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El recorte en las líneas de bus de Zaragoza en verano mitiga las afecciones provocadas por el calor

Al haber menos vehículos en circulación, los buses que se estropean debido a las altas temperaturas pueden ser sustituidos por los que se guardan en la campa de Avanza

50 autobuses averiados y esperas de más de 30 minutos en las paradas durante la primera ola de calor.

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

En apenas tres semanas de verano Zaragoza está viviendo su segunda ola de calor, un episodio que está resultando agotador pero que no está teniendo las mismas consecuencias en la red de transporte público que el que se dio en junio. Entonces, hasta 125 conductores de Avanza se quedaron sin vehículo debido a averías provocadas por las altas temperaturas, lo que provocó esperas en las marquesinas de más de media hora. En esta ocasión, sin embargo, esa problemática no se está dando.

El motivo es simple y, al mismo tiempo, algo desalentador. Y es que no está habiendo las mismas afecciones no porque los autobuses no se estén estropeando sino porque hay una gran disponibilidad de vehículos para sustituir a los que se averían ya que en verano se recorta el servicio y, por tanto, hay menos buses en circulación y más en la campa, por lo que estos vehículos que no se usan pueden servir de repuesto cuando hay que retirar otro de la circulación.

USUARIOS DEL BUS URBANO AUTOBUS AVANZA, PLAZA DE ESPAÑA

Usuarios accediendo a un autobús urbano, este verano en Zaragoza. / EPA

Así lo reconocen desde Avanza, si bien la concesionaria insiste en que se están tomando todas las precauciones para evitar las incidencias generadas por el calor en los vehículos, aunque estas son evitables solo hasta cierto punto puesto que cuando los termómetros alcanzan ciertas temperaturas, los sistemas de los vehículos sufren por pura física. Es decir, que se siguen estropeando pero que no se nota en el servicio porque hay más buses libres con los que reponer los que están dañados.

Desde el servicio de mantenimiento de Avanza explican que, al igual que en junio, este calor tan extremo sigue impactando mucho en los vehículos, "especialmente en la climatización y los sistemas neumáticos". "Se están sacando bien los servicios gracias, en parte, a tener mayor disponibilidad de flota. En taller continúan con su plan de acción centrado en la revisión de los sistemas que más sufren", explican fuentes de la compañía, que explican que el problema del calor es cuando llega en meses como mayo, junio o septiembre, con el servicio operando al 100%, motivo por el que no hay tantos buses de repuesto para sustituir a los que se estropean.

Petición vecinal

Este año, según informó el consistorio, el recorte del servicio en los meses de verano ha sido de entre el 14% y el 17% según el día (laborables, sábados o festivo). "Hay que tener en cuenta que ya en julio, según los datos de ocupación de años anteriores, la demanda real de viajeros cae entre un 14 y un 20%. Es decir: la dotación de autobuses en la calle será proporcionalmente superior al descenso real del número de usuarios", justificó el ayuntamiento.

Sin embargo, entidades como la Federación de Barrios han hecho un llamamiento este año a replantear estos recortes en el servicio que se han dado desde siempre durante los meses de estío debido a un descenso de la oferta. Sin embargo, argumentaron desde la FABZ, Zaragoza lleva años registrando veranos cada vez más extremos, con olas de calor y temperaturas que dificultan la movilidad, "especialmente para las personas mayores, la infancia, quienes padecen problemas de salud y quienes dependen exclusivamente del transporte público para sus desplazamientos diarios". "En estas circunstancias, aumentar los tiempos de espera en las paradas mediante la reducción de frecuencias supone una decisión difícil de comprender y que va en sentido contrario a las recomendaciones de adaptación climática y protección de la salud pública", manifestaron.

Asimismo, pese a las cifras hechas públicas por el consistorio sobre el descenso de la demanda, los hábitos vacacionales van cambiando y están más distribuidos, por lo que más usuarios necesitan desplazarse durante los meses de julio y agosto, teniendo que sufrir un aumento de los tiempos de espera. "Desde el movimiento vecinal se considera que el ayuntamiento debería aprovechar el periodo estival para fomentar el uso del transporte colectivo y garantizar desplazamientos cómodos y accesibles, en lugar de reducir la oferta disponible", señalaron desde la Federación de Barrios.

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