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Barrios

Uno de los barrios que más crece de Zaragoza nació de las manos de sus propios vecinos

Valdefierro es una de las zonas que más está creciendo de la capital aragonesa, una situación que dista de los orígenes de un distrito que nació hace 70 años

Perspectiva de Valdefierro.

Perspectiva de Valdefierro. / Jaime Galindo.

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Cuando se habla de nuevos desarrollos en Zaragoza siempre se piensa en zonas de nueva creación como Arcosur, Rosales del Canal, Parque Venecia, el final de Cesáreo Alierta, los nuevos desarrollos de avenida Cataluña, la prolongación de Tenor Fleta... Pero existen otros barrios con bolsas urbanizables muy grandes que, sin hacer mucho ruido, están aumentando su población a un ritmo acelerado. Es el caso de Valdefierro, un barrio tradicional que nació en los años 50, cuando los pueblos comenzaron a vaciarse y sus habitantes llegaron a las ciudades huyendo del hambre.

Según los datos que proporciona el Ayuntamiento de Zaragoza cada semestre, Valdefierro es uno de los barrios de la ciudad que acumulan más licencias para construir viviendas. Suele ocupar uno de los puestos que lideran el ranquin, solo por detrás de Arcosur y la avenida Cataluña, zonas con mucha mayor disponibilidad de suelo.

Este crecimiento del barrio está transformando la fisionomía de un distrito, Oliver-Valdefierro, que acumula al mismo tiempo las calles con las rentas más bajas de la ciudad y zonas con viviendas de auténtico lujo aptas solo para los bolsillos más agraciados. De ahí que una de las misiones tanto de los propios vecios como de las instituciones sea intentar evitar la creación de fronteras invisibles entre las zonas nuevas y las más viejas, entre las envejecidas y las jóvenes, entre las más ricas y las más pobres.

Las parcelas con viviendas unifamiliares son el tipo de construcción tradicional.

Las parcelas con viviendas unifamiliares son el tipo de construcción tradicional. / Jaime Galindo.

Y es que se da la circunstancia de que este barrio, en el que un piso de obra nueva hoy en día puede costar entre 250.000 y 300.000 euros, fue en su origen una suerte de asentamiento de viviendas autoconstruidas por migrantes que llegaban desde la España rural y que, en algunos casos, se pasaron dos décadas hasta tener agua corriente. Y es que no fue hasta 1977 cuando llegaron las tuberías de abastecimiento a la zona y después de que los propios vecinos tuvieran que rascarse los bolsillos porque el consistorio no contaba con fondos suficientes.

Antes, la población se abastecía gracias a los aguadores, gentes que transportaban el agua en grandes barricas montadas en carros tiradas por mulos. Sus clientes, los primeros vecinos de Valdefierro, eran lo que hoy se dice población vulnerable, es decir, pobres. Personas muy humildes que vivían con lo mínimo y en calles recorridas por el sustanciero, una persona que alquilaba por minutos un hueso de jamón a cambio de una perra gorda (diez céntimos de peseta) para que las familias con menos recursos pudieran dar gusto a sus caldos.

El barrio peleó en los 70 por contar con una línea de bus y hace poco salió a la calle contra la eliminación del 24.

El barrio peleó en los 70 por contar con una línea de bus y hace poco salió a la calle contra la eliminación del 24. / Jaime Galindo.

Cerca de esas mismas calles que nacieron sin planificación urbanística alguna es donde hoy se levantan urbanizaciones con piscina de pisos con aire acondicionado, una muestra de lo que hemos evolucionado como sociedad y de cómo el acceso a la vivienda, también, se ha convertido en el máximo exponente de la desigualdad. Donde antes vivían los que menos tenían ahora uno necesita endeudarse de por vida para poder tener un techo. Pero un techo mucho mejor que hace 70 años, eso sí.

Así, Valdefierro y otros barrios que le rodean (Oliver, Miralbueno) representan muy bien cómo ha evolucionado una ciudad en la que a mediados de los años 50 eran los propios vecinos los que tuvieron que levantar sus casas con adobe y lo que tenían a mano, sin que el consistorio urbanizara las calles y proveyera los servicios básicos. Este barrio, casualmente, tuvo que salir a la calle también en los años 70 para pedir una conexión de bus con el resto de la ciudad y ha sido uno de los primeros, por no decir el único, en vivir las transformaciones de la última reordenación de líneas que ha impulsado el Gobierno municipal.

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