sufrido daños estructurales, por lo que los males se centran en el número 38 de la calle. Este viernes, según ha informado la concejala de Políticas Sociales, los trabajadores del centro municipal Servicios Sociales atenderán a aquellas familias que lo requieran para atender sus necesidades.

"No ha habido ninguna víctima mortal ni ningún herido y eso es lo más importante", ha explicado Orós. "Ha habido un crujido fuerte y las familias han decidido salir. Cuando ya se ha derrumbado no había ninguna persona en el interior", ha detallado la responsable del Gobierno municipal. "Lo que es importante ahora es que mañana por la mañana (por el viernes), aquellos que quieran y que lo necesiten, pueden acudir a los servicios sociales de La Magdalena, que es el que es su centro municipal, para calibrar las necesidades que puedan tener y las manos que les podamos echar", ha detallado Orós.

Plan extraordinario de inspecciones

Con respecto a la situación residencial de los habitantes del inmueble, según han explicado fuentes municipales, "hay una mezcla de situaciones: uno declara ser dueño, otros han manifestado estar de alquiler, y alguno en situación no definida". "Será mañana, con la atención personalizada en los servicios sociales, cuando se podrá dilucidar la realidad de cada una de las unidades familiares", han insistido.

Este derrumbe se ha producido después de varios meses en el que los sustos parecían haber cesado después de un tiempo en el que varios edificios del Casco Histórico, sobre todo en la zona de Zamoray-Pignatelli, motivo por el cual se inició un plan extraordinario de inspecciones que, según ha anunciado ya el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, se extenderá a otros barrios y áreas de la ciudad, como en El Tubo, donde también ha habido algún incidente provocado por la falta de mantenimiento de los edificios.

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